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Una experiencia que nunca imaginé

No había llegado a Colombia la telefonía celular, entrar a Internet daba miedo, solo estaba la cadena Uno y Dos de televisión y se estaba inaugurando el régimen privado de salud y pensiones. ¡Era por allá 1993!...la era noventaria, como se dice hoy.

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septiembre 15 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-09-15

Estamos hablando de solo 15 años, que en términos de historia no es nada, pero que ahora son más que 50 años de antes, por efecto de la tecnología, la innovación y la misma globalización, no solo mecánica sino mental. Sin embargo, así suene a justificación, contar la historia todos los días y que quede registrada para siempre vale, y todavía valdrá la pena, por un tiempo más. No hay que preocuparse por cuánto tiempo más. Fue un orgullo que todavía siento: haber vivido una experiencia que nunca imaginé pudiera sucederme...haber participado tan de cerca en el nacimiento de PORTAFOLIO...conocer hoy las noticias de mañana...la actualidad con la persecución inclemente del celular y del correo electrónico... no importa el formato: la lucha diaria contra el feroz horario de cierre del impreso o de estar primero en la versión web con un video...o respondiendo mensajes de quienes son sus propios defensores frente a la dictadura de los medios: los lectores internautas. Sacar adelante un diario, desde la primera hasta la última página es algo que apasiona...es como ver crecer a un hijo, que muchas veces no deja dormir y que despierta todos los días con cosas nuevas, pero que procuramos entregarle toda la atención del mundo. Buena parte de mi trabajo durante 14 años, primero una vez a la semana y luego todos los días, consistió en convencer a un equipo excepcional de periodistas y compañeros de trabajo, que ese niño concebido debía ser cada día mejor: atractivo, inteligente, audaz, imaginativo, ecuánime, riguroso, libre, pero sobre todo con unas inmensas ganas de crecer, de hacerse grande, para hacerse querer por un número cada vez mayor de lectores. Día a día quisimos que la lectura del periódico fuera una experiencia gratificante, sencilla y transparente, que la línea periodística se mantuviera el margen de guerras mediáticas que en coyunturas determinadas llevan a los medios a convertirse en plataformas de intereses políticos o particulares. Las noticias no son de derecha ni de izquierda, sino que se hacen desde la libertad con todo el respeto y solo obedeciendo a la verdad por más dura que esta sea. Siempre fue la idea de tratar la economía y los negocios en una forma concreta y sencilla, poco común en el lenguaje de los tecnócratas, para que lo importante no tuviera que disfrazarse de aburrido. Y el lenguaje para contar las cosas fue una obsesión. Anécdotas de todo tipo, cada una con su propia historia: una entrevista con el embajador Frechette luego de la descertificación sobre el manejo del narcotráfico, llevó a que se quemara la bandera de Estados Unidos en el Capitolio Nacional y el canciller colombiano pidiera disculpas...el periódico recibió el premio de periodismo Simón Bolívar. Otro día, cuando el Gobierno adoptó la Emergencia Económica, se tituló: “Se subestimó la recesión”...no le gustó al Gobierno, pero el ministro de Hacienda confesó que la magnitud de la recesión lo había tomado por sorpresa. La modernización de la economía y los vientos de globalización favorecieron el arranque del periódico, pero a algunos gremios y tecnócratas de primera línea les resultaba incómodo porque se les cuestionaba algunas de sus acciones. Creían que eran ‘incomprendidos’: Rudy Hommes, Armando Montenegro, Roberto Junguito y José Antonio Ocampo, en el ministerio de Hacienda, y Miguel Urrutia en el Banco de la República, encabezaban la lista. Nunca hubo reparos sobre su capacidad y buenas intenciones. Bravos, pero amables. Un gran equipo de periodistas sentó las bases de la publicación de economía y negocios más importante del país...sin modestia. Con Mauricio Rodríguez a la cabeza, Gloria Valencia, Edilma Pereira, Sandra Garzón, Fernando Quijano, Hermógenes Ardila, Ricardo Durán y Holman Rodríguez, entre otros. Beiman Pinilla, Rolando Ramírez, Gonzalo Vivas, Víctor Villamizar y José Alirio Díaz en la concepción gráfica, tienen una mención especial . *** Pero no todo en la vida es felicidad. Un día no llegó la colaboración de nuestro analista financiero Herminio Rozo... Había fallecido en un accidente aéreo la noche anterior. Y Manuel Díaz, un joven reportero “murió feliz en su moto”m nos dijo el sacerdote Daniel Saldarriga, director del Banco de Alimentos. Uno de los más importantes consejeros de la academia, de la vida y del periódico, Gilberto Arango Londoño, no está hoy, ni el columnista experto en turismo Raúl Jaramillo Panesso. Tampoco Octavio Arismendi Posada. Hace unos días se nos fue Raúl Sanabria. Hernando Santos y Enrique Santos Castillo estuvieron en el lanzamiento hace 15 años... '' La modernización de la economía y los vientos de globalización favorecieron el arranque del primer diario de economía y negocios. '' Siempre fue la idea de tratar la economía y los negocios en una forma concreta, poco común en el lenguaje de los tecnócratas de la época. '' Un testimonio de gratitud para Gilberto Arango, Octavio Arizmendi, Raúl Sanabria, Raúl Jaramillo, Herminio Rozo y Manuel Díaz.WILABR

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