Ética ambiental y resposabilidad social

En los últimos 50 años el impacto de la actividad humana sobre el equilibrio de los ciclos naturales de nuestro planeta ha sido mayor que en los 200.000 años que lleva el hombre como especie.

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julio 13 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-07-13

Ante la evidencia científica que se viene presentando desde la década de los años 70, surge la conciencia cada vez más generalizada de modificar los patrones de consumo y producción, y generar formas más amigables con el ambiente. Desde la Conferencia de Estocolmo en 1972, donde aparecen por primera vez los temas sobre el ambiente como ‘Los estilos de desarrollo’, y los conceptos de bienes comunes de la humanidad y la tierra como aldea global, los valores ambientales se ponen en boga. Otro hecho histórico que marcó la discusión sobre ambiente y desarrollo fue la Conferencia de Río de Janeiro en 1992, llamada ‘Cumbre de la Tierra’ y que reunió a la mayoría de líderes políticos de las naciones, y posteriormente en el 2002 la Cumbre de Johannesburgo, donde se le hizo el seguimiento a los compromisos de la primera reunión. En estos escenarios se realizaron acuerdos sobre emisiones de gases relacionadas con el cambio climático, sobre la protección a la biodiversidad, entre otros. Adicional a las medidas nacionales e internacionales que se vienen tomando en las últimas 3 décadas para fortalecer el cuidado del ambiente, un buen número de ciudadanos comunes en las naciones desarrolladas y menos desarrolladas viene haciendo conciencia de la importancia de su actividad de consumo cotidiano frente al impacto que genera al ambiente. Otros ciudadanos continúan aún con patrones que buscan maximizar su consumo que más bien se convierte en ‘consumismo’, mientras la proporción mayor de población del planeta debido a la escasez y la pobreza sólo tienen la opción de quemar madera como fuente de energía para preparar sus alimentos y utilizar los recursos naturales de las selvas, ríos y mares como fuente de subsistencia. Desde el punto de vista de la producción se ha presentado también una conciencia de los impactos sobre el entorno. Los empresarios en algunos casos obligados por la normativa y en otros por la convicción de una ética ambiental están adoptando en todo el mundo, decisiones y acciones que toman en cuenta no solamente la maximización de sus utilidades, que es su misión principal, sino los costos sociales y ambientales de su actividad productiva, para minimizarlos y generar esquemas de producción limpios de bienes y servicios con un aporte social adicional al de permitir que sus trabajadores tengan un ingreso económico y seguridad social. EL CASO DE LAS CAJAS DE COMPENSACIÓN Las cajas de compensación son instituciones con características muy especiales. Nacieron hace 55 años de un pacto entre empresarios y trabajadores con el fin de mejorar las condiciones de vida del núcleo familiar. Esta fue una muestra de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) anticipada a la oleada que se viene presentando en los últimos años. Tienen como misión fundamental el maximizar la gestión y el impacto social de los programas que desarrollan. Los planes se financian con el aporte que hacen los empresarios del 4% sobre el valor de la nómina. Esta inversión social se traduce en un ingreso monetario adicional y subsidios en salud, educación y recreación para las familias de los trabajadores, y en asistencia social a los más pobres y vulnerables del país. La RSE de las cajas de compensación en los temas ambientales se orienta en dos direcciones: por un lado en la capacitación y concientización ambiental de los niños, jóvenes y adultos que acuden a los cursos de educación formal y no formal, así como con charlas y programas dirigidos a los empresarios y a los mismos empleados de las Cajas. Los temas que se desarrollan tienen que ver con el manejo de los residuos sólidos (basuras) y las opciones de reciclaje, reuso o remanufactura; los ciclos del agua, el oxígeno, el carbono, y otros elementos naturales vitales para el equilibrio ambiental; la producción limpia; y el conocimiento de los ecosistemas y el ciclo económico de la producción. Por otro lado, las cajas de compensación desarrollan programas que tienen que ver con el ahorro de papel, agua y energía, la siembra de árboles, la utilización de residuos orgánicos para la elaboración de abono, la separación de basuras en la fuente y la minimización de la utilización de productos desechables. Buenos ejemplos de estas actividades se observan en cajas de compensación como Comfenalco Santander, Comfacasanare, Cafaba en Barrancabermeja, Cofrem en el Meta, Comfaoriente en Cúcuta, Cajamag en Magdalena, Cafasur en el Espinal, Comfiar en Arauca, Cajamaz en el Amazonas, Comfamar en Buenaventura, Comfacor en Córdoba y Comfaminorte en Honda, Tolima. La combinación de las responsabilidades sociales y ambientales que vienen asumiendo las cajas de compensación y en general un buen número de empresas y empresarios colombianos nos permiten ser optimistas sobre el futuro y soñar con un país en la vía del desarrollo sostenible en el tiempo, con una sociedad más armónica entre sus ciudadanos y amigable con el ambiente. '' La combinación de las responsabilidades sociales y ambientales que vienen asumiendo las cajas de compensación y un buen número de empresas y empresarios colombianos nos permiten ser optimistas sobre el futuro del país. JORGE IVÁN GIRALDO GÓMEZ. Presidente Ejecutivo, Fedecajas '' Desde el punto de vista de la producción se ha presentado también una conciencia de los impactos sobre el ambiente.” '' Las cajas de compensación tienen como misión fundamental el maximizar la gestión y el impacto social de los programas que desarrollan”.WILABR

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