La flauta mágica y el poder de la música en la evolución

La flauta mágica y el poder de la música en la evolución

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julio 09 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-07-09

El descubrimiento del instrumento musical más antiguo del mundo, una flauta de hace 35.000 años hecha de hueso de ala, resalta un momento prehistórico cuando la mente aprendió a volar con melodías y ritmos.

Investigadores anunciaron hace poco en la revista Nature que habían hallado la flauta entre desechos de la Edad de Hielo, incluyendo huesos de osos cavernarios, cuernos de reno y herramientas de piedra, en una cueva llamada Hohle Fels cerca de la ciudad de Ulm en Alemania. Nadie conoce las melodías que se tocaban en esta primitiva sala de conciertos, que dio refugio a los primeros humanos que se establecieron en Europa. El delicado instrumento de viento, sin embargo, ofrece pruebas de cómo la música penetró la vida diaria desde tiempos inmemoriales.

Los investigadores han encontrado ocho flautas de la misma época en tres diferentes cuevas de la región. "Se está volviendo completamente claro que la música era parte habitual de su vida en ese entonces", afirma el arqueólogo Nicholas Conard de la Universidad de Tubinga, quien encabezó el equipo de
investigación. "Deben haber aplaudido, bailado y cantado".

Los loros bailan al ritmo de la música y nuevas investigaciones muestran que los ratones privados de sexo cantan por amor. Pero la música de verdad, desde el rap hasta Rachmaninoff, es una invención puramente humana que resuena en todos nosotros, que toca cuerdas neurales de memoria, emoción, control motor, tiempo y significado y nos transforma de maneras que los científicos recién están empezando a comprender.

"La música es biológicamente poderosa", dice el neurobiólogo Aniruddh Patel del Instituto de Neurociencias en California. "Todas las culturas descubiertas tienen música, sin importar lo que les falte".

Se mire por donde se mire, nuestro cerebro es una caja musical, pero nadie sabe por qué.

Esto desconcertó a Charles Darwin. En su famoso libro El origen del hombre, el autor de la Teoría de la Evolución escribió que "como ni la capacidad de disfrutar ni de producir música es una facultad que tengan la menor utilidad para el hombre (...) debe catalogarse entre las más misteriosas con las que está dotado".

De todas formas, Darwin no era inmune a su encanto, ya que escuchaba mucho Mozart, Händel y Beethoven, a pesar de no tener un buen oído.

Algunos científicos están convencidos de que la música es sólo ruido, un curioso pero poderoso subproducto de nuestra capacidad innata de hablar y nuestra propensión a reconocer patrones.

Oímos melodías en el viento, canciones en cascadas de agua y percusión en el sonido que producen las gotas de lluvia.

"La música es una forma de sonido estructurado", dice Petr Janata, un psicólogo de la Universidad de California en Davis que estudia la neurobiología de la música. "En realidad se trata de este subyacente deseo humano de descubrir patrones en cosas".

Otros especulan que la música evolucionó de las llamadas de los animales para expresar urgencia antes de que nuestros antepasados aprendieran a comunicarse a través del habla. Estos detectan indicios de los comienzos de la música en las tranquilizantes sílabas cantadas de una canción de cuna. Según esta teoría, la armonía y el ritmo regulado podrían haber sido inspiradas por los sonidos de la vida social, a medida que los humanos trabajaban al unísono golpeando piedras para hacer herramientas o moliendo semillas para comer.

"Creo que antes de que desarrolláramos el lenguaje, nuestra comunicación era más musical que ahora", sostiene Steven Mithen, arqueólogo cognitivo de la Universidad de Reading en Inglaterra y autor de Los neandertales cantaban rap: los orígenes de la música y el lenguaje. A diferencia de Darwin, Mithen está convencido que la música fue crucial para la supervivencia humana. "Utilizar la música para expresar emoción o establecer un sentido de pertenencia a un grupo habría sido esencial para la función de la sociedad humana, especialmente antes de que el lenguaje se desarrollara previo a los humanos modernos".

De hecho, Conard y sus colegas señalan que la capacidad de crear instrumentos musicales refleja un gran despertar mental que dio a estos primeros humanos una ventaja crucial sobre los neandertales, seres más primitivos que vivieron en la misma época.

Para los flautistas de la caverna, tocar música no fue de casualidad. Cuando los arqueólogos hicieron una réplica de una pequeña flauta de la Edad de Hielo con el hueso de ala de un cisne, descubrieron que podían tocar cuatro notas simples y tres armónicos, con una escala comparable a la de algunas flautas modernas. A través de mil generaciones o más, oyeron la escala de nuestros orígenes.

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