En firme, multa a Bogotá por esquema de basuras

El Distrito deberá pagar $80.794 millones. Superindustria también ordenó desmontar el servicio de aseo en la capital.

El 18 de diciembre de 2012 inició este esquema de recolección de basuras.

Milton Díaz

El 18 de diciembre de 2012 inició este esquema de recolección de basuras.

Finanzas
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septiembre 04 de 2014 - 02:48 p.m.
2014-09-04

El polémico modelo de aseo que el alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, dispuso para la ciudad tendría que desmontarse por orden de la Superintendencia de Industria y Comercio Ad Hoc, casi dos años después de haberse implementado.

El esquema contempla la inclusión de los recicladores –por orden de la Corte Constitucional– para bajar costos de operación con un prestador público, aumentar el reciclaje en la ciudad y disminuir la basura que se deposita en el relleno sanitario Doña Juana. Objetivos que estarían lejos de cumplirse.

No solo porque la Procuraduría ha dudado de los avances indicados por el Distrito (86 por ciento), de acuerdo con los informes de seguimiento que le ha enviado a la Corte Constitucional, sino porque con la decisión del jueves de la Superintendencia, la Administración tendrá ahora que “desmontar” y adecuar ese esquema a la Ley de Servicios Públicos, en el término de seis meses, según la medida que ratificó el ente de control y vigilancia.

El superintendente ad hoc, Luis Guillermo Vélez, no aceptó el plazo de un año o los 14 meses que el Distrito le pidió para adecuar el modelo de recolección a lo exigido en la sanción.

Tampoco admitió quitar o rebajar las multas que había impuesto –por “diseñar e implementar un modelo de aseo por fuera de la ley”– a Petro (410’256.000 pesos) y otros 10 funcionarios de la Empresa de Acueducto, Alcantarillado y Aseo (EAB), Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (Uaesp), Aguas de Bogotá y miembros de la junta directiva del Acueducto.

El burgomaestre reaccionó a través de su cuenta en Twitter diciendo: “Por desprivatizar un servicio público e incluir a los recicladores debo pagar 400 millones de multa. Mi patrimonio personal se ha extinguido”.

Sin embargo, ese modelo, que le costó a Petro la destitución del cargo por orden de la Procuraduría –que duró cuatro meses y que hoy está en veremos por medidas cautelares otorgadas por el Consejo de Estado–, tiene a la ciudad viviendo una pesadilla por el debate jurídico y político alrededor del esquema.

LOS CUESTIONAMIENTOS

De un lado, los informes de la Procuraduría son muy críticos frente a la ejecución del modelo.
El censo de recicladores, que tenía 13.757 inscritos en el 2011, saltó en el último año a 20.643: de 60 organizaciones de recicladores de oficio prometidas se han conformado 46, y no todas estarían habilitadas; las rutas de reciclaje no alcanzan a cubrir la cuarta parte de la ciudad; los pagos por aprovechamiento ascienden a 4.984 millones de pesos, entre los que habría giros a personas que no serían recicladoras, y de seis parques prometidos para estas tareas, hasta ahora no se ha construido ni uno solo.

Por otra parte, un diagnóstico de la Uaesp revelado por EL TIEMPO estableció que, contrario a lo esperado con el modelo, en lugar de bajar la producción de basura en los dos últimos años aumentó un 4,97 por ciento.

Hoy, la ciudadanía genera cerca de 7.527 toneladas diarias de residuos, y estarían reciclándose solo 237. El plan contempla que se aprovechen unas 1.505 toneladas.

En cuanto a la contratación con los operadores, no se advierte el cambio. Mientras que la empresa pública (Aguas de Bogotá) cubre el 52 por ciento de la ciudad, el 48 por restante sigue en manos de los privados (Aseo Capital, Lime y Ciudad Limpia).

El Distrito ha insistido en que con el nuevo modelo de aseo se han ahorrado 50.000 millones de pesos para los usuarios; el esquema arroja un superávit de hasta 17.000 millones de pesos, y los gastos en el 2013 fueron de 324.698 millones de pesos.

En cambio, expertos consultados aseguraron que el esquema sigue desbalanceado en 5.000 millones de pesos, y el costo del operador público ha excedido las metas.

Los gastos de operación de aseo de Aguas de Bogotá en el 2013 superaron los 111.000 millones de pesos, cuando al comenzar el Distrito había manifestado que no sumarían más de 96.000 millones. Esto, sin contar los malos usos y daños de los equipos nuevos adquiridos.

MERCADO LIBRE O LICITACIÓN DE ASEO

La Superintendencia de Industria y Comercio Ad Hoc, en su resolución sancionatoria, le dejó al Distrito solo dos alternativas de modelo de aseo para Bogotá, a partir de marzo del 2015.

La primera es que debe dejar el mercado del aseo en libre competencia plena para la prestación del servicio, y la Administración no podrá impedir que un operador autorizado recoja las basuras en la ciudad. El Distrito ha hecho reparos a este esquema porque considera que no es eficiente y quedarán zonas descubiertas, como las de la periferia.

La segunda alternativa es abrir una licitación y adjudicar la recolección de basuras, barrido y limpieza por áreas de servicio exclusivo (ASE), como hubo en la ciudad por cerca de dos décadas.

En la Administración no hay consenso sobre el esquema por aplicar en los próximos ocho años. Como lo informó EL TIEMPO, la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (Uaesp) quiere hacer la licitación para adjudicar el servicio en las seis zonas en que se dividiría la ciudad para el aseo. En cambio, el Acueducto de Bogotá quiere un esquema mixto, en el que la mitad de la ciudad siga con el servicio de
Aguas de Bogotá, y la otra mitad se adjudique por licitación. Esta empresa y la Uaesp coordinarían el reciclaje.

LAS 5 RAZONES POR LAS QUE ORDENAN CAMBIAR EL ESQUEMA

Estas son cinco razones por las cuales el modelo de aseo que tiene el Distrito debe terminar, según la Superintendencia de Industria y Comercio ad hoc.

Primera: La Corte no ordenó la adopción de un nuevo esquema de aseo. “Para el despacho fue claro que en ningún momento se le otorgó al Distrito licencia para implementar el esquema de recolección que quisiera”.

Segunda: En la Ley de Servicios Públicos solo hay tres esquemas, el del mercado de libre competencia plena, mercado con áreas de servicio exclusivo y el operador público a falta de otros operadores que presten el servicio. El modelo de Bogotá no se ajustaba a ninguno de ellos.

Tercera: Actuaciones de la Administración evidenciaban que el esquema no sería transitorio, sino que iba a ser indefinido.

Cuarta: De continuar el modelo actual, la empresa de Acueducto, con la subcontratación, y su filial Aguas de Bogotá mantendrían el monopolio del servicio.

Quinta: No es cierto que Bogotá haya tenido antes modelos de aseo distintos a los fijados por las leyes, como sostenía el Distrito, y que por eso podía seguir.

Lucevín Gómez E.
Redactora de EL TIEMPO