Feria de arte contemporánea de Bogotá 'La otra', con Gabriele Manzetti y Nicola Santini

Los jóvenes -reconocidos como representantes de la nueva arquitectura italiana- hablaron con este diario sobre las obras de vanguardia que para ellos, en Europa, son 'pan de cada día'.

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noviembre 07 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-11-07

Aun así, no son ajenos a la influencia de maestros de la arquitectura como Rhem Koolhaas, Frank Gehry, Richard Meyer o Zaha Hadid.

Así perciben la evolución de su profesión


¿Hasta qué punto esa marcada tendencia de hacer lo que unos catalogan como "arquitectura de revista" aleja a los nuevos profesionales de la realidad social (más aún en nuestros países)?

Gabriele Manzetti: el mayor problema es la absoluta exaltación de las conocidas 'estrellas' de la arquitectura mundial expuesta por las revistas especializadas, que atrapan -además- a los adictos a las construcciones.

Estas 'estrellas', en cierto modo, trazan un camino para seguir, para experimentar en las formas volumétricas, pero también crean un fuerte desequilibrio y falta de personalidad. Así, las nuevas generaciones de arquitectos no sobresalen, a pesar de contar con la capacidad de contribuir a una renovación sociocultural.

Para ello, precisamente, la Bienal de Venezia 2008 propuso un tema de gran innovación, fuera de los esquemas académicos, es decir, la arquitectura interpretada no solo desde el punto de vista del edificio, sino desde una perspectiva abierta a una renovación continua, de autosostenimiento que afronta el tema ecológico como algo urgente.

La Bienal lanzó una nueva tendencia generacional de nuevos arquitectos que se desprenden completamente de la 'arquitectura de revista' y atienden directamente el problema de una manera dinámica, soñadora, pero también con equilibrio entre la sociedad, el progreso y la sensibilidad ecológica.

Nicola Santini: para los nuevos arquitectos imitar la arquitectura de revista significa claramente despegarse de la realidad social y de sus problemas. También renunciar a proponer visiones y estrategias para un mundo mejor, ponerse pasivamente al servicio de lógicas exclusivamente económicas y de imágenes.

La arquitectura formalista y autorreferencial de las 'estrellas' como Zaha Hadid, Frank Ghery y el último Jean Nouvel, entre otros, influenció a una generación, sobre todo entre los años 90 y los primeros años del 'Milenium'.

Pero al mismo tiempo, dos nuevas generaciones impusieron una propia investigación sobre presupuestos totalmente diferentes, entre ellos los franceses Lacaton & Vassal y Francois Roche , y los españoles Ecosistema Urbano y el Colectivo Basuram que estuvieron en la Bienal de Venezia.

Su trabajo no tiende a producir 'arquitectura de revista', sino que propone estrategias de reacercamiento e interferencias con la realidad y la sociedad. Experimentan formas más o menos inéditas de participación y, sobre todo, afirman una nueva sensibilidad ecológica

Pienso que los maestros guías de los nuevos arquitectos deberian ser Yona Friedman y Buckminster Fuller, más bien que Richard Meyer, Zaha Hadid e Frank Ghery...

¿Cómo creen que la academia debería aportar a la arquitectura social?

G.M.: Mi experiencia no fue como docente sino como asistente, para un curso de amoblamiento y arquitectura de interiores, basado en el uso de materiales innovadores, formas y volumetrías.

Fue interesante y en cierto punto experimental, aunque creo que no se puede considerar una enseñanza relevante desde el punto de vista de una arquitectura social. Sin embargo, es válida desde la responsabilidad que un docente tiene en las comparaciones de la formación de la personalidad, en este caso, de un joven arquitecto.

Pienso, de todas formas, que el excesivo salto generacional entre el docente y el universitario impide el acercamiento innovativo sobre lo que podría ser una arquitectura dinámica y pendiente de los temas sociales.

Por lo tanto, en el campo de la enseñanza deberíamos darles un espacio a las nuevas generaciones para eliminar el concepto anticuado académico.


N.S.: Actualmente enseño en 'Arquitectural design' en la Syracuse University de Florencia (Italia), lo que me da cierta libertad de opinar. De hecho, creo que la universidad de Estado italiana todavía muy atrasada y legada a sistemas de poder y jerarquías que no premian la competencia de los profesores, pero siguen lógicas de intercambio de favores.

Creo que enseñar arquitectura debería basarse en una visión "sistémica", donde los problemas estrechamente disciplinarios sean puestos en una constante relación con temas complejos de la sociedad: diversidad, elasticidad, problemáticas sociales, etc.


En una palabra: ecología profunda

Hace poco, en Colombia, surgieron discusiones porque algunas obras se han llevado aplausos en bienales, a pesar de ser fieles copias de otras. ¿A pesar del aporte social y estético, lo consideran válido? ¿Los autores deberían tener la delicadeza de darle el crédito a quienes los han influenciado?

G.M.: Creo en el uso de nuevas y continuas formas de expresión y de experimentación, donde la creatividad original pone las problemáticas sociocultutrales en el centro de la discusión y motiva críticas constructivas.

No considero válido reproducir, es perjudicial para quienes ponen la propia sensibilidad creativa a disposición de la comunidad. En cierto modo justifico la reinterpretación de un concepto, pero manteniendo siempre el absoluto respeto para la originalidad.

N.S.: Los nuevos arquitectos deben seguir el camino de la producción de ideas originales que contribuyan en términos estéticos, sociales y ambientales.

Ante la falta de ideas originales es mejor elaborar y resolver pragmáticamente los problemas actuales, en vez de copiar y reproducir ideas realizadas. Copiar la forma creo que es una cosa inútil y perjudicial, en cambio desarrollar un concepto ya existente, estudiando y comprendiéndolo a fondo (al margen de la superficie y la apariencia), dará resultados positivos.

¿Con la crisis mundial, cómo ven la arquitectura y el negocio constructor en el mediano plazo?

G.M.: Las crisis surgen por los intereses económicos e indiscriminados, por el afán de llegar a una globalización absurda y en este punto, la construcción desmesurada y sin escrúpulos genera la destrucción lenta de un ecosistema equilibrado.

Ante esto, la arquitectura tiene la gran responsabilidad de proponer un tipo diferente de habitabilidad, de autoproducción, de reutilización de ecosistemas ya existentes. Cada habitante tendrá que organizar su propio microsistema, que se destaca del viejo concepto de construcción (ocupación de espacio).

N.S.: Solo empezaremos a cambiar el estilo de vida de los países ricos y en vía de desarrollo cuando hagamos casas que producen alimentos y reduzcamos el sistema de transporte. También cuando reciclemos agua y consideremos la idea del uso común en el espacio del tiempo (time sharing). Afortunadamente, una parte de la población mundial se está sensibilizando y movilizando para contribuir a resolver estos problemas.  

¿Y la arquitectura de Bogotá?

Los jóvenes italianos también alcanzaron a vivir algo de la arquitectura bogotana.

Manzzetti dice que notó una alta calidad en la construcción de los edificios residenciales y comerciales, incluso, con un estándar superior a la mayor parte de las ciudades italianas. "El uso de formas volumétricas y también de materiales específicos, resaltan a la vista, particularmente en los edificios altos que se encuentran en el Centro Internacional", dijo el arquitecto, quien destacó "el uso de amplios vacíos con ventanales en las esquinas que iluminan y suavisan las imponentes construcciones".

Una situación evidente, para Manzetti, fue la cercanía de los edificios con las casas de pocos recursos. "Aunque las separe una línea invisible de división urbanística y, sobre todo, social, están muy cerca", reiteró.

"En este sentido sería muy útil una política de reintegración , basándose, por ejemplo, en el iluminado diseño social del ex Alcalde de Medellín, Sergio Fajardo, que involucró jóvenes arquitectos y pudo revaluar y estimular zonas identificadas como peligrosas".

Por su parte, Santini se impactó con las grandes bibliotecas de Bogotá, a las que identificó como "obras urbanas y arquitectónicas convincentes conceptual y operativamente". A esto le sumó el buen uso de la arquitectura contemporánea, como elemento que "permite resolver los problemas urbanos y sociales".

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