ETB y EPM buscan que no haya coletazo de OLA

En el segundo semestre del 2003, el arranque de Colombia Móvil - OLA, fue aplaudido por todos como una jugada maestra de sus dueños, la ETB de Bogotá y EPM de Medellín, para entrar en el mercado de la telefonía móvil, alegando una condición necesaria para que las dos empresas sobrevivieran en el negocio de las telecomunicaciones, pues no era un secreto que la telefonía fija iba en decadencia.(VER GRAFICOS)

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agosto 28 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-08-28

Cada una de las dos compañías colocó de entrada una cifra cercana a 430.000 millones de pesos y eran conscientes de que se necesitaba más en el futuro. Del total, 854.000 millones, el 50 por ciento fueron créditos. La sede de la empresa fue acordada para Bogotá y la presidencia era para la contraparte antioqueña. Las primeras semanas fueron de gloria, alimentadas por una buena estrategia publicitaria de lanzamiento e incluso se llegó a creer que el nuevo operador móvil podría hacer contrapeso a los otros dos, en ese momento Comcel y BellSouth, en un mercado creciente y con gran potencial de desarrollo. Pero la alegría no duró mucho por una paradoja del mercado. Mientras la tradición en las empresas que nacen es buscar mercado para posicionarse, en este caso se argumentó que la demanda fue tan grande que superó la capacidad técnica de la naciente OLA. La estrategia usada parecía exitosa desde el punto de vista de mercadeo, más no consistente en el plano financiero: conseguir usuarios con una tarifa no costeable para la compañía. Era la forma de entrar, se argumentó. En un principio, los usuarios ‘le perdonaron’ a OLA las fallas técnicas pues las creían pasajeras en una empresa nacional que estaba compitiendo con extranjeras de alta capacidad y experiencia. Pero luego, se destaparon dos problemas. La caja de la compañía no resistiría mucho una estrategia no costeable y la forma de crecer resultaba clara: se necesitaba más recursos de capital por parte de los socios. Pasada la ‘luna de miel’ comenzaron a destaparse otros problemas, incluyendo los de tipo administrativo y la poca capacidad real para enfrentar la competencia. Esto llevó a un replanteamiento de la estrategia de mercado: frenar el nivel de ventas, lo cual también resultaba paradójico en una empresa que no llevaba seis meses de operación y que meses atrás estaba haciendo todo lo contrario. Sus dueños entendieron que la telefonía celular era un negocio para ‘gigantes’ y que la nueva empresa podría exponerlos más allá de lo normal, en particular a la ETB de la capital del país, que es una fuente importante para financiar planes de la administración de Bogotá. Por su parte, EPM estaba en otro problema… Orbitel y la escisión de su negocio de telecomunicaciones. Con el paso de los meses, el balance de OLA no era nada satisfactorio, así se argumente que sus pérdidas estaban por debajo de lo esperado. Además de la inversión inicial, ETB y EPM tienen comprometidos 880.000 millones en créditos para OLA, de los cuales la mitad fueron aportados directamente. En otras palabras, la inversión de los socios ya pasa de 1,6 billones de pesos. Pese al esfuerzo de los dueños, su negocio básico de telecomunicaciones ha ido de más a menos e incluso para muchos la estrategia de unión que un día plantearon para enfrentar a la competencia, en particular la remosada Telecom, no ha podido concretarse e incluso se han alejado. La razón de su desacuerdo es clara: compiten entre si en el negocio decadente de la telefonía fija y larga distancia (07 de ETB contra 05 de EPM). Incluso la decisión de EPM de comprar la totalidad de Orbitel no cayó bien en la capital del país y menos ahora que la empresa paisa decidió montar el toldo totalmente aparte a través de UNE, la nueva empresa que resultó de escindir las telecomunicaciones de la matriz de EPM. Así, la integración de servicios entre las dos compañías que un día llegó a ser considerada como la solución para Colombia Móvil ha quedado en nada y por el contrario esta última se ha vuelto una especie de ‘papa caliente’ e incluso hay quienes ya plantean que fue un mal negocio para las dos ciudades. A finales del año pasado se tomó la decisión: dada la cantidad de recursos que necesita para salir adelante, la solución era conseguir un socio que la capitalice y se haga cargo de la operación. Los dueños originales quedarían con la mitad menos una acción. OLA tiene hoy 2,5 millones de usuarios, cifra que representa alrededor del 10 por ciento del mercado nacional de telefonía móvil, de los cuales poco más del 20 por ciento son ‘pioneros’ que le dejan pérdidas. Hay quienes dicen que un negocio de 300 millones de dólares le permitirá a las empresas locales ‘salvar’ su inversión y proyectarse hacia el futuro. Menos de esta plata implicaría castigar sus balances y enfrentar el juicio político de la decisión de hace casi tres años. ¿Qué pasará? es muy probable que esta semana se sepa. 1,6 billones de pesos han sido invertidos hasta el momento por ETB y EPM en OLA. De esta suma, la mitad son créditos de los accionistas y de la banca nacional e internacional. A presentar las garantías para poder ir a la subasta En correspondencia con el cronograma establecido por ETB y EPM, las dos multinacionales interesadas en quedarse con OLA deberán presentar hoy las garantías bancarias que respalden las propuestas económicas que van a realizar en la subasta del jueves. Junto con estos documentos, Millicom y Digicel deberán manifestar su aprobación sobre el reglamento de la puja. Contrario a lo que sucedió en el proceso de consecución de un socio para Telecom, en abril pasado, el precio base de la subasta sólo se conocerá el día de la operación. Para José Otero, presidente de la compañía de consultoría Signals Telecom Consulting, OLA puede ser valorada entre los 600 y 650 millones de dólares, con lo cual el 50 por ciento más una acción de la compañía tendría un precio mínimo entre los 300 millones y 325 millones de dólares. El analista tuvo en cuenta para esta valoración factores como la deuda de OLA, el entorno competitivo en el que se desarrolla y el promedio de ventas por cliente (Arpu). Millicom y Digicel, tras un mercado estratégico La consecución de un socio estratégico para el operador de telefonía móvil, OLA, se inició en el año 2005, pero sólo en marzo pasado se abrió un proceso formal al que fueron invitados cerca de 20 operadores móviles internacionales y bancos de inversión. La invitación fue atendida por menos de 10 empresas, de las cuales dos se presentarán en la subasta programada para este jueves: Millicom International Cellular de Luxemburgo y Digicel Group de Irlanda. En lo que tiene que ver con Millicom, estuvo presente en Colombia hasta el año 2002 cuando vendió a Comcel su participación en la empresa celular de la Costa Atlántica Celcaribe. Esta multinacional europea cuenta hoy con operaciones de telefonía móvil en 16 países de América Latina, Africa y Asia, que reúnen un total de 10,9 millones de clientes (al cierre del segundo trimestre del año). A pesar de su presencia en diversas regiones, es claro para Millicom que sus más importantes mercados están en América Latina, de ahí su interés por quedarse con el control de OLA. De acuerdo con sus resultados financieros, las operaciones de El Salvador, Guatemala, Honduras, Bolivia y Paraguay representan el 64 por ciento de sus ventas, el 74 por ciento de su Ebitda (utilidades antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones) y el 49 por ciento de su base de clientes. Pero si Millicom no es muy reconocida en el mercado nacional, menos lo es su competidor en la subasta del jueves. Digicel Group, comenzó operaciones en Jamaica en el año 2001 y en la actualidad está presente en 20 países del Caribe con 2,1 millones de clientes celulares. Por años la empresa -de origen irlandés- ha explorado oportunidades de negocio en Serenaríais y América Central, pero hasta el momento no ha incursionado en ningún mercado. Y, para los expertos, pese a su presencia en el proceso de OLA, esta situación se mantendrá.EL FAVORITO Un estudio elaborado por la firma de consultoría, Signals Telecom Consulting, señala a Millicom como la empresa que tiene la “mayor afinidad operacional” con OLA.El documento indica que “Colombia Móvil - OLA reúne todas las características que Millicom estaría buscando para expandir sus operaciones en América Latina: proximidad geográfica a mercados donde ya está establecido, conocimiento de mercado y la capacidad de replicar estrategias de negocios que ya han probado ser exitosas en sus subsidiarias latinoamericanas”.No hay que olvidar el hecho de que Millicom estuvo muy cerca de llegar a un acuerdo con ETB y EPM en noviembre pasado para ingresar al capital de OLA.

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