La familia estable ayuda a la economía de un país

Los matrimonios estables contribuyen al crecimiento económico de los países. Ante esta premisa, especialmente ahora que los países europeos y Estados Unidos afrontan una dura crisis en sus economías, no se puede ser indiferente.

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diciembre 10 de 2011 - 05:00 a.m.
2011-12-10

Es más, genera curiosidad como posible solución o prevención de este tipo de problemas. La conclusión proviene de una investigación adelantada por el Social Trends Institute en coautoría con las universidades de La Sabana (Colombia), la de Virginia (EE. UU.), la los Andes (Chile), de Asia y el Pacífico, la UIC (Barcelona), entre otras, con datos de 29 países. Un rápido resumen del trabajo titulado The Sustainable Demographic Dividend: What Do Marriage & Fertility Have To Do With The Economy? (El Bono Demográfico Sostenible: Repercusiones del matrimonio y la fecundidad en la Economía) podría sintetizarse así: los matrimonios estables en la actualidad ayudan al crecimiento económico, pues las personas casadas y con hijos trabajan más, y por tanto tienen mayores ingresos que las solteras y sin niños. Cuando se vive en familia se le da mayor importancia a las mejoras del hogar y a vivir mejor en general, por lo que suelen gastar 23 por ciento más que el resto de las personas, lo que ayuda a la demanda, a mover el comercio y la industria. Pese a que esto suena tan bien, hay un gran problema, según el informe: la baja en la natalidad, que implica un cambio demográfico en los países, donde la población que más crece es la de adultos mayores. En 1960, una mujer tenía en promedio siete hijos, hoy esa medida de 2,1 y tiende a disminuir. Esto afecta el dividendo demográfico, que el profesor Andrés Salazar, de la Universidad de la Sabana, quien participó en el estudio, explica así: "Una fecundidad de 2,1 hijos por mujer garantiza la reposición demográfica, es decir, mamá y papá son reemplazados por dos hijos en la siguiente generación. Por tanto, un país con fecundidad menor a 2,1 poco a poco tendrá menos población joven y más población anciana. La fuerza de trabajo comenzará a decrecer con el paso de los años, y a su vez la proporción de adultos mayores aumentará. De este modo, después de un tiempo cada trabajador necesitará sostener a más jubilados y niños que la generación anterior. No obstante, en un inicio, cuando hay más personas entre 15 y 64 años trabajando y cada vez menos niños, hay un gran momento de afluencia económica. Esta es la ganancia demográfica. Entonces las mujeres se pueden incorporar en mayores cantidadades a la fuerza laboral porque ya no están ocupadas teniendo hijos y cuidando de ellos, y los recursos se invierten en bienes de consumos o duraderos como finca raíz; algunos se invierten en educar mejor a los pocos niños que nacen y mejora la calidad de la educación que reciben. Pero cada vez son menos niños y por tanto menos trabajadores jóvenes". Otras conclusiones afirman que los hijos de padres casados, sin importar si es po lo civil o por algún credo religioso, les va mejor en la vida (ver notas). Los niños de familias estables son más exitosos laboralmente De acuerdo con el estudio, los niños con padres que tienen un vínculo estable (matrimonio civil o por algún credo religioso) permiten que un país acumule un mejor capital humano. Esto quiere decir que crecer en una familia con los dos padres unidos hace que los niños tengan más probabilidades de tener éxito en la escuela, se gradúen de la universidad y obtegan un empleo remunerado en la edad adulta. Para el profesor Salazar esto tiene que ver con crecer en un ambiente sano y favorable sicológicamente, lo que genera menos fracaso y deserción escolar. "Sufren menos problemas sociales y sicológicos como delincuencia juvenil, drogadicción, lo que permite tener un mejor capital humano a un país, con formación académica y competencias positivas que recibe en el hogar", afirma Salazar. El estudio no revisó qué pasa con parejas que viven en unión libre y son muy estables, pero sí pudo establecer que aquellas uniones con un vínculo débil no generan el mismo ambiente de confianza en el hogar, lo que no le da estabilidad al pequeño. "Falla un eslabón importante a la hora de formar capital humano y es la red de relaciones que da una familia", dice. La investigación cita un estudio hecho en Suecia, donde casi la mitad de las parejas viven en unión libre, que mostró que los niños nacidos de estos padres tenían 75 por ciento más probabilidades de verlos separados antes de cumplir 15 años.Continúa en la pág. 7ADRVEG

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