Europa podría desplazar a Wall Street La rabia no es buena consejera

Europa podría desplazar a Wall Street La rabia no es buena consejera

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enero 30 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-01-30

MATTHEW LYNN Bloomberg El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha acometido contra el modelo que la banca de inversión de Wall Street adoptó en el transcurso de los últimos 30 años. Sin embargo, como siempre pasa en los negocios, el infortunio de uno es la oportunidad de otro. Si Europa juega bien sus cartas, sus bancos y centros financieros podrían convertirse en los líderes del sector. La hegemonía de Wall Street puede estar llegando a su fin. En efecto, Wall Strasse puede superar a Wall Street: los centros financieros europeos pueden atraer a quienes huyen de los mercados severamente controlados de Nueva York, y los grandes bancos europeos pueden empezar a ofrecer a los clientes el servicio completo que sus rivales estadounidenses ya no podrán proporcionar. El efecto del golpe de Obama a los bancos de inversión es evidente. Estados Unidos planea evitar que operen por cuenta propia tomando posiciones en acciones, bonos, divisas u otros instrumentos como si los fondos les pertenecieran. Por otra parte, tratan de eludir que posean fondos de cobertura y de capital riesgo. Aún está por verse si la legislación se aprueba, y también si los bancos pueden encontrar una vía más sagaz de sortear las normas. Las propuestas de Obama no tienen sentido. Lo que las guía es una furia populista ante la codicia y la irresponsabilidad del sector bancario en lugar de tratarse de un análisis objetivo de los problemas. Europa debería aprovechar la ley bancaria estadounidense. Podría, por ejemplo, proporcionar un refugio a los grandes bancos de Estados Unidos a los que les preocupa el impacto que puedan tener las nuevas reglas. ¿Goldman Sachs a Londres? ¿JPMorgan Chase & Co. a Fráncfort? ¿Por qué no? Las empresas atraviesan grandes transformaciones todo el tiempo para mantener y expandir su actividad. Trasladar la ubicación de la sede al otro lado del océano no tiene tanta importancia. Si eso es lo que hace falta, adelante. En segundo término, los principales bancos europeos, que están libres de esas restricciones, pueden ingresar al espacio que sus rivales estadounidenses se verán obligados a abandonar: los bancos de inversión integrados, entre ellos los fondos de cobertura y de absorción, y los que operan por cuenta propia. Una vez que se apruebe la ley de Obama, los bancos estadounidenses ya no podrán seguir ofreciendo una completa gama de servicios. Eso no significa que la demanda desaparecerá y los clientes se trasladarán a los bancos que les den lo que quieren . Archivo PORTAFOLIO La forma en que los bancos estadounidenses reanudaron el pago de grandes bonificaciones muy poco después del derrumbe de muchas entidades constituye un ejemplo de asombrosa soberbia, así como de una falta de comprensión política por la que pagarán un precio muy alto. Pero la furia rara vez constituye una buena base para crear legislación. No hay motivo por el que no deba permitirse a los bancos que tengan fondos de cobertura y de capital riesgo. Ningún banco cayó porque esas divisiones hubieran perdido mucho dinero. Sin duda, algunos de los fondos pasaron malos momentos durante la recesión del año pasado, pero no hay pruebas de que hayan provocado la crisis. Tampoco hay razón alguna por la que no debería permitirse a los bancos operar por cuenta propia. ¿Dónde está la prueba de que fueron las operaciones con recursos propios las que causaron la crisis? Lo que se necesita son reglas que garanticen que los bancos mal administrados pueden derrumbarse sin causar un daño sistémico. Por otra parte, bien podemos tener que dividir bancos en unidades más pequeñas. Sin embargo, si bien pueden volverse más chicos, no hay por qué microadministrar la actividad bancaria. Archivo PORTAFOLIO

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