Fundación Alpina, por la prosperidad

El balance de la Fundación Alpina ha sido muy positivo. Lleva un poco más de un año y ya ha ganado preponderancia dentro de las organizaciones del país. Obviamente, en gracia a lo que representa Alpina y a la labor cumplida, explica Eduardo Díaz Uribe, director de la Fundación.

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marzo 23 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-03-23

El presupuesto directo de la entidad alcanza los 1.500 millones de pesos al año, en un esfuerzo financiero importante de la compañía. En general, la estrategia de aportes de la Fundación se concentra en los siguientes aspectos: transferencia del conocimiento de Alpina - con la participación directa de la compañía-, fortalecimiento de la capacidad técnica de las comunidades, apoyo en el desarrollo social, económico, autónomo y sostenible de las comunidades, y mejoramiento de la seguridad alimentaria y nutricional de la población objetivo. Su meta es contribuir con tres de los Objetivos de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas sobre: la erradicación de la pobreza extrema y el hambre, la reducción de la mortalidad de niños menores de cinco años y el mejoramiento de la salud materna. Eduardo Díaz Uribe destaca que se ha avanzado en alianzas con otras entidades privadas y del sector público en proyectos específicos. Menciona, en primer lugar, los avances en el desarrollo de la cadena láctea ovino caprina en La Guajira, en alianza con la Gobernación, la Vicepresidencia de la República, Bienestar Familiar y el Sena. En este proyecto a tres años, en el que la Fundación Alpina es ejecutor se tienen tres objetivos específicos. El primero es identificar oportunidades de negocios, promover prácticas y modelos replicables partiendo de la experiencia productiva de Alpina. Igualmente avanza en gestionar y desarrollar proyectos productivos que redunden en el crecimiento sostenible y en escala de la cadena ovino caprina y sus derivados en ese departamento. Díaz explica que el trabajo apunta a identificar cómo apoyar las comunidades indígenas de la región para que puedan producir quesos y leche de cabra y ovejas de buena calidad. La idea es buscar una optimización en la productividad, tanto en lácteos como en cárnicos para mejorar la seguridad nutricional de las comunidades. Y se trabaja en la identificación de zonas para desarrollar prospectos comerciales en cárnicos, lácteos y sus derivados o subproductos como el cuero. La idea de Alpina es transferir conocimiento y prácticas, pero por lo pronto no existe ningún interés comercial. De otro lado, está el trabajo con Oxfam, la organización no gubernamental europea, con comunidades del Cauca. En esta zona del país se trabaja en el desarrollo social, económico y organizacional de pequeños productores de leche, campesinos e indígenas. El modelo que se aplica es inclusivo con el fin de incidir en el mejoramiento del bienestar y la seguridad alimentaria de las familias en Coconuco, Rosas y Patía. En esta región, con participación de las autoridades municipales, el programa tiene cuatro componentes: productivo, organizacional o empresarial, social y gestión territorial. POR LOS PRODUCTORES En Cauca, también hace parte del programa de áreas de Desarrollo Alternativo Municipal, con Usaid, la agencia de Estados Unidos para el desarrollo internacional. En este frente se trabaja en la formación de pequeños productores indígenas en la cadena láctea. Igualmente se promueve el consumo, especialmente de leche, entre esa población. Por ejemplo, se beneficia el Resguardo Indígena Pitayó, en Silvia, en quesos frescos y semimaduros. Y también cubre al Resguardo Indígena Guachucono, en quesos frescos. El programa dura un año. El fomento en la calidad del ordeño, la formación empresarial y la formación social son aspectos que se tienen en cuenta en este proyecto. Siendo un vehículo de transferencia de tecnología la idea es mejorar la producción de leche y los protocolos que tienen ellos en su fábrica para que puedan salir al mercado con quesos de más calidad. En esto, el objetivo - de alguna manera- es desarrollar competencia de calidad para Alpina, aseguró el director de la Fundación. Otro plan que promueve es el de Caribe sin Hambre. Se trata deEsta es una propuesta integral con recursos del BID por un millón de dólares e involucra a todos los departamentos. También están el plan de abastecimiento de alimentos en Bogotá. La Fundación Alpina, como ejecutor, en asocio con la Secretaría de Desarrollo Económico de Bogotá, deberá presentar a final de año alternativas económicas, tecnológicas y organizacionales para los productores, comercializadores y consumidores de leche cruda en la capital. Según Eduardo Díaz ahora, cuando comienza el programa a un año, las cosas no son tan sencillas. Considera que el trabajo con este sector es complejo porque, lo primero que hay que hacer es construir confianza de que la iniciativa oficial vale la pena. Lo segundo, asegura, es que hay incredulidad, porque la norma que la prohíbe se ha aplazado desde que la adoptó el Gobierno, entonces creen que no se va a aplicar. “Al principio nos vieron como una amenaza, pero ya entendieron que no es así, porque el interés de la Fundación y de Alpina es el desarrollo de una sociedad próspera”, dijo Díaz. ANDRUI

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