FAO destaca valor de agricultura en lucha contra el hambre

La FAO insta a crear las condiciones para ayudar a los agricultores, sobre todo garantizando "la innovación".

La FAO afirma que más del 90 % de las explotaciones agrícolas del mundo tienen una gestión individual o familiar.

Archivo El Tiempo

La FAO afirma que más del 90 % de las explotaciones agrícolas del mundo tienen una gestión individual o familiar.

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octubre 16 de 2014 - 01:51 p.m.
2014-10-16

Las explotaciones agrícolas familiares son la "espina dorsal" en la lucha contra el hambre y para lograr un desarrollo rural sostenible, según destacó este jueves en Roma la Organización de la ONU para la Agricultura y Alimentación (FAO).

"El estado mundial de la agricultura y la alimentación 2014" es el informe que la FAO presentó en Roma y en el que analiza este año el funcionamiento y el valor de la agricultura familiar, con cerca de 570 millones de explotaciones.

Para el organismo de Naciones Unidas, "las explotaciones familiares, que representan más de nueve de cada diez explotaciones agrícolas en el mundo, pueden servir de catalizador para el desarrollo rural sostenible". La FAO alerta de que en un planeta donde la demanda de alimentos crece pero los recursos de tierra y aguas escasean, los agricultores tendrán que producir una cantidad mayor y la solución está en los pequeños y medios agricultores.

"Existe un amplio margen para aumentar la producción a través de un crecimiento de la productividad de las explotaciones familiares", sostiene el informe.

En su análisis, la FAO subraya cómo "las familias de agricultores gestionan los recursos agrícolas del mundo y suministran más del 80 % de los alimentos", pero muchas de ellas son pobres y se encuentran en una situación de inseguridad alimentaria.

Ante ello y por la importancia que estas explotaciones tienen tanto para producir alimentos como para hacerlo de manera sostenible, la FAO insta a crear las condiciones para ayudar a los agricultores, sobre todo garantizando "la innovación". "Innovar" es la palabra clave del informe y de ahí el llamamiento a que los países garanticen que "la investigación, los servicios de asesoramiento, las instituciones de mercado y las infraestructuras" lleguen también a las explotaciones familiares pequeñas y medianas.

"El conocimiento y los incentivos económicos" no sólo ayudan a aumentar la producción sino que también, añade la FAO, son necesarios para que los agricultores tengan en cuenta "la protección de las cuencas hidrográficas, la conservación de la biodiversidad o la importancia de la retención de carbono".

Para ello, la FAO recomienda que las estrategias de innovación agrícolas deben centrarse "no solo en la mejora de los rendimientos, sino también en un conjunto más complejo de objetivos, entre los que cabe mencionar la conservación de los recursos naturales". A los gobiernos, la FAO insta a "incrementar la inversión pública en iniciativas de I+D (inversión y desarrollo) y en servicios de extensión y asesoramiento relacionados".

En su informe, la FAO afirma que más del 90 % de las explotaciones agrícolas del mundo tienen una gestión individual o familiar y dependen sobre todo de mano de obra familiar. Según sus estimaciones, ya que apuntan la dificultad de cotejar los datos de todos los países, pues no existen registros, los cultivos familiares "ocupan alrededor del 70-80 % de las tierras agrícolas y producen más del 80 % de los alimentos del mundo".

En la presentación del informe estuvo la reina Máxima de Holanda, defensora especial de financiación inclusiva para el desarrollo en Naciones Unidas, que incidió en la importancia que tiene el acceso al crédito para que los pequeños agricultores puedan desarrollar su actividad. Criticó que los agricultores familiares no pueden acceder a los seguros, préstamos y servicios financieros que necesitan para generar ingresos y eso les impide salir de la pobreza.

En el acto se leyó un mensaje del Papa en el que, en un tono crítico, quiso ser "un grito de tantos hermanos que no tienen el pan de cada día". El mensaje recordó la "enorme cantidad de alimentos desperdiciados y la especulación de precios en nombre del dios del beneficio" y criticó la disminución general de la ayuda pública al desarrollo y la actitud de pensar "que todo es responsabilidad ajena".

El Papa pidió un cambio de paradigma basado en la cooperación internacional entre países, un cambio en la manera de entender el mercado que proteja el medio ambiente para lograr "un futuro de paz que se ve amenazado por la inseguridad alimentaria".

El director general de la FAO, José Graziano da Silva, insistió por su parte en la necesidad de que la agricultura familiar, que es la base de la cadena de suministro de alimentos, adopte innovaciones tecnológicas y pueda así modernizarse.

EFE