Los franceses tratan de lidiar con las vacas flacas

Los franceses tratan de lidiar con las vacas flacas

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noviembre 20 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-11-20

Los recortes en los gastos familiares de Mikael Deschamps, un empleado de la industria automotriz, muestran por qué Francia, al igual que gran parte del resto de Europa, está peligrosamente cerca de la recesión.

Deschamps está trabajando sólo la mitad de sus acostumbrados turnos en una de las plantas de Renault SA, donde pinta puertas de autos.

Su salario mensual ha disminuido un tercio desde septiembre. Por eso, ahora compra en tiendas de descuento y ha dejado de ir a restaurantes y al cine. Hace poco canceló la fiesta para celebrar el segundo cumpleaños de su hija.

Después de pagar la renta, el seguro, la electricidad, el teléfono, el gas y el agua "casi no queda nada", dice.

Las decisiones de Deschamps están creando tensiones más allá de su familia de cuatro personas, debido a que la economía de Francia depende mucho del consumo.

En los últimos 10 años, el consumo aumentó a un ritmo de 2,5% al año, alimentando el crecimiento incluso cuando las importaciones superaban a las exportaciones. El crecimiento de Alemania, en cambio, se basó en las exportaciones y el de España en el auge inmobiliario.

La dependencia del consumo deja a Francia en una posición especialmente vulnerable ahora que los fabricantes han empezado a recortar las horas de trabajo y despedir empleados temporales. La confianza del consumidor está en sus niveles más bajos en más de una década y la gente está aplazando la compra de productos caros y gastando menos en servicios.

Francia creció apenas 0,1% en el tercer trimestre, un nivel más saludable que el de otras economías europeas. Alemania e Italia, así como la zona euro, reportaron su segundo trimestre consecutivo de contracción, una definición común de recesión.

Pero Eric Vergnaud, economista de BNP Paribas, predice que la economía francesa entrará en recesión y se contraerá 0,5% el año que viene. "Los consumidores han sido el motor principal de la economía francesa en los últimos años", dice. "Pero ahora eso se está desvaneciendo".

Los problemas de Francia muestran cómo incluso los países cuyos bancos se han librado de la crisis financiera se están viendo arrastrados por su impacto más amplio.

Los bancos han limitado su concesión de préstamos, lo que dificulta el financiamiento de las empresas. Al mismo tiempo, los consumidores temen perder sus empleos y se vuelven más ahorrativos. Todo esto se traduce en una caída en las ventas de las grandes empresas. Las automotrices son un buen ejemplo, dado que también están sufriendo las consecuencias de una disminución de la demanda en el extranjero.

Las ventas de autos en Europa Occidental acumularon una caída de 15,5% en octubre, frente al mismo mes del año anterior, y se espera que declinen 7% más este año.

PSA Peugeot Citröen, la otra gran automotriz francesa, ha reducido su producción 30% hasta fin de año y cerrará temporalmente muchas de sus plantas en el país. Renault, la segunda automotriz de Europa por ingresos, después de la alemana Volkswagen AG, producirá 20% menos hasta fines de año y ha recortado los horarios y sueldos de 1.500 trabajadores en su planta de Sandouville, cerca de El Havre.

Se espera que pueda haber nuevos recortes de producción y de sueldos. "Sandouiville es la punta del iceberg", dice Walid Hasni, economista del sindicato CGT.

Eso está teniendo efectos en cadena en toda la red de proveedores que alimentan Sandouville. ArcelorMittal, el mayor productor de acero del mundo, ha recortado en 30% la producción y ha reducido temporalmente plantas en toda Europa. Plasticas Ominum SA, que fabrica consolas de autos, ha reducido su plantilla en 40%. Cientos de trabajadores temporales ya han sido despedidos. Faurecia SA, que fabrica puertas para el modelo Laguna de Renault, ha reducido los turnos de trabajo, ha disminuido sus salarios 30% y planea eliminar 200 puestos en la región.

"Debido a que estamos en una zona industrial, la desaceleración global nos está golpeando más pronto y fuerte", dice el alcalde de El Havre, Antoine Rufenacht. La ciudad tiene otras fortalezas industriales, destaca el alcalde, como su puerto de carga: "Estoy convencido de que la ciudad seguirá adelante a largo plazo".

Sin embargo, ahora los propietarios de negocios están sintiendo el impacto de la crisis. La cámara de comercio local calcula que las cuentas de restaurantes bajaron 15% en septiembre y octubre. En el restaurante Les Agapes, los propietarios Karim y Benedicte Merzauoui, han decidido aplazar la contratación de un mesero. "Nos gustaría tener algo de ayuda", dice Merzauoui. "Pero ahora parece demasiado arriesgado contratar a alguien". 

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