Los floricultores le apuntan al negocio de los jardines

Buscan concientizar por la valorización de los predios y la renovación urbana.

Las inversiones en jardines, públicas y privadas, ayudan a dinamizar la economía.

Abel Cárdenas

Las inversiones en jardines, públicas y privadas, ayudan a dinamizar la economía.

POR:
mayo 26 de 2014 - 03:53 a.m.
2014-05-26

La floricultura urbana, esa que diseña jardines y siembra flores en todos los espacios públicos disponibles, es la que logra que la ciudad se vea mejor y, por ende, ayude a incrementar su valorización.

“¿La razón? Es de sentido común inclinarse por adquirir un bien (casa, oficina o apartamento) en un sitio que sea visiblemente bonito; eso es lo que se logra con la floricultura urbana”, dijo Juan Guáqueta, un floricultor afiliado a Asocolflores que se inclinó por esta actividad.

El empresario indicó que las inversiones en jardines, públicas y privadas, ayudan a dinamizar la economía, pues construyen espacios de color y de convivencia, mientras que mueven la demanda de flores de jardín y la mano de obra de los jardineros.

Al mismo tiempo, incrementan el trabajo en los viveros y jalonan la demanda de matas de jardín, muchas de las cuales son material genético de empresas; por último, genera valorización a la ciudad.

“Es una actividad que termina por incentivar un sector de la economía del país”, agregó Guáqueta.

El floricultor destacó que las ciudades de algunos países como Perú, Pakistán, Emiratos y Turquía, entre otros, han apostado por el diseño y siembra de jardines públicos.

“Es una inversión racional de los dineros del contribuyente porque habilita espacios de convivencia, mejoras en la productividad de la ciudad y, además, sentido de pertenencia por la ciudad.

Varios expertos en finca raíz, como Eisla Sebastian, de Missoula Valley, consideran que la mejor manera de incrementar el valor de los inmuebles es diseñar y establecer jardines comunitarios en los barrios.

Otros beneficios que traen los jardines a las ciudades están en mejoras en la seguridad, generación de trabajo productivo rural (desde la demanda urbana) y la valorización de inmuebles circundantes, que se traduce en mayores ingresos fiscales a las rentas municipales.

Por su parte, los urbanistas definen a una ciudad ‘verde’ como la que dedica buena parte de sus espacios públicos al diseño de jardines, además de darle mayor racionalidad al uso del suelo, que repercute en la construcción de cinturones verdes, calles y avenidas zonificadas.

Por último, el experto recomendó a los mandatarios locales que para iniciar un proyecto de ciudad ‘verde’, deben apropiar mayor presupuesto a las dependencias de ornato, seleccionar variedades de matas y flores de alto impacto visual, una asesoría adecuada y la renovación de las mismas, preferiblemente producidas en los viveros locales.

Vale la pena destacar que la ciudad de Missoula, en el estado de Montana, en los Estados Unidos, precisamente, ha sido llamada ‘ciudad jardín’ por el permanente embellecimiento del espacio público.

Sobre esta se escribió el libro Growing a Garden City, que describe cómo un grupo de visionarios hizo cambiar el concepto de su ciudad a la agricultura (por seguridad alimentaria) y la floricultura.

Juan C. Domínguez
 

Siga bajando para encontrar más contenido