La fiesta del fútbol

Ayer en Barranquilla se abrió la primera mitad de un paréntesis que tardará cerca de tres semanas en cerrarse.

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julio 30 de 2011 - 05:00 a.m.
2011-07-30

Así podría describirse el efecto que causa en Colombia la celebración en territorio nacional de la Copa Mundial Sub-20 de la Fifa, cuyo acto inaugural tuvo lugar en la capital del Atlántico. Hasta bien entrado el mes de agosto los aficionados al balompié tendrán el privilegio de ver a las futuras estrellas de las 24 mejores selecciones jóvenes del planeta. El entusiasmo inicial ha sido tanto que hay quienes pronostican que la venta de boletas podría superar la marca de casi 1,3 millones registrada en Egipto en la cita previa. No obstante, la importancia del certamen va mucho más allá de lo deportivo. En primer lugar, el evento tiene un carácter simbólico para un país, que debido a sus problemas internos, ha sufrido en el pasado de una especie de complejo de inferioridad sobre su capacidad de equipararse a estándares globales. De tal manera, la conclusión de las obras de adecuación de los diversos estadios y el impecable despegue inicial hace pensar que los organizadores saldrán airosos de la prueba. Cumplir los compromisos adquiridos sirve para reiterar que, a pesar de su historia compleja, los colombianos son capaces de asumir nuevos retos y pueden reclamar la realización de eventos de mayor envergadura, no solamente en el campo deportivo. Grandes responsabilidades en ese frente sirven para impulsar la prestación de servicios y apoyan el desarrollo de la industria turística. Hecha esa afirmación, hay que recordar que siempre vale la pena tener expectativas realistas. Tal vez lo único asimilable a un lunar son los cálculos excesivamente optimistas sobre las decenas de miles de visitantes que algunas autoridades anunciaron y que, muy probablemente, no llegarán. Debido a ello, el gremio de la hotelería alegará que se quedó con camas vacías, algo que, sin embargo, no debería servir para descorazonar a quienes creen que en este terreno de los certámenes globales Colombia tiene un espacio que debe ocupar.helgon

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