¿Falta de apetito en los niños?; conozca y aplique estrategias para combatirla

Hay etapas del crecimiento y desarrollo en las que a los pequeños no les interesa o no requieren tantos alimentos. Sin embargo, variar en las recetas y su presentación resulta atractivo para ellos.

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julio 04 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-07-04

Es importante que en la lista de mercado se incluyan alimentos nutritivos, de todos los grupos, para ofrecerle a su hijo un menú balanceado. Se aconseja preferir siempre lo natural que lo enriquecido o saborizado.

Para salir de la rutina y conquistar el paladar de su hijo, siga las siguientes estrategias:

  • Juegue con la variedad de la comida y sus preparaciones.
  • Presente los alimentos de manera creativa y divertida: arroz en forma de montaña, croquetas de papa, cangrejos de pollo, frutas con cara feliz, helados de yogur 
  • Déle color al plato.
  • Respete los horarios de comida.
  • No le ofrezca al niño líquidos o alimentos antes del almuerzo o la comida.
  • Sírvale cantidades pequeñas.
  • Desde los 7 meses, comience a cambiar la consistencia de los alimentos que le ofrece.
  • Si no quiso recibirle el desayuno, ofrézcale la misma calidad de comida, pero en otra presentación.
  • Incluya en su plato alimentos crujientes.
  • Involúcrelo en la preparación de las comidas.
  • Si rechaza un alimento, no lo obligue en ese momento. Si ve que su prioridad es la alimentación, le ven su lado flaco y no comen. Hay que quitarle al niño la idea que para sus papás es muy importante que él coma. Esto es con el fin de evitar que los manipule a través de la comida. 
  • Nunca le ruegue, lo obligue a comer o lo distraiga para que lo haga. Tampoco lo cucharee.
  • Debe aprender a comer en familia.
  • Limite el tiempo de comer. Mejore tiempos de ejecución con ayudas visuales (reloj). Pasados 40 minutos retire el plato.
  • Recuérdele las actividades que pierde o que podría hacer si comiera más rápido (salir a jugar).
  • Utilice siempre el comedor en las horas de alimentación.
  • Felicítelo cuando coma bien. 
  • Un niño sano no necesita ningún tipo de complemento.

No hay que obligar ni pelear

La alimentación es la primera forma de socializar al niño y de enseñarle a adquirir responsabilidades. Si se le obliga a comer o se le entretiene para alimentarlo, no aprende a disfrutar la comida.

Por eso, se le debe enseñar que las horas de comida son un momento especial y hay que disfrutarlo. Por lo tanto, no es conveniente permitir o propiciar e otras actividades dentro del horario de comida como ver televisión o jugar.

Tipos de inapetencia

De acuerdo con el pediatra Juan Fernando Gómez, existen tres tipos de inapetencia: la fisiológica, la orgánica y la referente a los malos hábitos.

La primera es normal. Los niños, después de cumplir el primer año de vida, no crecen ni aumentan de talla como en los meses anteriores. "En esta etapa se desacelera su crecimiento y adquiere nuevas habilidades. El infante se interesa más por el juego y por el mundo a su alrededor que por la comida", explica la nutricionista Sandra Morales.

Así mismo, disminuyen sus necesidades calóricas. En los primeros 12 meses, el pequeño requiere de 100 a 120 calorías por kilo, mientras que en la etapa preescolar entre 80 y 100, señala la nutricionista Adriana Cleves. Para ella, este descenso se refleja igualmente en las cantidades servidas. "La mamá piensa que el niño debe seguir comiendo igual que el primer año y esa disputa en porciones hace que rechace el alimento"..

La segunda inapetencia es la orgánica y suele ir acompañada de algún tipo de enfermedad, como problemas infecciosos en los riñones, en los pulmones o gastrointestinales. En los primeros 12 meses de vida, los bebés deben comer muy bien, indica el doctor Gómez. Si no quieren recibor leche materna o, entre los 6 y los 12 meses, ningún alimento, es prudente consultar con el pediatra.

El tercer tipo de inapetencia es, básicamente, producto de malos hábitos alimentarios. Por ejemplo, los menores consumen dulces y comidas de paquete en exceso, dejando de lado la ingesta de proteínas y carbohidratos necesarios para su crecimiento y desarrollo. El pediatra, entonces, indagará sobre estos hábitos y precisará cuál es la dieta indicada para el infante y toda la familia.

En esta última inapetencia también influyen la omisión de comidas, la laxitud de los fines de semana respecto a los horarios, la poca variedad en el menú, el consumo de líquidos antes de una comida principal y una madre que no cambia la consistencia de los alimentos (le licua aún las preparaciones al niño de un año), creando en el infante problemas de deglución, señala la nutricionista Sandra Morales.

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