Frenan inversiones de grupos económicos extranjeros en altillanura colombiana

Tierras sobrevaloradas, sin títulos de propiedad y caída del precio mundial de la soya hicieron desistir a muchos inversionistas del exterior de llegar a esta zona.

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noviembre 14 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-11-14

Solo uno, el grupo boliviano Mónica Semillas compró tierras y las está preparando para sembrar soya a partir del próximo semestre.

Así las cosas, varios potenciales inversionistas de peso en el mercado mundial de granos de Suramérica y Europa, y hasta un fondo de inversión estadounidense, no han concretado las intenciones de invertir en esta zona del país.

¿Las razones? La mera intención de establecerse hizo que el precio de la tierra se disparara, además, los títulos de las fincas están embolatados, mientras que el negocio agrícola que los impulsó -la soya y el maíz- van de capa caída en el mercado mundial de granos.

"En esta zona, a comienzos de enero de este año, el precio de una hectárea era de 600.000 pesos, hoy, por arte de magia, no se consigue a menos de 2,5 millones de pesos", dice Ricardo Vargas, asesor de un grupo inversionista argentino, que desistió de comprar tierra para un proyecto de siembra de materias primas.

"Ellos vinieron a comienzos del año, visitaron varias fincas que les ofrecieron y establecieron un precio de 600.000 pesos.

Regresaron a su país a analizar la inversión potencial en la zona; retornaron a finales de agosto para concretar el negocio y, como si nada, el precio por hectárea se incrementó a 2,5 millones de pesos.

"Simplemente, recogieron sus maletas y se fueron, pues dijeron que con ese precio es más barato hacerlo en su país", concluyó Vargas.

En general, este es el caso de la altillanura, donde los rumores en los corrillos de Puerto López, Puerto Gaitán, e incluso, de Villavicencio, hablan de millones de dólares que correrán, venidos de bolsillos sin fondo; como consecuencia, los precios de la tierra se han disparado.

Por ejemplo, se tenía la expectativa de inversiones del 'rey de la soya', el brasileño Blairo Maggi, quien ha enviado dos 'avanzadas', las que después de ires y venires por la altillanura, no han tomado decisión alguna.

"Otra de las debilidades encontradas en la zona ha sido el tema de titulación de tierras. Eso, precisamente, ha echado para atrás varios negocios, pues luego de haberlos concretado y, a punto de desembolsar los pagos, no aparecen los títulos de propiedad de la tierra", dijo Alfredo González, un cultivador de Puerto Gaitán.

González ha guiado durante este año a siete misiones de empresarios argentinos, brasileños y estadounidenses por la zona de la altillanura, pero no se ha concretado negocio alguno, precisamente por los dos problemas anotados (los altos precios de la tierra y titulación).

Quienes notificaron su llegada al país y causaron tal revuelo en la zona fueron los grupos económicos brasileños Pamini y Grupo André Maggi (de Blairo Maggi); el argentino Grupo Los Grobo (de Gustavo Grobocopatel) y un fondo de inversiones estadounidense que mantuvo su nombre en reserva.

Por último, los que están allí, trabajando, pidieron al Gobierno que concluyan las obras de pavimentación de la vía.

El único inversionista

La empresa Mónica Colombia es subsidiaria de Mónica Semillas de Bolivia. A su vez, pertenece al grupo brasileño Mónica, que trabaja en Bolivia desde hace 12 años y que es el principal productor de soya de ese país.

Esta compañía tiene una propiedad de 3.000 hectáreas y en octubre completó la adecuación de 1.000 hectáreas.

Se espera que para el inicio de la temporada de siembra del primer semestre del 2009, tenga lista toda el área.

Frente al tema de los materiales que van a sembrarse en la zona, Arturo Vega, director de la Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria (Corpoica), dijo que, junto con el gremio de los cerealeros, se reunirá con los voceros de Mónica Colombia para determinar cuáles son las semillas de soya y de maíz que se sembrarán. 

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