Exportaciones a Venezuela sumaron US$2.264 millones entre enero y mayo de 2008

Crecieron 48,6 por ciento frente a los mismos meses del año pasado, cuando totalizaron 1.523 millones de dólares, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane).

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julio 24 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-07-24

En los primeros cinco meses del año las Exportaciones No Tradicionales (ENT) colombianas tienen como principal destino el mercado venezolano. Cerca de una tercera parte se despachó al país vecino, 11 puntos por encima de los registros a Estados Unidos.

Según la información del Dane, este tipo de exportaciones sumaron 7.151,9 millones de dólares en el periodo mencionado, lo que significó un crecimiento anual de 23,6 por ciento (13 puntos por debajo del comportamiento de las exportaciones totales, impulsadas, a su vez, por el petróleo y sus derivados, que duplicaron las ventas).

El comportamiento de las no tradicionales puede considerarse satisfactorio, a pesar de la fuerte revaluación que ha experimentado el peso (12,04 por ciento en lo corrido del año hasta este jueves, y 7,75 por ciento en los últimos 12 meses), que tiene en aprietos a más de un exportador debido a que lo que reciben en moneda local en algunos casos no les está cubriendo los costos o su margen de utilidad es demasiado pequeño.

No obstante la distorsión que puedan introducir las ventas a Venezuela, cuando este país se suprime de las cuentas exportadoras colombianas, la facturación mantiene una dinámica positiva.

Así, al descontar al vecino país, las exportaciones no tradicionales en los primeros cinco meses del año sumaron 4.915 millones de dólares, lo que significa un crecimiento de 15,1 por ciento frente al mismo periodo del 2007.

Se mantiene el atractivo

A pesar de los problemas existentes en Venezuela que desestimulan las importaciones de cualquier origen (la consecución de un certificado de que el producto no se fabrica allí o que su producción es insuficiente, la asignación de las divisas al cambio preferencial para pagar las importaciones y posteriormente la orden de giro de las mismas al exportador), ese mercado mantiene un gran atractivo para los empresarios colombianos.

El comprador venezolano conserva una buena capacidad adquisitiva (sustentada en los ingresos petroleros y en los altos precios internacionales del crudo), parte de la cual la orienta a productos colombianos, que como señala la presidenta de la Cámara Colombo-Venezolana, María Luisa Chiappe, gozan de un gran reconocimiento en el mercado vecino.

Esto les permite a los exportadores fijar unos precios lo suficientemente altos como para compensar los riesgos de la operación y las dificultades señaladas.

Además, como lo han reiterado dirigentes gremiales como Chiappe y Javier Díaz, de Analdex (gremio de los exportadores), académicos y empresarios, las dos economías son complementarias y permiten que se abastezcan mutuamente en muchos y variados renglones.

La oportunidad de las entregas, por la cercanía geográfica, y los menores costos de transporte de las mercancías, son aspectos que juegan de manera determinante en el intercambio comercial.

No es gratuito que, como se señaló, Venezuela sea el primer comprador de productos no tradicionales colombianos y difícilmente será desplazada de ese lugar, salvo que haya un desplome de su economía, evento que no está a la vuelta de la esquina.

En este caso, los empresarios colombianos estarían en verdaderos aprietos financieros y económicos y no la tendrían fácil para redireccionar sus productos de exportación.

Las cifras del Dane indican que los despachos de productos no tradicionales a Venezuela entre enero y mayo totalizaron 2.236,8 millones de dólares, un respetable 47,2 por ciento más que los registros del mismo lapso del año pasado.

Volumen crece 2,1%

Aunque el crecimiento de las exportaciones no tradicionales ha sido significativo en valores debido a los buenos precios, el aumento del volumen es ínfimo.

Entre enero y mayo la facturación en toneladas a todo destino se incrementó en apenas 2,1 por ciento; es decir, que la producción hacia el mercado internacional crece a un ritmo muy por debajo del que lo hacen los precios. Su efecto en la agregación de valor y en el empleo es mínimo.

Sin embargo, vale la pena señalar que el incremento del peso de las mercancías exportadas a Venezuela fue de 3,5 por ciento, de 4,4 por ciento a Estados Unidos, de 17,8 por ciento a Chile y de 19,6 por ciento a Brasil.

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