Falta más trabajo

Falta más trabajo

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octubre 22 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-10-22

Un importante debate ha comenzado en el país por cuenta de diversos estudios y documentos en torno a la evolución del empleo en Colombia. Entre todo lo publicado, sin duda hay que resaltar la comunicación enviada el pasado 12 de octubre por el Procurador General de la Nación a la Corte Constitucional, en la cual este pide declarar la inexequibilidad de cuatro artículos de la Ley 789 de 2002, más conocida como la reforma laboral. En su momento dicha iniciativa, impulsada por el entonces senador y hoy ministro, Óscar Iván Zuluaga, fue presentada como una manera de estimular la contratación de personas en el sector formal, en momentos en que la tasa de desempleo rondaba el 16 por ciento. Ahora, casi un lustro después de su entrada en efecto, el tema continúa siendo polémico, a pesar de que la desocupación ha bajado, al llegar a 10,6 por ciento en agosto, según el Dane. La razón es que no hay acuerdo sobre cuales fueron los motivos de esa reducción. Mientras el Gobierno asegura que tanto la reforma como las medidas para reactivar la economía crearon un círculo virtuoso con resultados a la vista, otros afirman que el impacto de la ley en cuestión fue marginal. De hecho la Procuraduría hace referencia a un estudio reciente de la Universidad Nacional, según el cual los propósitos de la iniciativa no se cumplieron, lo cual justificaría la eliminación de los artículos en entredicho, referentes a recargos nocturnos, horas extras, dominicales y festivos, e indemnizaciones por despido. Ese cuestionamiento se suma a discusiones recientes, que han tenido que ver con la calidad de las cifras del Dane o con la generación de nuevos puestos de trabajo en sectores específicos como la industria o la agricultura. Lamentablemente, en todos los casos, es evidente la dificultad de hacer un debate profundo ante la ausencia de más y mejores estadísticas, con lo cual el espacio para la interpretación, o incluso la desinformación, es demasiado grande. De tal manera que el primer paso tiene que consistir en despejar la sombra de duda que hoy rodea a la encuesta de hogares del Dane, para lo cual es necesaria al menos una señal de su nuevo director. No obstante, a raíz de la carta del procurador Maya, el debate inmediato tiene más de jurídico que de económico, pues en una sentencia del año 2004 la Corte declaró la exequibilidad de los artículos cuestionados. Por ello hay posiciones encontradas entre abogados que afirman que el alto tribunal no puede reabrir un tema sobre el cual ya se pronunció, mientras que otros sostienen que éste es un ejemplo de lo que se ha denominado como ‘cosa juzgada relativa’, pues hay argumentos diferentes a los analizados en esa oportunidad. Además, no faltan quienes advierten que si la Corte se devuelve, estaría abriendo una especie de caja de Pandora que comprometería no solo sus fallos en este campo, sino en todos, afectando la propia estabilidad jurídica del país. Pero más allá de esa definición, es indudable que el tema del empleo merece una discusión profunda y permanente en un país en el cual buena parte de los problemas sociales tienen que ver con la falta de un número suficiente de buenos puestos de trabajo. El problema, sin embargo, es desligar la discusión ideológica del análisis de la realidad. Dicho de otra manera, si un académico alaba los resultados, corre el peligro de ser acusado de gobiernista, mientras que si otro los critica, a menudo recibe el remoquete de opositor. Por tal motivo, hay que insistir en una idea que ocasionalmente ha sido ventilada en el Banco de la República, consistente en conformar un observatorio sobre el asunto, que esté por encima de todo sesgo y que tendría como propósito investigar, velar por la calidad de las estadísticas y servir como espacio para discusión de políticas de empleo. Ese esfuerzo, unido al que ya hacen algunas universidades, debería contribuir para profundizar en un tema de la vida nacional que genera muchos argumentos, pero al cual, valga la redundancia, todavía le hace falta mucho trabajo. La discusión sobre los efectos de la reforma laboral del 2002, hace relevante la propuesta para que el Banco de la República cree un observatorio sobre temas de empleo”.

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