Experto le dice a lectores de PORTAFOLIO qué esperar de la inversión en acciones

El valor de una acción se define como el valor presente de los flujos de caja generados por una empresa para sus accionistas, descontada a tasa de retorno exigida para una inversión en renta variable.

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noviembre 19 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-11-19

En este sentido, los principales determinantes del precio de una acción deberían ser su capacidad para generar caja (y por ende la expectativa de crecimiento de esta generación de caja), al igual que los factores que afectan la tasa a la que se descuenta esta caja.

Analizando el comportamiento de estos dos factores se puede entender el porqué de la caída en el índice accionario local durante el segundo semestre del año.

Enfocándonos en la capacidad de generación de caja de las empresas locales, y las expectativas de crecimiento, se puede apreciar que a pesar de los buenos resultados que han presentado las empresas en los tres primeros trimestres del año, la expectativa de crecimiento de mediano plazo se ha reducido considerablemente.

Mientras que al empezar este año la expectativa de crecimiento económico para el 2008 era superior a 5 por ciento, en la actualidad gran parte del mercado ha modificado estas proyecciones y las más recientes estimaciones de crecimiento no superan el 4 por ciento.

Del mismo modo, para el 2009 se espera que el proceso de desaceleración por el que está atravesando la economía colombiana se profundice, llevando a un crecimiento inferior a 3,5 por ciento.

En este sentido, para algunas de las principales acciones que componen el IGBC se espera que la desaceleración en el ritmo de crecimiento de sus utilidades (y por ende de los dividendos que reparten a sus accionistas) sea mayor que el de la economía en general.

En el caso específico de Ecopetrol, el crecimiento de sus utilidades ha estado asociado en mayor medida al incremento en el precio del petróleo que a un crecimiento en su producción.

Este factor cobra especial relevancia si se tiene en cuenta que durante los próximos meses se espera que los precios internacionales del petróleo continúen en niveles similares a los actuales, lo cual llevará a que (a pesar de la devaluación esperada del peso), la capacidad de repartir dividendos a sus accionistas durante el 2010 sea menor.

También es necesario tener en cuenta que en los primeros meses de este año se hicieron proyecciones de un precio del petróleo cercano a 200 dólares por barril y que en la actualidad el analista más optimista espera un precio del petróleo cercano a 118 dólares por barril para el cierre del 2009 (el promedio del mercado está en 86 dólares por barril).

En este sentido, los menores precios esperados del petróleo, sumados a la menor demanda esperada de crudo, ha generado una reducción en las expectativas de crecimiento de Ecopetrol, lo que se ha visto reflejado a su vez en la caída en el precio de su acción.

Por su parte, en las empresas del sector financiero el cambio en las expectativas de crecimiento de las utilidades no es tan evidente. Si bien es cierto que en los próximos años se espera una desaceleración en el crecimiento de la cartera de créditos, el cambio en las expectativas de crecimiento de las utilidades no es tan fácil de apreciar como en el caso de Ecopetrol.

En este sentido, consideramos que a pesar de no poder estimar si efectivamente se presentó un cambio en las expectativas de crecimiento de las utilidades del sistema financiero, el ajuste en las perspectivas de crecimiento económico, y la difícil situación del sistema financiero en los países desarrollados ha tenido un efecto negativo sobre las acciones de este sector.

Sin embargo, el comportamiento de las acciones locales no solo ha estado influenciado por la reducción en las expectativas de crecimiento de las utilidades, sino que también se ha presentado un incremento en las tasas de descuento de los flujos de dividendos futuros de las compañías.

El incremento en los spreads de la deuda soberana de los países emergentes ha conducido a que el retorno requerido por los inversionistas en títulos de renta variable locales sea mayor. Si bien es cierto que este aspecto no es tenido en cuenta por los inversionistas de corto plazo, consideramos que este es uno de los aspectos que evalúan los inversionistas estructurales a la hora de definir el momento en el que van a adquirir una determinada acción.

En este sentido, solamente hasta que se empiecen a presentar menores tasas de descuento en el mercado estimamos que los inversionistas con un horizonte de largo plazo (que en términos de volumen son los que demandan la mayor cantidad de acciones) empezarán a incrementar la exposición de sus portafolios a títulos de renta variable locales.

En resumen, el comportamiento de las acciones locales ha estado determinado por dos factores en los últimos meses. Como primera medida, las menores expectativas de crecimiento económico (consecuencia de los temores frente a los efectos esperados de la crisis financiera internacional sobre la economía en general) han llevado a que se revisen a la baja las proyecciones de crecimiento de las empresas locales.

Este factor, sumado a las mayores tasas de descuento en la economía, ha conducido a la caída en el precio de las acciones, y a un aplazamiento en las decisiones de los inversionistas estructurales de comprar títulos de renta variable y de esta forma dinamizar el mercado accionario local. 

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