Con exceso de oferta inició subasta eléctrica

En una subasta tradicional, quien lleva la voz cantante del proceso repite una y otra vez ante los potenciales compradores la conocida frase de ‘quién da más’ con el fin de lograr el mejor precio, a la hora de vender una obra de arte o un objeto de colección, el que finalmente se le adjudica a quien ofrezca la suma más elevada.

POR:
mayo 07 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-05-07

Sin embargo, en la subasta de energía de ayer, la función del subastador, Sam Dinkin, un Ph. D. en Economía de la Universidad de Arizona, era precisamente lo contrario; conseguir un menor precio por la energía eléctrica que requerirá Colombia entre el 2012 y el 2013. Dinkin, quien ha diseñado y conducido más de 50 subastas por más de 150.000 millones de dólares en energía y espectro electromagnético en el mundo, es quien está manejando -completamente aislado- ‘los hilos’ del proceso al frente de un computador instalado en Medellín en las oficinas de la empresa XM, que administra el mercado de energía mayorista. Y por como transcurrió la jornada de ayer, lo que se pudo interpretar sobre la evolución del mecanismo -que apenas se estrena en Colombia- fue un marcado apetito por parte de los inversionistas en ofrecer en abundancia la energía requerida por el país. Prueba de ello fue el descenso paulatino de los precios reportados al final de cada fase. La subasta arrancó la primera ronda a las 9 de la mañana con un precio de 26,09 dólares por megavatio/hora pero al finalizar la tarde el precio promediaba los 16 dólares. Y mientras la energía requerida para el 2012 es de unos 3.000 millones de kilovatios/hora-día, las ofertas presentadas sumaban alrededor de 9.400 millones de kilovatios/hora-día, lo que quiere decir que el precio podría seguir bajando en las próximas fases debido a que predomina el exceso de oferta, de acuerdo con fuentes del sector. Los resultados definitivos de quiénes serán los agentes que ofrecerán la energía que se requiere, probablemente se conocerán a finales de esta semana debido a que la subasta, que comprende nueve rondas, está programada para finalizar el jueves. Uno de los secretos mejor guardados han sido los nombres de los participantes, los cuales -se infiere- que son los mayores generadores del país (EPM, Emgesa, Isagén, entre otros) y un puñado de inversionistas extranjeros, que le están apuntando a quedarse con la construcción de nuevos proyectos eléctricos (represas o plantas térmicas). Se calcula que al menos 12 competidores están en la puja. La razón de mantener en el anonimato a los participantes es justamente para evitar que se pongan de alguna manera de acuerdo sobre un precio de la energía y de esa forma manipular el mecanismo, el cual ya ha sido implementado en otros países como el Reino Unido. Y es que lo atractivo de esta subasta para los inversionistas es que el precio final de la misma, será al cual se remunerarán por 20 años los nuevos activos de generación que entren en marcha a partir del 2012. Estos tendrán la misión de evitar, pase lo que pase, un racionamiento de energía eléctrica como los de la década de los 90. La remuneración a los inversionistas se denomina cargo por confiabilidad. En el pasado esa figura se conocía como ‘cargo por capacidad’ y también remuneraba a los que producen la energía en Colombia con un ingreso fijo anual por megavatio instalado, a un precio definido por el regulador. La diferencia es que ahora no es el Estado el que fija esa remuneración a su albedrío, sino que será el mismo mercado el que lo establece, a través de la subasta electrónica. En los últimos 10 años finalizados en noviembre del 2006, se pagó por el cargo por capacidad 5.000 millones de dólares, con lo cual se aseguró la energía que requería el país en la década pasada. Por eso es que los inversionistas que presenten proyectos que ofrezcan energía en firme a menor precio serán los que resulten beneficiados con la remuneración de sus activos. “Para los usuarios, el beneficio es la confiabilidad para la atención de la demanda en situaciones de escasez, evitando los racionamientos y garantizando que los precios de la energía en la bolsa, que finalmente son trasladados a los usuarios, no superen cierto nivel preestablecido”, dice Hernán Molina, director ejecutivo de la Creg. Los inversionistas que participan en este proceso debieron acreditar una serie de garantías, entre las cuales se destacan las pólizas de seriedad expedidas por los bancos, la correspondiente realización de estudios de diagnóstico ambiental de dónde estará localizada la respectiva planta, así como los respectivos análisis de conexión a la red de transmisión. Además, debieron presentar los contratos de energía en firme que acreditan que efectivamente disponen del gas, el carbón, el diésel o los recursos hídricos para emprender los proyectos y evitar que al final del día sean puras ofertas de papel. En la actualidad, el país se puede dar por bien servido y contar con las suficientes fuentes de generación de energía eléctrica hasta el 2013. A partir de esa fecha, podría presentarse un déficit teniendo en cuenta la mayor actividad económica que se espera. Según estudios realizados por la Unidad de Planeación Minero Energética (Upme) el país entero consume hoy 52.000 gigavatios/hora, pero a partir del 2015 esa cifra se podría elevar hasta los 72.000 gigavatios/hora. Por eso la Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg) calcula que se deberán requerir para esa época al menos de 3.000 gigavatios/hora nuevos para poder contar con holgura con la energía requerida. El problema es que si no arranca cuanto antes la construcción de nuevas plantas , al país lo podría tomar por sorpresa un racionamiento. 16 dólares estaba costando al cierre de ayer el megavatio hora de energía, en la subasta que adelanta el Gobierno para garantizar el suministro de energía del país en el mediano plazo. WILABR

Siga bajando para encontrar más contenido