Para muchos, el éxito sólo llegó después de repetidos fracasos

Para muchos, el éxito sólo llegó después de repetidos fracasos

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mayo 02 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-05-02

En su nueva autobiografía, Julie Andrews cuenta su experiencia cuando a los 12 años presentó una prueba para los estudios MGM.

"Tuvieron que adornarme un poco porque era extremadamente simple...", recuerda. La determinación fi nal fue que la actriz inglesa no era lo suficientemente fotogénica.

El libro de J.K. Rowling sobre un niño mago fue rechazado por 12 casas editoriales antes de que una pequeña editorial de Londres aceptara publicar Harry Potter y la piedra fi losofal. Decca Records rehusó firmar un contrato discográfico con Los Beatles argumentando que no sonaban muy bien.

Walt Disney fue despedido de un periódico por "falta de imaginación" y Michael Jordan fue expulsado del equipo de baloncesto de su secundaria.

¿Qué hace que algunas personas se recuperen de repetidas derrotas para alcanzar el éxito y que otras simplemente tiren la toalla?

Los psicólogos lo llaman "autoeficacia", la seguridad inquebrantable que tienen algunas personas de que pueden alcanzar el éxito en lo que se proponen.

Descrita primero en los años 70 por el psicólogo de la Universidad de Stanford Albert Bandura, la autoefi cacia se ha convertido en un concepto clave en los círculos educativos y está siendo aplicado en el sector de salud, gestión, deportes y problemas sociales crónicos, como el sida en países en desarrollo. También es una característica del movimiento de la "psicología positiva", que se enfoca en el desarrollo de fortalezas de carácter en lugar de en el alivio de las patologías.

La autoeficacia se diferencia de la autoestima en que es un juicio de capacidades específicas en lugar de un sentimiento general de valor propio.

"Es fácil tener autoestima, simplemente se pueden tener expectativas bajas", dice el profesor Bandura, quien a los 82 años aún dicta clases en Stanford.

Por otro lado, agrega, existen personas con una baja autoestima, pero con un alto grado de autoeficacia, lo cual los ayuda a

"tener un mejor desempeño. La falta de autoestima ocurre porque sus resultados siempre se quedan cortos de acuerdo a sus estándares".

Aún así, estas personas tienen éxito porque creen que un esfuerzo persistente rendirá frutos.

Algunas veces, el resto del mundo no está a la par con los genios de la innovación. Steve Jobs y Steve Wozniak fueron rechazados por Atari Inc. y Hewlett-Packard Co. cuando trataron de vender una versión inicial de una computadora Apple. Y algunas veces, los mismos genios necesitan tiempo.

Thomas Edison tuvo que hacer 1.000 intentos antes de lograr inventar el bombillo.

"No fallé 1.000 veces", le dijo Edison a un reportero. "El bombillo fue una invención con 1.000 pasos".

¿De dónde viene tanta determinación?

En algunos casos es un optimismo innato, igual al tipo de resistencia que les permite a algunos niños salir ilesos de una pobreza extrema, de una tragedia o del abuso. La autoefi cacia también puede desarrollarse al dominar una tarea, siguiendo el modelo de otros que hayan tenido éxito y obteniendo ánimo de lo que el profesor Bandura llama "persuasión verbal", algo muy distinto a las frases vacías.

"Cualquiera puede desarrollar una mentalidad resistente a cualquier edad", asegura Robert Brooks, psicólogo de la Escuela de Medicina de Harvard quien ha estudiado por décadas la capacidad de recuperación de las personas.

Una clave, agrega, es evitar las presunciones de autoderrota. Si es despedido o su novia lo deja, no magnifi que el rechazo, ni asuma que nunca obtendrá otro trabajo u otra novia. Y no permita que un rechazo descarrile sus sueños.

"Uno de los grandes impedimentos en la vida es el temor a la humillación", afirma el profesor Brooks, quien ha trabajado con personas que dicen haber pasado los últimos tres años de sus vidas sin asumir riesgos porque tienen miedo a cometer errores.

Pero qué pasa si usted realmente no posee el talento que se requiere para tener éxito en lo que está trabajando. Esa es una pregunta difícil, dicen los psicólogos, una que se ve claramente en los episodios iniciales de los programas de concurso como Latinamerican Idol o Factor X.

Haga un esfuerzo por evaluar objetivamente cuánto podría mejorar con entrenamiento y trabajo duro y cuán valioso sería para usted, por ejemplo, ser un entrenador de fútbol en lugar de un jugador, o si hay otras maneras que igual le permitan disfrutar su pasión.

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