¿Expectativas de inflación o crecimiento económico?

¿Expectativas de inflación o crecimiento económico?

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julio 30 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-07-30

La inflación continúa como una de las principales preocupaciones para las autoridades económicas del país. En junio la inflación anual llegó a niveles impensados hace seis meses. Después de cerrar 2007 en 5,7 por ciento, la inflación se ubicó en 7,2 por ciento en junio, por lo que en lo corrido del año la inflación ya llega a 6,0 por ciento (133,9 por ciento del límite superior del rango meta establecido por el Emisor para este año).

Para julio, la encuesta de expectativas del Banco de la República señala un incremento esperado de 0,34 por ciento mensual, lo que dejaría la inflación anual en 7,4 por ciento y la de lo corrido del año en 6,4 por ciento (142,0 por ciento del límite superior del rango). El problema principal sigue siendo el precio de los alimentos.

Según el sondeo realizado por Primera Página, las 18 entidades consultadas esperan que la inflación mensual de alimentos sea 0,46 por ciento, inferior al crecimiento registrado en junio, pero superior al registro de julio de 2007. Por esto, la inflación anual de alimentos llegaría a un preocupante 12,7 por ciento, más de dos veces la inflación promedio de alimentos durante el período 2005-2007.

Pero la preocupación es mayor cuando se revisa el comportamiento de las expectativas de inflación. Según la misma encuesta del Banco de la República, las entidades consultadas esperan que la inflación total cierre 2008 en 6,6 por ciento. Peor aún, la credibilidad en la meta de inflación se encuentra por el piso.
No sólo la de 2008, sino también la de 2009. Según una reciente encuesta del Citi, para los analistas del mercado la probabilidad de cumplir la meta de inflación en 2009 es de solo 17 por ciento.

A pesar de este oscuro panorama, las perspectivas en cuanto a
precios de alimentos durante la segunda mitad del año son positivas. Sumado esto a la desaceleración que atraviesa la economía colombiana, que deberá reflejarse eventualmente en una menor inflación de bienes no transables, es de esperar que la inflación total corrija hacia finales de año. No a un nivel contenido en el rango meta, pero sí a un nivel alrededor del 6 por ciento. Es decir, 0.3 puntos porcentuales por encima de la inflación registrada en 2007. Algo positivo, si se tiene en cuenta que las presiones inflacionarias no son un fenómeno único en nuestro país.

Por el lado de alimentos, las perspectivas son favorables ya que se estima que los precios internacionales de las materias primas (energía y alimentos) presentarán correcciones durante el segundo semestre. Según los pronósticos de los principales analistas externos, el precio del petróleo WTI deberá tender hacia un nivel inferior a los 120 dólares por barril al cierre del año, lo que implicaría un crecimiento cercano al 30 por ciento anual frente al cierre de 2007 y no superior al 60 por ciento anual, como se alcanzó a registrar en algún momento durante los primeros dos trimestres del año. Dada la relación entre petróleo y los demás bienes primarios, al igual que el impacto en el precio de fertilizantes y otros insumos empleados en la producción agrícola, se espera entonces que las presiones sobre los precios domésticos se limiten durante el segundo semestre. Y si a esto se le suma las perspectivas favorables en cuanto a oferta interna de alimentos, es sensato esperar un ajuste en los precios.

Estimamos que la inflación anual de alimentos cerrará el año en niveles cercanos al 9 por ciento.

Por otro lado, los indicadores adelantados de la actividad económica señalan que la desaceleración registrada en el primer trimestre del año va a continuar en lo que resta del año. Un crecimiento del PIB alrededor del 5 por ciento (Corficolombiana estima un crecimiento de 5,2 por ciento) durante 2008 debe estar acompañado por una inflación de bienes no transables inferior al 5,0 por ciento (actualmente se encuentra en 5,3 por ciento).

En términos generales, esperamos una corrección de la inflación total, guiada en buena medida por el ajuste en los precios de los alimentos. Al cierre de 2008 la inflación deberá ubicarse entre el 5,8 por ciento y el 6,2 por ciento. Una proyección optimista dado que el mercado espera una inflación por encima del 6,5 por ciento al cierre del año.

Es prácticamente un hecho que la meta de inflación no se va a cumplir este año, y que las decisiones que tome el Banco de la República durante este segundo semestre (como el incremento de 25 puntos básicos en su tasa de interés de intervención la semana pasada) tendrán incidencia únicamente sobre la actividad económica y la inflación del próximo año. En este sentido, incrementos adicionales en la tasa de interés se reflejarían en un mayor deterioro de la actividad económica durante el próximo año.

¿Está dispuesto el Banco de la República a asumir el costo político que implicaría llevar la economía a un crecimiento inferior al 4,0 por ciento el próximo año, sólo por tratar de contener unas expectativas altamente volátiles y dependientes de la inflación observada?

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