Fusionar municipios urbanos

En 1954 el general Rojas, acogiendo la recomendación de la Misión Currie, tomó la decisión más beneficiosa de la historia para Bogotá: fusionó los municipios de Usaquén, Suba, Engativá, Fontibón, Bosa, Usme y Bogotá.

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agosto 14 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-08-14

Gracias a eso, se ahorró en burocracia; se fortaleció la capacidad técnica y administrativa de las instituciones; se pudo hacer una verdadera planeación del territorio; y lo más importante, se construyó equidad, a través de la transferencia de recursos de los sectores más pudientes a los más pobres. Pero en los últimos 50 años la población y el área de la ciudad se multiplicaron más de diez veces y ahora está creciendo sobre Soacha, Mosquera, Madrid, Funza, Cota, Chía, Cajicá, Tocancipá, Sopó y La Calera principalmente, generando graves problemas de equidad. Mientras los ciudadanos de estrato medio y alto se van a vivir a municipios como La Calera, Sopó y Chía, los pobres se concentran principalmente en Soacha. Si los ciudadanos de altos ingresos se van a otros municipios, ¿cómo conseguir recursos fiscales para subsidiar a los sectores pobres de Bogotá? Y, ¿cómo atender la pobreza creciente de Soacha? Más del 80 por ciento de los impuestos locales que paga un ciudadano de estrato 6 en Bogotá van a subsidiar a sectores como Usme, Ciudad Bolívar y Bosa, que tienen graves problemas de miseria. En municipios como Cajicá, Chía, La Calera o Sopó no hay problemas de miseria de una magnitud remotamente similar. De modo que los impuestos prediales que pagan viviendas valiosas en Sopó son apenas del 30 por ciento de lo que pagaría en Bogotá un inmueble del mismo valor; en La Calera del 20 por ciento; y en Cajicá y Chía del 15 por ciento. Esto favorece a los ciudadanos de estrato alto que se van a vivir en esos municipios, pero impide que se atiendan las necesidades de los ciudadanos pobres de Ciudad Bolívar o Soacha. En el mundo se presentan numerosos problemas por la división política de las ciudades en varios municipios. Entre mayor es la descentralización del país y menor la injerencia equilibradora de las autoridades nacionales, mayores son las desigualdades que se generan. Los teóricos idealizan estas divisiones en términos de una supuesta mayor democracia o participación, pero la mayoría de ciudadanos pasa de un municipio al otro sin siquiera percatarse. Lo que realmente sostiene esas divisiones ineficientes, costosas y generadoras de desigualdad son intereses egoístas, ya sea de políticos locales que prefieren ser cabeza de ratón que cola de león, o de personas en municipios más ricos, que prefieren no compartir recursos con otros más pobres. En Ciudad de México hay un gran municipio, rodeado de 34 pequeños, que pertenecen a un Estado distinto. Los alcaldes, el gobernador y el Presidente de la República casi siempre pertenecen a partidos distintos y los conflictos son permanentes. Santiago de Chile está conformada por 26 municipios y aunque la injerencia del Gobierno Nacional en la ciudad es grande, los problemas se evidencian hasta en el cambio del ancho de algunas vías al pasar de un municipio a otro. En Sao Paulo hay 39 municipios y es tal la falta de coordinación, que es necesario que los pasajeros se bajen y cambien de bus al pasar de un municipio al otro. Estos absurdos legales han propiciado la proliferación de un transporte ilegal de microbuses, llamados ‘combis’, aparentemente manejados por el crimen organizado. Los pequeños municipios rebajan las tarifas tributarias a las empresas, para que éstas las declaren como sede, lo que deja a Sao Paulo sin recursos para atender a sus más necesitados. Los problemas no son sólo latinoamericanos. El alcalde de Washington DC Anthony Williams se queja de la enorme desigualdad de recursos entre su distrito y los municipios que hacen parte de la misma ciudad física pero que políticamente hacen parte de los estados de Maryland y Virginia. En Nueva York la comunicación vial y férrea entre Manhattan y el resto de Nueva York hacia el norte es mucho mejor que aquella entre Manhattan y Nueva Jersey, al otro lado del río hacia el sur. Por un taxi de Manhattan a Nueva Jersey, hay que pagar el doble en el trayecto en Nueva Jersey, porque los taxis de Nueva York no pueden recoger pasajeros en Nueva Jersey. Y en Estados Unidos las desigualdades en la calidad de la educación, financiada localmente, son enormes entre cientos de municipios vecinos. Cuando se construye un barrio de viviendas de estrato alto en Chía, Sopó o La Calera, los lotes alrededor se encarecen. Este barrio excluye de facto viviendas de interés social como vecinas. Del mismo modo, no es probable que junto a un barrio popular en Soacha se construya un barrio de estrato alto. Entre más vivienda de estrato alto se ubica en un municipio, más vivienda de estrato alto atrae. Y entre más vivienda popular haya, más vivienda popular se atrae. Y las desigualdades se agravan. Por razones de equidad en la Johannesburgo pos-apartheid de Mandela se pasó primero de 11 municipios a 4 y en el 2000 se fusionaron esos 4 en un solo gran municipio. Por la misma razón y también para lograr reducciones de gastos burocráticos y una mejor planeación, en las grandes ciudades canadienses se han fusionado casi 1.000 municipios durante los últimos 10 años. Tan sólo en la provincia de Ontario, que es del tamaño de Colombia, entre 1996 y 2003 el número de municipios se redujo de 815 a 416. Cinco municipios alrededor de Toronto se fusionaron con esta gran ciudad en 1998, y los ahorros para el nuevo conjunto superan los 62 millones de dólares anuales, principalmente por reducciones en la burocracia. Auque en 1997 el 70 por ciento de los ciudadanos de los municipios que se fusionarían votó en contra de hacerla, ya en octubre del año 2000 el 87 por ciento de los habitantes consideraba que la fusión había sido positiva. En la provincia de Québec se fusionaron los municipios de los cascos urbanos y suburbanos de 42 ciudades, entre ellas la de los 28 municipios que conformaban la ciudad de Montreal, con el lema: “Una sola isla, una sola ciudad”. El documento de política de la provincia de Québec al respecto, similar al Conpes colombiano decía: “Eliminando las duplicaciones y haciendo posibles economías de escala… se reducen costos… las ventajas de la fusión también provienen de una mejor repartición de la carga fiscal…” Y concluía: “La fusión de municipios es necesaria si queremos mejorar el de-sempeño de los municipios”. Analizando el proceso a posteriori, Konrad Yakabuski escribía a finales del 2003: “La amalgamación (como denominan la fusión de municipios en Canadá) fue un triunfo de la visión global sobre los intereses parroquiales… anteriormente municipios aledaños ricos no contribuían nada al mantenimiento de la ciudad central, donde sus habitantes iban a diario a trabajar, sus hijos a recrearse… por supuesto los municipios ricos se oponían a la fusión…”. Algunos proponen que se construya equidad entre municipios ricos y pobres creando una burocracia supra-municipal, o regional, adicional. ¿Gastar recursos en más burocracias? Otros proponen leyes que transfieran recursos fiscales de unos municipios a otros. Pero los estudios de gasto público han encontrado que sólo se invierten eficientemente los recursos que uno mismo recauda. En otras palabras, lo que se recibe regalado, se gasta ineficientemente. Fusionar a Bogotá con La Calera, Sopó, Tocancipá, Cajicá, Chía, Cota, Funza, Mosquera, Madrid y Soacha sería la mejor opción. Pero las razones emocionales seguramente obstaculizarían la lógica administrativa. Hay entonces una alternativa que permitiría ahorros burocráticos, una institucionalidad de más alto nivel profesional y también una distribución más justa de los recursos tributarios: fusionar a todos los municipios mencionados excepto Bogotá. Así quedarían dos grandes ciudades, con capacidad de redistribuir recursos al interior de su territorio para beneficio de los sectores más necesitados, con instituciones competentes, capaces de desarrollar muchos planes metropolitanos de manera conjunta. "Los estudios de gasto público han encontrado que sólo se invierten eficientemente los recursos que uno mismo recauda. En otras palabras, lo que se recibe regalado, se gasta ineficientemente”."Entre mayor es la descentralización del país y menor la injerencia equilibradora de las autoridades nacionales, mayores son las desigualdades que se generan”.Enrique Peñalosa. Ex alcalde de Bogotá

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