FMI: perspectivas pesimistas de crecimiento económico

El pasado 6 de noviembre, el Fondo Monetario Internacional (FMI) publicó una actualización de su informe de octubre acerca del panorama económico global, en el cual se presentan sus proyecciones para 2008 y 2009. Al comparar estas proyecciones con las publicadas en octubre de 2008, se observan cambios importantes, sustentados por las caídas en los niveles de confianza tanto de los consumidores como de los productores, así como en la profundización de la actual crisis financiera.

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noviembre 13 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-11-13

Particularmente, el FMI redujo en 0,8 puntos porcentuales su proyección de crecimiento para Estados Unidos en el próximo año, al pasar de 0,1 a -0,7 por ciento anual. En cuanto a la economía global, el FMI espera que presente un crecimiento de 3,7 por ciento en el 2008 y de 2,2 por ciento en el 2009. Según la institución, esta importante desaceleración estaría asociada a una contracción en la actividad económica de los países desarrollados (-0,3 por ciento), y a un menor ritmo de crecimiento en las economías emergentes (5 por ciento). Ante las condiciones adversas para la economía mundial, las perspectivas en torno a una recesión de corto plazo cambiaron de manera importante. Por primera vez desde la postguerra, el FMI estima tasas de crecimiento negativas para los países desarrollados, lo cual impacta al resto de las economías del mundo. SE EXTIENDE EL IMPACTO Dentro de este informe, el FMI redujo sus proyecciones de crecimiento económico para las economías emergentes en un punto porcentual. Mientras que hace unos meses este organismo mantenía su posición frente a la hipótesis de que estas economías estaban en capacidad de mantener su ritmo de crecimiento pese a la disminución en el crecimiento de las economías desarrolladas, hoy este panorama no es tan claro. Bajo el escenario actual de desaceleración pronunciada en los países desarrollados, es de esperarse una reducción en el ritmo de crecimiento de los países emergentes, pese a que éstos se encuentran en mejores condiciones para enfrentar una eventual crisis que hace unas décadas. Después de los impactos de las crisis económicas anteriores sobre las economías emergentes, las autoridades económicas de estos países buscaron reducir las vulnerabilidades externas de sus economías. Ahora éstas cuentan con factores internos que les permiten enfrentar la coyuntura actual de una mejor manera. Entre ellos se encuentran la mayor estabilidad macroeconómica, mejoras importantes en los niveles de productividad, incrementos importantes en las tasas internas de inversión, y disminuciones en los déficits en cuenta corriente (incluso superávits en cuenta corriente en algunos países). Si bien estos factores son fundamentales para enfrentar la situación económica actual, también se han presentado factores externos que durante varios años beneficiaron el crecimiento de las economías emergentes. Tal es el caso de los incrementos considerables en los precios de las materias primas, (principal producto de exportación de gran parte de éstas economías) y la entrada continúa de flujos de capital para inversiones internas. Sin embargo, los factores externos han dado giro importante y han empezado a tener un efecto negativo sobre el crecimiento esperado. Las perspectivas en torno a una disminución sustancial de la demanda externa hacen prever una reducción en los precios internacionales de las materias primas. En este sentido, dado el comportamiento y las expectativas de demanda en los países desarrollados, los precios de los alimentos y de los bienes energéticos han empezado a registrar importantes caídas. Así mismo, como consecuencia de los menores niveles esperados de producción y exportación, se estima una caída en los ingresos fiscales, lo cual, sumado a la restricción de liquidez mundial, puede tener un efecto negativo sobre el endeudamiento externo de los gobiernos, lo que podría llevar a una reducción en el gasto público. Otro aspecto que ha impactado en los últimos meses a las economías emergentes, ha sido la salida de inversión de portafolio. Los niveles de aversión al riesgo han presentado un incremento significativo, lo que ha limitado la entrada de capitales a los países emergentes y la salida de capitales. En este sentido, los países que han venido financiando su déficit en cuenta corriente con flujos de inversión extranjera empiezan a evidenciar vulnerabilidad. Sin embargo, dada la magnitud de la crisis actual, se ha visto que países con superávits en cuenta corriente también han presentado salidas importantes de capitales, como ha sido el caso de Brasil. Debido a estas vulnerabilidades, las economías emergentes se han visto afectadas en una magnitud mayor a la contemplada inicialmente. No obstante lo anterior, las economías emergentes se encuentran en una mejor posición para afrontar una crisis financiera y económica que el mundo desarrollado. De continuar la contracción crediticia a nivel mundial y las condiciones negativas en las economías desarrolladas, se seguirían ampliando los riesgos actuales, por lo que en el corto plazo las economías emergentes podrían contar con mayores limitaciones para la expansión de su economía en el corto plazo. Ante la coyuntura actual se hace relevante el constante seguimiento a las condiciones actuales, y las vulnerabilidades a las que están expuestos estos países. '' Hoy se espera que la actividad económica de la mayoría de los países emergentes continúe expandiéndose, a pesar de hacerlo a un menor ritmo”.WILABR

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