Fundación Granahorrar, una mano de apoyo

Cerca de 500 personas que en Bogotá tienen discapacidad física, mental o cognoscitiva, o que pertenecen a la tercera edad o están en rehabilitación por drogadicción, o son madres cabeza de familia cuentan hoy con una entidad que las enseña y las ayuda a ser productivas o les facilita su posible vinculación a un trabajo en el sector productivo, o a crear empresa.

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mayo 05 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-05-05

Se trata de la Fundación Granahorrar cuyo principal objetivo es formar integralmente a esas personas para la productividad y el trabajo, pero también les ayuda a su desarrollo personal, familiar, social y comunitario. La Fundación nació en mayo de 1994 bajo el amparo de la entonces Corporación Grancolombiana de Ahorro y Vivienda, Granahorrar. La primera actividad en ese entonces fue la creación de una cooperativa para la fabricación de botas que eran elaboradas por personas con discapacidad de las Fuerzas Militares, de la Policía, así como viudas del personal de esas instituciones, cuya producción se vendía a esas mismas entidades. Paralelo a esta actividad, empezó a ofrecer servicios no sólo a Granahorrar sino a otras entidades del sector financiero, en diferentes aspectos como alistamiento y empaque de extractos, en aseo de los cajeros electrónicos, de oficinas y en mantenimiento de matas, prados y jardines, oficios en los que hoy sigue trabajando y formando a los discapacitados. De esta forma, entrena a los beneficiarios de la Fundación en esas tareas, que en ese entonces llegaban a 350 en Bogotá, a los que se sumaban los de otras ciudades que se vinculaban a través de otras fundaciones. Así, no sólo tenía los recursos que le daba Granahorrar mensualmente, sino también contaba con los recursos por la venta de esos servicios. Pero llega el año 1998 y con él la crisis del sector financiero, que impacta a la Fundación en dos sentidos. Por un lado, como la Corporación Granahorrar es intervenida por Fogafín, en octubre de ese año deja de girarle dineros a la Fundación; y por otro lado, la crisis obliga a los otros bancos a recortar gastos y dentro de ellos los servicios que tenían contratados con la Fundación. A esto se suma el hecho que también llegan al país máquinas que empacan los extractos. Así, la Fundación entra también en crisis que la lleva a que en 2000 registrara un déficit de 350 millones de pesos, que llevó a las directivas de Granahorrar a pensar en el cierre. Sin embargo, llega a la entidad el hoy director General, Jorge Mario Arango, quien logró sacarla de la situación en la que estaba. ¿Cómo? Trabajó para que los clientes que aún tenían no se fueran, también en la consecución de nuevos contratos, en recorte de gastos administrativos, en conseguir plata regalada para poder seguir con los beneficiarios y en lo más importante: en cambiar la estrategia de intervención social. "Veníamos de una estrategia asistencialista y pasamos al Programa de Intervención Social Institucional (Pisi) el cual forma integralmente a la persona para la productividad y el trabajo. Hoy les enseñamos a ser productivos y a que ellos mismos busquen alternativas de trabajo. Incluso les enseñamos a diligenciar una hoja de vida y a enfrentar entrevistas de trabajo", señaló Arango. Por eso hoy esta estrategia permite que el programa de formación sea rotativo, es decir que las personas que ingresen se formen por un año, en los casos de discapacidad física y sensorial, y por dos años en los casos de discapacidad mental y cognoscitiva, y luego se vinculen a alguna empresa o en otros casos apoyan la creación de sus microempresas. " En la Fundación Granahorrar se forma también a las personas con discapacidad más profunda en labores del hogar: desde bañarse hasta tender una cama. Esto para que se sientan productivos”. Tras alianza con empresas para trabajos La Fundación Granahorrar tiene alianza con 50 empresas, en las que ubica laboralmente a las personas que va formando, y a las que hace un seguimiento y acompañamiento por seis meses. A eso se suma que sensibilizan al personal de la empresa que hace alianzas con la Fundación y entrenan a la persona discapacitada. Hoy recibe recursos de los servicios que vende: del aseo que sigue haciendo en cajeros, oficinas, en los inmuebles que entregan en dación de pago, por el programa de reciclaje, del mantenimiento de jardines y del alistamiento y empaque de extractos. Sin embargo, en julio termina el convenio que en este sentido tiene con el Bbva, pues ellos tienen su empresa española que trabaja en eso. También recibe recursos de los convenios en formación de personas discapacitadas del Icbf y del Departamento Administrativo de Bienestar Social de Bogotá. Y una pequeña porción -un 5 por ciento de los ingresos- proviene de donaciones, entre las que se cuentan las que se hace a través de las transacciones en cajeros de Granahorrar, lo que precisamente terminó ayer. 2.700 millones de pesos espera en ingresos para este año. Sin embargo, hay convenios que se acaban en julio.

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