Firmas confeccionistas redefinen estrategias para sobrevivir a crisis del sector causada por revaluación

Algunas intentan buscar clientes en Europa y los países vecinos. Otras se inclinan por hacer las alianzas con reconocidas marcas internacionales para producirlas y comercializarlas en el país.

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julio 30 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-07-30

Hace un par de años, la comercializadora internacional CI Jeans producía 40.000 jeans diarios para enviar a sus clientes en Estados Unidos: Levi's, GAP, Polo, Calvin Klein y Tommy Hilfiger, entre otros. Hoy día, su planta solo saca 27.000 unidades. La empresa solo encuentra una culpable: la revaluación.

Sin embargo, en un esfuerzo por evitar que la batalla entre el peso y el dólar siga afectando su negocio, la empresa ha hecho dos apuestas: buscar clientes en Europa y Suramérica -un proceso lento- y aprovechar el ofrecimiento que le hicieron para producir y comercializar en el país una reconocida marca de jeans, Wrangler. De esta manera, aprovecha la capacidad instalada que tiene para producir algo 'propio'.

A Confecciones Colombia también le tocó buscar alternativas para sobrevivir. Durante diez años se dedicó al negocio de la maquila (envían los cortes y aquí se cosen las prendas) y el paquete completo (poner todos los insumos y confeccionar la prenda), haciendo trajes para Tommy Hilfiger, Daniel Hechter, Keneth Cole, Perry Ellis, Náutica, entre otras marcas estadounidenses, lo cual llegó a representar el 70 por ciento de su producción.

El otro 30 fue consumo interno a través de su marca Everfit. Pero en el 2003, cuando empezó a darse la revaluación, todo comenzó a cambiar.

De ahí que la empresa decidiera redefinir su estrategia competitiva, y aprovechando el conocimiento y la experiencia, se concentró en tener marcas propias. Ahora, además de Everfit, se lanzaron con Privance y con Corporative Wear, dirigidas a nichos muy específicos. Incluso, Privance se dedica a venta directa para poder asesorar al cliente.

"Esperamos que a partir de la refinición de la imagen y de la identidad de las marcas propias, estas lleguen a representar el 65 por ciento de las ventas", dice Herbert Agudelo, gerente de Confecciones Colombia.

Así como estas empresas, otras del sector conocido como maquila están tratando de sobrevivir a la crisis originada por la revaluación. Por esta se han visto afectados por dos lados: se hicieron planes con un dólar superior a 2.000 pesos y ahora fluctúa entre 1.700 y 1.750 pesos. Lo que implica que al momento de hacer el cambio, las cuentas no les cuadran.

Al mismo tiempo, por esta variación en la tasa de cambio, los costos de producción también se les han incrementado, especialmente en mano de obra. Según cuentas del sector, este rubro se ha incrementado en un 98 por ciento entre 1999, cuando el salario mínimo era de 236.000 pesos y ahora con uno de 461.000 pesos. De esta manera, el costo laboral es hoy mayor, frente a una divisa que es igual a la de 1999.

"Esto nos hace menos competitivos frente a países asiáticos como China, Bangladesh y Vietnam", dice Guillermo Valencia, de Confecciones El Cid, que hace paquete completo en trajes para el mercado de E.U.

Otro punto que ha afectado los negocios con el país del norte es cierta incertidumbre que ronda a los exportadores. "La demora en la aprobación del TLC por parte de ese país y las prórrogas que se han tenido que hacer del Atpdea hacen que los exportadores se pregunten, que si no se dan estos hechos, quién va a asumir los aranceles que tocaría pagar. Mejor se abstienen", comenta Ricardo Vallejo, vicepresidente de exportaciones de Proexport.

Buscar otros mercados es una alternativa y la mirada se ha dirigido principalmente a la derecha del mapamundi: Venezuela. Es el caso, por ejemplo de Expofaro. Sin dejar de producirle jeans a GAP, Levi's y otras marcas de Estados Unidos, comenzó a confeccionar para marcas venezolanas.

De hecho, las exportaciones de confecciones a ese país siguen aumentado. Entre enero y mayo de este año fueron de 376,8 millones de dólares.

Estados Unidos sigue siendo el segundo mercado, con 119,6 millones de dólares en ventas, según el Dane.

Sin embargo, los buenos oficios del sector al buscar alternativas en el país vecino, ha tenido sus dificultades: la demora de los desembolsos, debido a las medidas gubernamentales. "Esto se convirtió en una deuda soberana. El Banco Central de Venezuela no nos gira por más que los trámites se han hecho. Tenemos cuentas con mora de más de 150 días", dice Isidoro Funes, de CI Globo.

Como él, otros tantos exportadores tienen problemas con el flujo de caja por este motivo. Son casi 100 millones de dólares que están esperando recibir, por lo cual, el martes, en una reunión que sostuvieron con el presidente Álvaro Uribe, los exportadores le pidieron mediar ante su homólogo venezolano.

Pero según Funes, mirar hacia otros mercados ayuda, pero no suple las exportaciones a Estados Unidos, por ejemplo. "Nosotros producíamos volúmenes muy altos. Podían encargar entre 200.000 y 300.000 prendas de un solo estilo. De otros países nos llegan lotes de 1.500 a 5.000 prendas", dice.

En estas circunstancias, otra opción es mirar al mercado local como lo está haciendo Confecciones Colombia, pero muchos lo miran con prevención porque tienen la percepción de que el consumo interno se ha frenado.

"La gente no quiere gastar porque los intereses de las tarjetas de crédito han subido o porque prefieren comprar electrodomésticos importados aprovechando el cambio", dice Claritza Rojas, gerente de macrosector de prendas de vestir de Porexport.

Por el contrario, los exportadores insisten en buscar otros mercados. Según Rojas, a la feria de moda de México, Intermoda, iban solo unas 10 empresas colombianas, este año participaron 60. Así mismo ha aumentado la presencia de colombianos en ferias de Perú y Brasil.

El riesgo de desaparecer

Estas son algunas de las empresas que se las han ingeniado para seguir en el mercado. Otras, según sus colegas, podrían desaparecer. Aunque no se llevan cifras de cierres de empresas y puestos de trabajo perdidos, Luz Eugenia Botero, directora del cluster de la confección, de la Cámara de Comercio de Medellín, reconoce que ante esta situación de crisis, con un dólar desfavorable y un flujo de caja deficitario como en el caso de quienes exportan a Venezuela, "los que no tengan un músculo financiero resistente, tendrán que cerrar. Y la cadena es más débil en el sector de las pymes".

Botero reconoce que las empresas han hechos esfuerzos por mejorar en competitividad, pero el negocio no les está resultando rentable. "En este momento, están sobreviviendo gracias a los alivios que les ha brindado el Gobierno", agrega.

Y Ricardo Vallejo afirma que muchas empresas han optado por darle vacaciones a su personal para no tener que recortar la nómina.

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