Un fabricante de guitarras decide tocar la nota más simple

Para enfrentar la crisis, C.F. Martin lanzó un modelo básico y barato

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julio 09 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-07-09

En una ruidosa planta a las afueras de esta ciudad al oriente de Pensilvania, uno de los fabricantes de guitarras más antiguos del mundo ha recurrido a una estrategia de la época de la Gran Depresión para mantener su producción en marcha y evitar los despidos.

Los trabajadores de C.F. Martin & Co. están poniendo los toques finales a su modelo de madera maciza Serie 1, bautizado así por su simplicidad. Carece de incrustaciones, al igual que el modelo minimalista de los años 30, y se espera que salga a la venta por menos de US$1.000, un precio bastante menor al habitual y muy por debajo de los US$100.000 que cuesta su edición limitada de palo de rosa brasileño. Las guitarras Martin más populares suelen oscilar entre US$2.000 y US$3.000.

Los primeros resultados son prometedores. La compañía, que el año pasado registró US$93 millones en ventas, introdujo la Serie 1 en abril y vendió rápidamente toda su producción para el primer año, unas 8.000 guitarras.

"Necesitábamos hacer algo para no tener que empezar a despedir gente", dice Chris Martin, presidente ejecutivo y parte de la sexta generación de su familia que dirige la empresa, fundada en 1833 en la ciudad de Nueva York. Actualmente, Martin cuenta con una plantilla de unos 575 empleados que producen unas 52.000 guitarras al año, en la planta de Pensilvania. Martin tiene otra fábrica en México especializada en modelos para principiantes.

Respuesta a menos demanda

Pese a que las guitarras Martin están entre las favoritas de muchas de las leyendas de la música, como Elvis Presley, Gene Autry y Eric Clapton (quien dijo que si se podía reencarnar en algo sería en una guitarra Martin), el fabricante empezó a pasar apuros cuando el año pasado el consumo empezó a decaer. Las guitarras no son un artículo de primera necesidad, y todo salvo la comida, el alojamiento y la ropa resultó duramente golpeado a medida que las cifras de desempleo subían, los precios de las viviendas colapsaban y los valores de las inversiones se hundían. Desde fines del año pasado, las ventas de Martin han caído 20%.

Por su parte, los inventarios de las guitarras más sofisticadas de Martin empezaron aumentar. La compañía eliminó el pago de horas extra y no reemplazó a los trabajadores que se jubilaron o renunciaron, reduciendo su plantilla en unos 50 empleados.

Sin embargo, dadas las habilidades especiales de talla de madera necesarias para hacer una guitarra, Martin quería evitar los despidos. Decidió que sería mejor encontrar la manera de mantener ocupados a sus trabajadores que tener que entrenar a nuevos empleados cuando la compañía se recuperara. La solución consistió en copiar lo que hacen muchos grandes minoristas cuando ofrecen alternativas más baratas. El dilema estaba en cómo hacer eso sin sacrificar la calidad o enturbiar su imagen.

Se trata del mismo enfoque que muchos creen salvó a la compañía durante la Gran Depresión, cuando el bisabuelo de Martin introdujo una guitarra de caoba sin adornos ni incrustaciones, que se vendía entonces por unos US$20 a US$30, una fracción del precio de sus modelos clásicos.

Stan Werbin, propietario de una tienda de instrumentos en Michigan, hizo un pedido de 20 de las guitarras nuevas y en los últimos dos meses ha vendido seis por precios de US$800 a US$900. "Fue realmente inteligente por parte de Martin presentarse con estas (guitarras) en el clima económico actual. Parecen estar llenando muy bien el nicho", dice.

"El sonido, a este precio, es muy bueno", opina, aunque admite que eso no quiere decir que sean comparables con modelos más caros. Martin también tiene modelos más baratos que la Serie 1, pero utilizan una lámina para los lados y la parte trasera. La Serie 1 es una guitarra de madera maciza.

Otros fabricantes en la industria de las guitarras acústicas, que factura al año unos US$472 millones, están haciendo intentos similares. Santa Cruz Guitar Co., una pequeña empresa de California, presentó recientemente su "modelo 1929", que según su presidente, Richard Hoover, no tiene tanto que ver con la austeridad sino con la simplicidad y, lo que es más importante, algo que al comprarlo no hace que uno se sienta mal en estos tiempos difíciles. La 1929 cuesta US$3.500.

Sin embargo, Kurt Listug, presidente ejecutivo de TaylorGuitars, en California, dice que no tiene intención de desarrollar modelos más baratos. Su convicción le dice que la crisis actual no va a imponer cambios a largo plazo en los tipos de guitarras que los consumidores querrán comprar, por lo que no ve razón para conquistar un mercado más básico. "Esto es un episodio pasajero", opina.

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