‘Falta mayor transparencia en información al mercado’

“La calificación no es una recomendación de compra de un determinado título, sino un análisis indepen-diente de los riesgos a enfrentar por el inversionista”.

Carlos Fiorillo, director de la agencia calificadora FitchRatings Colombia

Portafolio.co

Carlos Fiorillo, director de la agencia calificadora FitchRatings Colombia

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febrero 26 de 2013 - 12:09 a.m.
2013-02-26

Cuando se produce un descalabro financiero, como el de InterBolsa, la gente se pregunta por qué no se encendieron las alertas de las calificadoras para advertir del riesgo a los inversionistas.

Carlos Fiorillo, director de la agencia calificadora FitchRatings Colombia, explica que aunque estas firmas ayudan a identificar los riesgos asociados a una inversión y a reducir las asimetrías de información en las economías, su rol no se debe confundir con el de entidades auditoras ni mucho menos de compañías certificadoras.

¿Lo de InterBolsa evidencia que nuestro mercado tiene muchas carencias de control?

Los procesos de calificación deben ser cada día más robustos en términos de metodologías, de independencia de procesos, de separación de lo comercial de lo analítico.

Lo de InterBolsa impone retos importantes en lo regulatorio para que haya más transparencia en el mercado y que la información de las comisionistas y de otros sectores sea conocida por todos los participantes.

No es una tarea simple porque se involucra no solo a las comisionistas, sino a sus matrices y a las operaciones que tienen en otros mercados.

¿Cuál es el rol de las calificadoras en una economía?

Ayudar a reducir las asimetrías de información que existen en el mercado.

De alguna manera, a través de las calificaciones se refleja el riesgo de un instrumento o una empresa, de manera que un inversionista, sin tener que conocer cuál es el sector en el que se invierte, cuál la estructura particular de un instrumento o las características de una empresa,identifique ese riesgo asociado al invertir. Además, su papel de informar al mercado existe y debe ser visto de esa manera.

Pero las calificaciones no implican una recomendación de inversión…

Así es. Nuestro análisis, por lo menos en lo que respecta a FitchRatings, responde a un estudio profundo de metodologías, procedimientos particulares para cada sector e instrumento, pero en última instancia es el inversionista quien decide en qué invertir. Siempre hacemos claridad en que la calificación no es una recomendación de compra, sino un análisis independiente de los riesgos para la persona ante una opción de inversión.

¿Cuál es la lectura que deben hacer los inversio- nistas de las notas que las calificadoras asignan?
Las calificaciones se plasman en una escala de letras que va de la Triple A hasta la D, siendo la primera el menor nivel de riesgo y la segunda, el mayor.

El inversionista puede ubicar en esa escala cuál es la posición relativa del riesgo asociado a ese instrumento frente a las alternativas del mercado.

A medida que se baja en la escala se reflejan mayores niveles de riesgo, lo que debería relacionarse con los rendimientos a exigir por el inversionista.

Entonces, ¿no han pasado de ‘agache’ en las recientes crisis?
Diría que es injusto poner a todas las calificadoras dentro de la misma cesta.

En la crisis de Estados Unidos se las criticó mucho por su baja reacción frente a los cambios en el mercado; hoy se nos critica por ser muy contundentes en la baja de las calificaciones de España, Italia, Portugal y Grecia.
Fitch ha estado muy ajena al sector de las comisionistas porque siente que existe un mayor riesgo relativo frente al sector financiero bancario, por lo que no ha calificado a ninguna de esas firmas, a menos que sean sociedades que pertenecen a un grupo bancario.

¿Cómo es el proceso de calificación?
En nuestro caso implica un conocimiento muy detallado de la empresa, del instrumento que se está calificando y eso demanda una serie de requerimientos relacionados con información financiera, operativa, sectorial; con conocimientos de las regulaciones particulares de la empresa y del instrumento a calificar, porque pueden diferir uno del otro.

Ese proceso se inicia con solicitud de información a la empresa y se complementa con una serie de entrevistas y reuniones de gerencia, lo cual nos permite entender cuán sensible es la información respecto a cómo puede evolucionar el negocio en adelante.

Carlos A. García M. / Economía y Negocios

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