Familias de Cazucá, con casas renovadas

Édgar García, un todero dedicado a la ornamentación, la fontanería, la electricidad, la albañilería y oficios varios, recuerda que hace cinco años la violencia lo obligó a salir de Cimitarra (Santander) con su esposa; sus hijos de 18 y 14, 5 y 3 años, y dos sobrinos.

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mayo 06 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-05-06

Tatiana, la hija de 14 años y quien apenas tenía 9 años cuando tuvo que soportar la carga del desplazamiento, hoy tiene otro semblante. De hecho, vive feliz en su nuevo hogar que en parte ha ayudado a sanar la difícil historia de su arribo a Bogotá. Como ella, 35 personas de cinco familias de escasos recursos residentes en Cazucá -al sur de Bogotá- mejoraron sus viviendas gracias a Clorox -empresa de productos de limpieza y desinfección-, y al apoyo de la fundación Un Techo para Mi País Colombia. Cuando los García llegaron a Bogotá, se asentaron en un terreno en el que armaron una casa poco habitable. “Estaba en un espacio de 7 por 3 metros... Era algo complicado, especialmente en las épocas de invierno. Todo se inundaba, las tejas de zinc estaban rotas y el agua se entraba hasta por debajo. Por más que nos organizáramos, siempre había mucho frío y humedad”, recuerda. Sin embargo, Clorox y sus empleados les cambiaron la vida. “La primera felicidad fue cuando nos dijeron que habíamos sido beneficiados. La que más gozó con la noticia fue mi hija de 5 años, pues estaba muy ansiosa, ya que habíamos entrado a otras casas y la posibilidad de tener una similar era un sueño”. Hoy tienen una casa renovada, no sufren las inclemencias del clima y tienen espacio suficiente, incluso, para guardar la moto y tener un cuarto de herramientas. Además, levantaron una pared nueva y el proyecto es seguir construyendo, y que la casa de madera quede encima como muestra del pilar que los ha impulsado a seguir progresando. APORTES DE LOS EMPLEADOS Para Diana Caicedo, gerente de la oficina de recursos humanos de Clorox para Colombia y Ecuador, “el enfoque es claro: queremos agradecer de una forma tangible a la sociedad lo mucho que hemos recibido como empresa y como personas. La idea es ‘mejorar tu día, todos los días’ y tras esa búsqueda impulsamos las iniciativas con las que, simplemente, intentamos hacer parte de la solución”. Según Caicedo, los empleados del área administrativa se vincularon con un aporte voluntario superior a 8 millones de pesos, mientras que la empresa donó más de 9 millones de pesos, correspondientes a todo lo relacionado con la logística de la actividad. Con este aporte, se definieron los criterios con la Fundación para que las casas fueran otorgadas a familias que realmente estuvieran en una situación de clara necesidad, es decir, con pocos ingresos económicos y viviendo hacinadas. Bajo estas condiciones se escogieron cinco familias de las más vulnerables del barrio Cazucá en la localidad de Soacha; luego, al proceso de construcción de las casas se vincularon 22 empleados de la compañia y seis de sus familiares. '' Era algo complicado, especialmente en las épocas de invierno. Las tejas de zinc estaban rotas y el agua se entraba hasta por debajo”.Juntar esfuerzos para más impacto La mejora de la vivienda que apoyó Clorox está ligada a los planes de responsabilidad social que la compañía tiene en el mundo, y que ahora se replica en Colombia a través de una fundación con la que la firma se dedica a preservar el medio ambiente y a implantar entre en sus empleados la idea de acercarse a comunidades necesitadas. Según Diana Caicedo, gerente de la oficina de recursos humanos de Clorox para Colombia y Ecuador, esta campaña realizada con el apoyo de la Fundación un Techo para mi País Colombia seguirá desarrollándose. De hecho, a futuro esperan ampliar su radio de acción con otras iniciativas de diferentes fundaciones, entre las que se destaca un proyecto, en el que los empleados de Clorox dictarán clases en colegios distritales. A esto hay que sumarle el trabajo que se haría con una fundación que orienta a niños especiales, entre otras iniciativas de los empleados. “Estamos abiertos a todas las ideas sociales, pues somos conscientes de que si enfocamos los esfuerzos aislados de varios de nosotros en uno solo de gran magnitud, el resultado va a ser mejor”, dice Caicedo. Recientemente, la compañía realizó una jornada de enseñanza en 60 colegios públicos y privados de Bogotá. Allí, 17.800 niños recibieron formación sobre limpieza y desinfección. Una experiencia gana-gana Desde varios frentes, los empleados administrativos de Clorox se vincularon a la campaña de responsabilidad social corporativa, aportando lo que quisieron por espacio de varios meses, bajo el mecanismo de descuento por nómina liderado internamente por un funcionario de la compañía. La respuesta fue unánime y la experiencia, según los involucrados, mejor. Juan Antonio Franco, director comercial de la compañía no solo hizo su aporte económico, sino que donó su tiempo y esfuerzo junto con sus hijos Juan Miguel y Ricardo Andrés, de 16 y 17 años, respectivamente. “Lo más importante fue el acercamiento real con las personas a las cuales les íbamos a construir sus viviendas. Pudimos hablar con ellos, compartir el almuerzo y vivir el día a día”, cuenta Franco. De vivir en condiciones deplorables, con calles de tierra, casas de cartón y tejas de zinc, que se mezclan con un olor a humo permanente de las cocinas de leña, las familias pasaron a mejorar su calidad de vida. “Hay que hacerlo de nuevo. Es un granito de arena, pero queda la sensación de que si las empresas y sus funcionarios dan un poco se podría aportar mucho desarrollo al país”, agregó. WILABR

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