A evaluar propuestas electorales

Hay una noticia buena y otra mala para la economía tras los hechos políticos recientes. La buena es que al fin arrancó la campaña presidencial, lo que abre la posibilidad de que el próximo gobierno haga los ajustes necesarios para solucionar los problemas económicos más apremiantes del país. La noticia mala es que, como van las cosas, ninguno de los contendores parece tener la posibilidad de acceder a la Presidencia con una victoria contundente que asegure el poder político necesario para hacer esos ajustes.

Finanzas
POR:
marzo 05 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-03-05

El primer problema por resolver es el desempleo. A estas alturas las palabras ya están gastadas de tanto repetirlas, pero aquí vamos otra vez: no habrá una solución definitiva al desempleo mientras sea más costoso contratar trabajadores que invertir en máquinas. Para equilibrar esos costos hay que desmontar los jugosos incentivos a la inversión establecidos por el actual Gobierno y reducir los costos extrasalariales de contratar a un empleado, recortando algunos y pasando otros al presupuesto nacional. Eso significaría un costo político inportante para el nuevo Gobierno: menos favores para los inversionistas y más obligaciones fiscales. Eso nos lleva al segundo tema: la necesidad de hacer una reforma tributaria de fondo. La estructura tributaria actual es una colcha de retazos, con altas tarifas que le restan competitividad a la economía y múltiples exenciones que favorecen a unos cuantos privilegiados. Lo ideal es bajar la tarifa del impuesto de renta y reducir sustancialmente el número de niveles del IVA, eliminando las exenciones y los tratamientos excepcionales en ambos casos. Así se lograría tener una estructura tributaria más equitativa que la actual y de paso se podría tener un mayor recaudo. El tercer tema también requiere un tremendo músculo político: la necesidad de adoptar una regla fiscal que le permita al país aprovechar la bonanza minera y energética sin erosionar la competitividad del resto de la economía. Para ello se requiere una norma exigente que obligue al Gobierno a ahorrar en el exterior en las épocas de auge, de modo que pueda gastar esos recursos en los malos tiempos. Mi voto irá para el candidato que sea capaz de disciplinar al Gobierno y al Congreso ante la tentación de una jugosa chequera en tiempos de prosperidad. La solución del cuarto problema también requiere sacrificio político y fortaleza técnica: el lío de la infraestructura vial. Hay que abandonar la práctica perniciosa de construir carreteritas municipales y regionales que no resisten una evaluación beneficio-costo, pero que en cambio sí dan muchos réditos políticos, y trabajar en la elaboración de un Plan Maestro de Transporte que fije prioridades en la ejecución de obras que atiendan verdaderas necesidades económicas y sociales. La estructuración de los proyectos y la administración de las licitaciones y concesiones deben estar en manos de entidades idóneas e independientes del Ministerio de Transporte (más competentes y autónomas que el Invías y el Inco, en todo caso), lo que en pocas palabras significa sacrificar uno de los instrumentos más efectivos que existen hoy para hacer política clientelista en las regiones. Ahora que los precandidatos están empezando a hablar, no basta con oír sus propuestas para resolver estos problemas: también hay que evaluar con cuánto poder y voluntad política contarían para solucionarlos. La regla de oro es simple: mientras más clientelistas sean, menor capacidad tendrán para sacar adelante estas reformas. * Investigador Asociado de Fedesarrollo "Ahora que los precandidatos están empezando a hablar, no basta con oír sus propuestas para resolver estos problemas: también hay que evaluar con cuánto poder y voluntad política contarían para solucionarlos".ADRVEG