Forzosa discreción de la burguesía

Una exitosa empresaria colombiana que ha logrado establecerse entre los mejores del mundo en su ramo ha sido invitada a dar una entrevista y ser el foco de un artículo de fondo de una revista especializada de gran circulación nacional. Ella y su empresa no necesitan publicidad nacional porque su mercado es 100 por ciento externo y ya han aparecido en artículos y entrevistas en las publicaciones especializadas de mayor circulación en el mundo.

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agosto 28 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-08-28

A pesar de ello, su primer impulso fue colaborar con la revista nacional entre otras cosas porque a sus empleados no les creen lo que la compañía ha logrado en los pocos años durante los cuales, sin mayor colaboración de Proexport o Bancoldex, y a partir de una pequeña artesanía familiar, ha abierto mercados en todo el mundo y se convirtió en una pujante productora de exportaciones apetecidas por consumidores sofisticados en todo el mundo. Los trabajadores están justificadamente orgullosos de lo que han logrado, pero no les creen, y como ‘la realidad es lo que perciben los demás’, les frustra no poder comunicar mejor lo que hacen. Un artículo sobre la empresa en una publicación de amplia circulación serviría de documento y respaldar las afirmaciones de los empleados. Pero la empresaria no está convencida de colaborar porque al tiempo que hace públicos sus logros, también notifica su existencia a la plétora de malos que medran en este país en distintas actividades criminales o subversivas a la espera de oportunidades para hacer daño. La actividad empresarial en Colombia se lleva a cabo en un ámbito social y de seguridad en el que es mejor pasar desapercibido porque el éxito es castigado con saña. El empresario exitoso, en vez de volverse merecedor de señalamientos positivos y ser acreedor del respeto y la admiración, se convierte en objetivo para la guerrilla y el crimen, a tal punto que no le vale la pena hacer públicos sus logros y no puede disfrutar los frutos de su labor ni ostentar las insignias que corresponden al buen desempeño. La reacción negativa al éxito de los empresarios no solamente se expresa en perjuicio de la seguridad empresarial o personal, sino que tiene otras modalidades. Es frecuente que una empresa que se distinga por un formato atractivo, su agresivo modelo de negocios o su dinámico crecimiento, despierte sospechas, sobre todo cuando los gestores no pertenecen a la élite, de tener asociaciones con la guerrilla o con la mafia sin otro indicio que justifique las sospechas distinto al éxito. Entonces, la consigna del administrador es pasar agachado. Esta lamentable situación se convierte en un desánimo para los empresarios, genera apreciables costos de transacción y condiciones adversas para el desarrollo económico y el de las empresas. Obliga a que las transacciones y cambios de propiedad se lleven a cabo en un ambiente casi de clandestinidad y a que las estructuras que se diseñen para llevarlas a cabo tengan que dar la impresión contraria a la realidad: una venta tiene que presentarse como una alianza porque recoger los frutos de una vida de trabajo puede traer consigo el exilio temporal o permanente. Y como la burguesía emprendedora tiene que ser muy circunspecta, los ejemplos admirables que promoverían imitadores no se conocen. En contraste, son muy destacados y suscitan emulación los que una sociedad quisiera desanimar. Nos llenamos de ‘Tusos’, ‘Monoeleches’ y ‘Macacos’ y no tenemos suficientes Arturos Calle. Hace falta innovación, iniciativa y ánimo empresarial en actividades productivas legales, pero esos atributos, en Colombia, los castigan con inquina. Ex ministro de Hacienda "En el país, la actividad empresarial se lleva a cabo en un ámbito social y de seguridad en el que es mejor pasar desapercibido”.

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