La fundación que le declaró la guerra a la pobreza

En la Costa Atlántica, la zona más afectada por la desnutrición en Colombia según el Observatorio del Caribe, Nu3 está alimentando los cuerpos y corazones de más de 13 mil beneficiarios cada año desde el 2005.

Mónica Schraer y Francis Zylberblum con algunos de los niños que hacen parte de la organización.

Archivo particular

Mónica Schraer y Francis Zylberblum con algunos de los niños que hacen parte de la organización.

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mayo 25 de 2014 - 01:17 p.m.
2014-05-25

‘Si el Estado hiciera su tarea, Nu3 no existiría’. Mónica Schraer y Francis Zylberblum, fundadoras de esta organización, tiene claro el por qué de su labor.

En Colombia, más de 500 mil niños sufren de desnutrición crónica y la tasa de desnutrición global en la región Caribe, de 4,9 por ciento, es superior a la cifra nacional, que es de 3,4 por ciento.

‘Mi bienestar depende del bienestar de quien está a mi lado. Quería poder sentarme a la mesa y comer sabiendo que mi vecino tiene un plato de comida y no hacerlo consciente de que enfrente había un nene muriéndose por desnutrición’ dice Mónica con la pasión que la caracteriza.

Con Francis, conoció a Nutrir Manizales, organización sin ánimo de lucro que beneficia a 8.500 niños en condición de vulnerabilidad. Juntas, decidieron llevar el modelo al barrio Santa María de Barranquilla. Empezaron atendiendo a 35 niños y al mes ya estaban alimentando 100.

Sin embargo, en poco tiempo cambiaron de enfoque. ‘Nutrir Barranquilla solo daba desayunos y almuerzos. Nos dimos cuenta que si no le metíamos salud, educación y emprendimiento a este proyecto, nos quedamos en darles el pescado sin enseñarles a pescar’.

Comenzaron a trabajar con las familias, a enseñar pautas de comportamiento, hábitos alimentarios, a brindar capacitaciones para la generación de ingresos. No conformes con esta reestructuración, buscaron ser auto sostenibles.

Al darse cuenta que la alimentación en las familias era deficiente, le propusieron a las mamás pagarles lo que gastaban en comida por trabajar con ellas en los comedores. Así, les enseñan pautas de nutrición que pueden replicar en sus casas y se aseguran de que en lo hogares también se propenda por el bienestar de los niños.

Cuando crecen, muchos de los pequeños siguen haciendo parte de Nu3. Son ellos quienes atienden a 2700 abuelos en los centros de vida de la Alcaldía. ‘Los tenemos devolviéndole a la vida lo que ellos recibieron y devengando dinero’.

Hoy la organización cuenta con una sostenibilidad de cuatro años, está presente en Atlántico, Magdalena, Bolívar y Chocó y desarrolla programas como comedores escolares y comunitarios, recuperación nutricional, generación de ingresos, atención al adulto mayor, madres lactantes y prevención de embarazo.

‘CON LA SALUD Y LA NUTRICIÓN DE LOS NIÑOS NO SE JUEGA’

Dos cosas necesitan los pequeños para ser beneficiarios de este proyecto: estar afiliados al sisbén y asistir a una institución educativa.

Después de desparasitarlos, se someten a un examen de estado nutricional y se evalúan las condiciones sociales de la familia. Si el grado de desnutrición es realmente agudo, el niño tiene que salir adelante en 3 meses.

‘El nivel de anemia en la costa es el más alto que hay en el país. Más del 36% de la población infantil sufre de esta enfermedad en la Costa Atlántica. Tenemos que corregirla porque si no hay absorción de nutrientes los niños se nos pueden morir’, asegura Schraer.

Nu3 recibe niños entre 0 y 14 años. Al instante en el que entran a ser beneficiarios, se realiza un trabajo de la mano con las familias. ‘Logramos que salgan adelante, que nutran a sus hijos, obtengan más ingresos, eduquen a los niños y así poder cerrar esas brechas que le hacen tanto daño a la ciudad’.

Después de un año del ingreso de los niños, la fundación evalúa ‘soltarlos’. Esto implica asegurarse de que las condiciones de las familias sean óptimas, hacerles un seguimiento durante tres o cuatro meses y entregarles un paquete alimenticio.

‘LAS EMPRESAS HAN SIDO MALTRATADAS CON EL CUENTO DE OBRA DE CARIDAD’

Nu3 también es posible gracias a la ayuda de los sectores privado y público. La Alcaldía de Barranquilla, la Gobernación del Atlántico, el ICBF y organizaciones como el Banco Mundial, Davivienda y Nike aportan su ‘granito de arena’ a través de proyectos concretos que propone la organización.

Pronto Toms, empresa norteamericana con la misión de donar un par de zapatos por cada unidad que venda, le dará a Nu3 38 mil.

Pero Mónica y Francis son conscientes de lo difícil que resulta lograr el apoyo de terceros. ‘Se cansan de estar dando y no recibir ni siquiera índices de impacto. Aquí se trata de dar para recibir un progreso de la ciudad en donde estás. Si las empresas se dan cuenta cómo han impactado, no son los primeros que van a darte cuando les pidas. Serán los primeros que te buscarán para decirte: ‘quiero ayudar’’.

Sin embargo, Nu3 busca ser una empresa social. ‘No es una obra de caridad ni empezó siéndolo. Siempre ha sido un proyecto de vida para transformar la crueldad que viven los niños’.

Mónica marca la diferencia entre empresa social y caridad. ‘Esta se acaba en el momento en que haces un aporte. La empresa social empieza después de haber hecho la donación’.

Con esta meta fijada, desarrollan el catering y desarrollo de productos para no ‘estar pasando el sombrero’ y generar los recursos necesarios. Su fin es ser independientes su sueño, ‘que estos chiquitos salgan adelante, que estudien, que puedan trabajar. Que sean felices’.
 

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