Figura política estadounidense perteneciente al partido del Té, habló a favor de aprobar TLC con Colombia

A pesar de la insistencia de Sarah Palin, en apoyar el TLC de Colombia con EE. UU., el panorama político del país norteamericano genera dudas frente a la pronta aprobación.

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diciembre 01 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-12-01

El colapso de las negociaciones que adelantaba Estados Unidos con Corea del Sur sobre un tratado de libre comercio entre los dos países presagia que el TLC con Colombia tampoco será aprobado en el futuro próximo.

Sin embargo, Sarah Palin, la figura política estadounidense de mayor relieve perteneciente al llamado partido del Té, acaba de pronunciarse a favor de aprobar los TLC pendientes con Corea, Panamá y Colombia. Pero, ¿bastará con su apoyo?

El TLC con Estados Unidos pudiera servir como acicate para que la industria colombiana eleve su productividad y se torne más competitiva. Serviría para remover los aranceles aplicados a diversos productos que elevan los precios al consumidor y le restan estímulo a la industria para modernizarse y operar de manera más eficiente.

Tales aranceles son producto de la tradicional relación malsana entre el sector privado y el público, donde los intereses de un sector o empresa privan sobre las políticas globales de beneficio general.

Sin embargo, el incierto panorama político de Estados Unidos no da pie para asegurarnos de que el TLC sea aprobado. Tanto el partido Demócrata como el Republicano están divididos. Las elecciones celebradas a comienzos de noviembre favorecieron a políticos sin experiencia alguna, cuyo triunfo obedece a que se adhieren al movimiento del Té, que ni es partido ni tiene cabeza.

Lo que más une a los seguidores del Té es simplemente su descontento con la economía, así como la globalización, los inmigrantes indocumentados y más que todo, la percepción de que el poder del Estado ha crecido bajo el Presidente Obama. De allí su aversión a los TLC, que temen podrá desencadenar aún mayor pérdida de empleos.

¿Cómo manejará Obama la turbulencia política en Estados Unidos?¿Apostará a que el partido Republicano se radicalizará bajo las consignas del Té y a la hora de postularse a la reelección, le resulte más fácil derrotar a quien lidere este grupo que a un conservador del centro?¿O buscará, como Bill Clinton en 1994, un acomodo con el partido Republicano, que hasta pudiera favorecer a Colombia al cobijar la aprobación del TLC?

La remoción de aranceles que trae el TLC, tanto el que el país busca con Estados Unidos como el que se firmó con Europa y Canadá, implica un costo social: el desplazamiento de industrias ineficientes y la pérdida de empleo. En tal sentido, amenaza con retrasar las metas de reducir el desempleo que se ha propuesto el Gobierno del Presidente Santos.

Pero desplazar industrias ineficientes ha permitido a Brasil, Chile y Perú concentrar su fuerza laboral y talento gerencial en industrias competitivas y nuevos mercados, con lo cual impulsan su crecimiento económico y elevan su nivel de vida.

Colombia no debe seguir a la zaga de América Latina. Es hora de que el sector empresarial apoye reducciones en los aranceles más allá de los anunciados hace unas semanas, que permitan al país superar su estancamiento en competitividad con o sin TLC. Si el movimiento del Té ha de favorecernos, ¡tanto mejor!

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