¿Un FMI europeo?

La crisis griega ha puesto de presente la ausencia de un mecanismo de apoyo a los miembros de la Unión Europea que enfrenten dificultades fiscales o cambiarias.

Finanzas
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marzo 19 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-03-19

La crisis griega ha puesto de presente la ausencia de un mecanismo de apoyo a los miembros de la Unión Europea que enfrenten dificultades fiscales o cambiarias; y si la crisis sigue en España, Portugal e Irlanda, podría hacer colapsar la eurozona.

La unión monetaria no incluyó un mecanismo para entregar liquidez por la creencia de que los países cumplirían los rígidos parámetros de 3% de déficit fiscal y 60% como nivel de deuda pública. Dicha decisión se inspiró en el temor de que ello podría estimular el laxismo presupuestario, con evidente riesgo moral.

La realidad ha demostrado que el supuesto de buen comportamiento de los países resultó errado y se llegó a la situación paradójica de que los países de la Unión Europea que aún no hacen parte de la zona euro (Letonia, Rumania y Hungría) recibieron recursos del FMI, el cual aceptó, en esos casos, una extraña flexibilidad en la políticas, para demostrar una mayor eficacia que las instituciones europeas. El Premier griego Papandreu ha declarado que "nos han exigido un plan de ajuste más severo que los del FMI sin recibir los recursos que este otorga".

La Canciller Angela Merkel, ha propuesto crear un Fondo Monetario Europeo, para apoyar a los países de la eurozona en dificultades, argumentando que el sistema debería incluir sanciones contra los países que tengan déficits importantes, por ejemplo, suspenderles por un año el derecho al voto en las cumbres ministeriales europeas.

Por el contrario el presidente del Bundesbank Axel Weber, calificó de "absolutamente contraproducente" el debate sobre dicho mecanismo en las actuales circunstancias y señaló que bastaría con que los gobiernos cumplan las reglas presupuestarias existentes. En la misma línea el jefe economista del Banco Central Europeo, Jügen Stark, rechazó la propuesta indicando que "no sería compatible con los fundamentos de la Unión Europea" en la cual cada país debe ser responsable de sus finanzas y sus deudas.

Durante la crisis asiática Japón ofreció aportar recursos para crear un Fondo Monetario Asiático que atendiera los problemas de los países de su entorno. Las autoridades estadounidenses atacaron dicha iniciativa argumentando que Japón había invadido y colonizado a algunos de sus vecinos, que por ello no era confiable otorgarle protagonismo en la conducción de la economía asiática; y la idea no prosperó. Pero el año pasado en medio de las dificultades que vivió Estados Unidos por la crisis hipotecaria, Japón aprovechó el margen de maniobra que la inestabilidad mundial le otorgaba y estableció un instrumento de ayuda monetaria de emergencia para los países de la región, segmentando el espacio de regulación monetaria que hasta entonces monopolizaba el FMI. Si Europa concreta la creación de su propio Fondo Monetario, estaríamos ad portas de un archipiélago institucional en la asistencia a los países en dificultades fiscales y cambiarias.

En suma, aún frente a crisis de la magnitud de la que enfrenta la Unión Europea, los dirigentes responsables del manejo monetario insisten en su rígida ortodoxia, cuya insuficiencia ha quedado demostrada. Para implementar la mencionada propuesta sería necesario reformar el Tratado de Lisboa que estableció el marco constitucional para Europa, y ojalá ello ocurra pronto, para que sea útil.

beethovenhv@yahoo.com