Europa sigue en deuda

Ayer los mercados internacionales dejaron oír un suspiro de alivio, después de que el parlamento alemán aprobara por una abrumadora mayoría la propuesta del Gobierno de Angela Merkel de ampliar el tamaño del fondo de estabilidad del euro, tal y como lo habían acordado las 17 naciones que comparten la misma moneda, en julio.

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septiembre 30 de 2011 - 05:00 a.m.
2011-09-30

El paso de la iniciativa era crucial por la sencilla razón de que Berlín contribuye con 211.000 de los 440.000 millones de euros que componen el paquete que tiene como destino ayudarles a las economías del Viejo Continente. Además, la consideración de la medida en el Bundestag era crucial para la propia canciller germana, pues había síntomas de división en su partido. También en ese caso el triunfo fue resonante, pues 311 de los 330 diputados del bloque de centroderecha que la apoya le dieron su bendición a la propuesta. Como resultado de esa situación, más de uno vio la luz al final del túnel. En el escenario optimista, las condiciones están dadas para que Grecia reciba una próxima transfusión de recursos, mientras que el Banco Central Europeo tiene ahora una suma de dinero considerable para ponerle el pecho a la brisa, incluso si la situación de algunos de sus socios empeora. Sin embargo, la realidad es que todavía falta mucho para que se pueda declarar superado el estado de emergencia. Sin desconocer que el paso dado por Alemania es fundamental, lo cierto es que en el bloque comunitario existen grandes desacuerdos sobre lo que se debe hacer y quién debe pagar la cuenta o asumir el riesgo de soluciones cuyo éxito no está garantizado. El principal problema es que a pesar de que el valor del fondo europeo es descomunal, también es descomunal el tamaño del problema. Basta tener en cuenta que las obligaciones griegas ascienden a unos 350.000 millones de euros y se trata de una de las economías más pequeñas de la zona. Por tal motivo, si Atenas acaba llegando a una moratoria en sus pagos o si se define un proceso ordenado de reducir su deuda, será necesario más dinero. Las razones de que eso sea así son dos. De un lado, hay que blindar a otras economías de la zona mediterránea para que no se produzca un efecto dominó de consecuencias desastrosas. Eso quiere decir que hay que tener reservas para defender a Italia o Portugal, cuya situación no es buena y se encuentran en la mira de los analistas. Del otro, será necesario recapitalizar a un buen número de bancos, pues más de uno tendrá pérdidas importantes si los bonos griegos pasan a representar una fracción de su valor nominal. Todo lo anterior muestra que los europeos tienen que hacer mucho más de aquí a noviembre, ya que la expectativa es que tiene que haber un plan de acción cuando se reúna la cumbre del Grupo de los 20 en Cannes (Francia). Pero, para llegar allá, será necesario disminuir las tensiones internas en el bloque comunitario y conseguir que Angela Merkel convenza a sus colegas de que tiene una estrategia de salida. Eso no va a ser fácil si se tiene en cuenta que Nicolas Sarkozy está preocupado por su reelección, que José Luis Rodríguez Zapatero está a punto de entregar el poder y que Silvio Berlusconi es cada vez más impopular. Mientras eso ocurre, el mundo seguirá expectante, al tiempo que algunos trastornos empiezan a notarse. Un campo notorio es el de las tasas de cambio de las economías emergentes que han perdido terreno frente a divisas como el dólar, ante la búsqueda de refugios seguros por parte de los inversionistas. Aunque ese es un respiro temporal para ciertos exportadores, lo ocurrido hace tres años, cuando se desplomó el comercio internacional, muestra que lo importante es que las ventas externas no sufran. Y eso depende de que, de una vez por todas, Europa haga la tarea que le corresponde, de poner sus cuentas en orden.HELGON

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