Un fabricante de chips crece sobre las ruinas de otros

Texas Instruments compró equipos de una firma que quebró y ahora revive una planta que tenía en el olvido

Finanzas
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abril 29 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-04-29

Texas Instruments Inc. (TI) está aumentando la producción de chips que se usan en una amplia variedad de aparatos electrónicos de consumo, a pesar de que sus rivales afirman que una expansión de ese tipo no es necesaria en un mercado que tiene capacidad de sobra.

Pero TI espera limitar el riesgo ¿y costo¿ de su expansión al reacondicionar una fábrica que estaba cesante y equiparla con tecnología comprada a precio de liquidación de otro fabricante de chips que quebró. La iniciativa podría ahorrarle a TI cientos de millones de dólares del costo de construir una fábrica así desde cero.

La empresa planea abrir este año la fábrica ubicada en el estado de Texas, EE.UU., del tamaño de cinco canchas de fútbol. El gigante de los chips afirmó que las nuevas instalaciones inicialmente podría sumar US$1.000 millones en ingresos anuales.

Para TI, la fábrica resalta su transición de la venta de tecnología que conecta teléfonos celulares hacia el mercado más grande, rentable y fracturado de los chips analógicos, que se usan para administrar energía, convertir datos en señales digitales y completar otras tareas en casi todos los aparatos electrónicos.

Los resultados del primer trimestre de TI, que la empresa reportó el lunes pasado, mostraron la importancia del negocio analógico de la compañía. Las ventas de este segmento se dispararon 70% a US$1.370 millones. En general, las ganancias de TI aumentaron a US$658 millones mientras que los ingresos se incrementaron 54% a US$3.205 millones.

En agosto, TI hizo una oferta de US$172,5 millones por el equipo de fabricación de la subsidiaria estadounidense de Qimonda AG. Esta empresa se había declarado en bancarrota en enero de 2009, víctima de la recesión.

Luego de cerrar el acuerdo en septiembre, las máquinas fueron trasladadas de inmediato a las instalaciones de TI en Texas.
"Literalmente fue una ganga", afirmó el analista Stephan Ohr, de Gartner, una firma de investigación del mercado de tecnología, y agregó que las herramientas hubieran costado cientos de millones de dólares si se hubieran comprado en el mercado abierto.

Los equipos que TI le compró a Qimonda llenarán alrededor de un tercio de la fábrica y están diseñados para producir semiconductores de silicio de 300 milímetros, más grandes que los semiconductores de 200 milímetros usados por los fabricantes de chips analógicos de hoy en día. Cuando los chips individuales se corten del pedazo más grande de silicio, TI podrá producir 2,5 veces más de chips a la vez que sus competidores, indicó la empresa.

TI también acordó comprar otras cien herramientas de Qimonda para comenzar a construir la segunda fase de la fábrica. Se prevé que el equipo, que será enviado desde la fábrica de Qimonda en Virginia y una fábrica en Dresde, Alemania, esté operando para mediados de 2001. TI prevé sumar otros US$1.000 millones en ingresos anuales. El precio de compra no fue revelado.

TI ya es el mayor fabricante de chips analógicos del mundo, con casi US$2.400 millones en ingresos por este concepto el año pasado, provenientes de un mercado total de US$15.000 millones, según la firma de investigación Gartner Inc. Se prevé que en 2014 el mercado de chips analógicos general alcance los US$22.700 millones, indicó Gartner. Sólo TI y su rival Analog Devices Inc. controlan más del 10% del mercado.

"El hecho de tener una fábrica resultó ser una gran ventaja", afirmó Gregg Lowe, director de las operaciones análogas de TI.

El edificio de TI en Texas, desocupado desde 2006, fue diseñado originalmente para fabricar unos tipos de chips usados en celulares, pero la empresa decidió en 2008 desactivar ese negocio debido a los bajos márgenes de ganancia y la lista cada vez más extensa de competidores. Los costos de construcción ascendieron a US$320 millones, sin incluir el terreno, que TI ya poseía.

TI tiene otras nueve fábricas, seis en EE.UU., que en algunos casos costaron US$1.000 millones. El precio y el tiempo prolongado de construcción se debe a la necesidad de equipos e infraestructura especial usados en la creación de salas limpias libres de polvo y residuos. Esto es para evitar que los equipos se ensucien y arruinen los chips.

Si TI llena todo el espacio adicional, la fábrica podría producir US$3.000 millones en chips cada año, más que las ventas anuales totales de la mayoría de sus competidores, y emplear a hasta 1.000 personas. Los rivales, sin embargo, cuestionan cuánta ventaja le dará a TI la fábrica.

Robbie McAdam, vicepresidente de Analog Devices a cargo del grupo de productos centrales de la empresa, afirma, al igual que otros ejecutivos de la industria de microprocesadores, que los altos márgenes y la cantidad más que suficiente de capacidad de fabricación actual de chips hacen innecesario gastar en una nueva fábrica con tecnología actualizada.