Fondos ganaderos perderán opción de intermediar crédito para el agro

Al menos cinco años duraron los fondos ganaderos presionando al Gobierno para que promoviera ante el Congreso un proyecto de ley que les permitiera ser intermediarios de recursos de Finagro para la financiación de proyectos de ganadería.(VER GRAFICOS)

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agosto 30 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-08-30

Después de mucho lobby, en el 2001 fue aprobada la anhelada Ley. Es más, en el 2005 hicieron que la norma se ampliara a la financiación de otras actividades agropecuarias. La lucha no paró ahí. La Superintendencia Financiera definió las reglas y los requisitos que debían cumplir los fondos para ser intermediarios de recursos de Finagro. Desde la entrada en vigencia de la Ley, de los 15 fondos ganaderos sólo uno logró la autorización para ello. Se trata del Fondo Ganadero del Caquetá. “Una mala experiencia”. Así calificó el ministro de Agricultura, Andrés Felipe Arias, las atribuciones que la Ley 363 de 1997 le dio a los 15 fondos ganaderos para intermediar créditos del Fondo para el Financiamiento del Sector Agropecuario (Finagro). Hoy, a raíz de los escándalos que se presentaron este año con el Fondo Ganadero del Caquetá, el Gobierno presentó un proyecto de Ley, que va por el tercer debate en la Cámara de Representantes, que acabará con dichas atribuciones. Esto quiere decir que a partir del día en que dicha ley sea firmada por el presidente Uribe, los fondos no podrán solicitar a Finagro líneas de crédito para redescontar entre sus depositarios. Según la exposición de motivos del proyecto, nueve de los 24 fondos existentes están en proceso de liquidación, mientras 15 de éstos reportaron pérdidas por 1.325 millones de pesos durante el primer semestre del 2005, cifra algo menor que la reportada para el período enro-junio del 2004 (1.428 millones). Los ingresos entre un período y otro se redujeron en 15 por ciento, al sumar 18.468 millones de pesos al cierre de junio del 2005, mientras que los gastos administrativos y de ventas totalizaron 7.857 millones de pesos, superiores a la utilidad operacional reportada de 6.356 millones de pesos. Por otra parte, en busca de mejorar sus ingresos, las actividades de los fondos (12 de éstos) se han reorientado, del fomento a la actividad ganadera bovina, a todo tipo de actividades del agro, como la compra de maquinaria o la siembra de cultivos, almacenes agropecuarios y la prestación de asistencia técnica, entre otras. Según un estudio de diagnóstico de la Superintendencia de Sociedades sobre estas entidades, entre los principales problemas se encontró desórdenes de tipo administrativo, falta de capacitación del personal que labora y conflictos de intereses (algunos empleados tienen negocios con los mismos fondos). Igualmente, injerencias de tipo político en el desarrollo de sus actividades y dificultades operativas por operar en zonas con problemas de orden público y bajo nivel tecnológico. En el proyecto de Ley que cursa en el Congreso se anotan otro tipo de razones por las cuales resulta inconveniente que los fondos se dediquen a la intermediación de los recursos de Finagro. Se destacan la inexistencia de solidez patrimonial e incapacidad técnica y logística para actuar como bancos de primer piso, pues su actividad, desde hace 60 años, se ha centrado en el manejo de ganados, más no de administración de recursos financieros. Otra de las razones expuestas es el alto riesgo en la desviación de recursos de redescuento, pues, como en el caso del Fondo Ganadero del Caquetá, éste actuó como banco, integrador y en asistente técnico de los proyectos de sus asociados para los cuales recibió recursos de Finagro; adicionalmente, dice el proyecto de Ley, hubo poco rigor en la aplicación de las normas relacionadas con el lavado de activos. CAQUETÁ FUE EL ÚNICO Dicho fondo logró en el 2003, el aval de la Superintendencia Financiera para hacer este tipo de operaciones, pues leyes como la 16 de 1990 hizo a los fondos parte de las instituciones del sistema nacional de crédito agropecuario. Durante el tiempo que hizo este tipo de operaciones (hasta abril pasado) colocó recursos por más de 42.945 millones de pesos (ver tabla). Estos recursos se destinaron a financiar un proyecto de mejoramiento genético de la ganadería bovina del Caquetá, mediante el sistema de la transferencia de embriones y a otras actividades agrícolas, como la siembra de un cultivo de caucho en Vichada. Según un informe que la Superintendencia Financiera remitió a Finagro el pasado 21 de abril, las operaciones de redescuento de este fondo presentaron indebida destinación de los recursos desembolsados por 13.108 millones de pesos. Esto tuvo como consecuencia el relevo y la captura del gerente de dicho Fondo, Carlos Bustos, y la revisión minuciosa de las cuentas de esta entidad de fomento ganadero. Según el proyecto de Ley que cursa actualmente, una vez sancionada dejará de correrse el riesgo de futuras pérdidas patrimoniales para Finagro y evitar posteriores malversaciones de fondos. SIN OFERTAS La intención del Gobierno de vender su participación en los fondos ganaderos no parece ser la mejor salida, pues en la primera etapa de oferta al sector solidario, de los fondos de Córdoba, Tolima y Centro, no se registraron ofertas. En consecuencia, dichos fondos entraron luego al proceso de oferta al sector privado en general. Sin embargo, tampoco se presentaron ofertas, debido a la situación que registran dichas organizaciones. En los próximos días se hará la oferta de acciones al valor comercial, pues la primera etapa se hizo al valor intrínseco. Aunque algunos sectores consideran que el precio será inferior, no hay gran interés por dicha oferta accionaria. Se estima que la misma situación correrán los demás fondos ganaderos. Uno de los peores momentos lo vive el Fondo Ganadero del Caquetá, pues la Superintendencia Financiera informó ayer que las pérdidas del fondo a junio pasado, ascienden a 31.747 millones de pesos al tiempo que le hizo un requerimiento de capitalización, para poder ejercer su labor comercial. EL GOBIERNO PUSO EN VENTA SU PARTE Un total de 23.396 millones de pesos espera recaudar el Gobierno con la venta de la participación accionaria del Ministerio de Agricultura en 16 fondos ganaderos, de acuerdo con la estrategia definida por el Conpes (3281 de abril de 2004). La valoración de dichas entidades de fomento las está haciendo el Fonade. Una de las intenciones del Gobierno es que el sector solidario asuma el control de los fondos y, para ello, a través del Banco Agrario creó una línea de crédito, exclusiva para este propósito, con un plazo de cinco años, un período de gracia de un año y tasa de interés de DTF+8. ASI OPERA EL NEGOCIO DE ENTREGA DE GANADO El negocio de los fondos ganaderos, llamado 'de ganado en participación', fue diseñado hace más de 60 años y está dirigido a quienes tienen finca con aptitud ganadera, pero no tienen con qué comprar un lote de animales. Para concretarlo solo basta que los técnicos del fondo visiten la finca y emiten un concepto favorable; posteriormente, le entregan al finquero -por ejemplo- diez novillos para que los lleve a la fase final de producción (450 kilos de peso en pie) y luego vendérselos a un frigorífico. Producto de la venta y finalizado el negocio, las utilidades se reparten así: 65 por ciento para usted y 35 por ciento para el fondo que dio el ganado. Los contratos se firman a un año para ceba, dos para levante y tres años para cría. Como depositario del ganado, el fondo exige cuidar de los animales y sus condiciones mientras están en el predio. Mensualmente el depositario debe reportar el estado del hato. Estas fueron las leyes que dieron vida a los fondos * 1959: una norma definió el marco conceptual de los Fondos Ganaderos y las actividades que podían desarrollar. * 1973: la Ley 5 precisó precisó las actividades sociales, composición del hato ganadero y de los órganos de administración, la exención de impuestos de renta y complementarios, entre otros aspectos, modificándose así la política en materia de fomento ganadero. * 1990: la Ley 7 autorizó al Gobierno para capitalizar los fondos a través de la conversión de sus deudas en el banco emisor, en acciones de estas entidades a favor del Gobierno (Ministerio de Agricultura). * 1990: la Ley 16 incluyó a los fondos dentro del sistema nacional de crédito agropecuario. * 1994: la Ley 132 dictó el Estatuto Orgánico de los Fondos Ganaderos, que estableció una serie de disposiciones que fortalecieron su estructura societaria en aspectos tales como la negociación de acciones clase A (sector público), la conformación de las juntas directivas, la readquisición de acciones por decisión de la asamblea general de accionistas, entre otros aspectos. * 1997: la Ley 363 actualizó la normatividad vigente de los fondos, con la posibilidad de dedicar su actividad a los pequeños ganaderos, dentro de sus facultades de fomento, mejoramiento y financiación, al consagrar que los contratos de ganado en participación deben celebrarse con éstos. * 2001: la Ley 676 establece la posibilidad de hacer operaciones de redescuento con créditos de Finagro, hasta 11 veces el total de su patrimonio líquido, previamente cumpliendo con algunos requisitos de tipo patrimonial y un mínimo de cabezas de ganado. * 2003: la resolución 217 de la Superintendencia Bancaria autorizó al Fondo Ganadero del Caquetá para someterse a la vigilancia de dicha entidad. * 2005: la Ley 694 estableció que los fondos pueden redescontar recursos de todas las líneas de crédito de Finagro para todas las actividades productivas del agro para las que se han diseñado líneas de crédito.

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