‘El futuro de la palma de aceite está en las exportaciones’

A propósito de la Conferencia Internacional sobre Palma de Aceite, el presidente ejecutivo de Fedepalma, Jens Mesa Dishington, habla de tres temas decisivos para el sector: la necesidad de exportar, adecuar hidrovías y una reforma laboral especial para el campo.

‘El futuro de la palma de aceite está en las exportaciones’

Archivo Portafolio

‘El futuro de la palma de aceite está en las exportaciones’

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septiembre 22 de 2015 - 01:46 a.m.
2015-09-22

La Federación Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite (Fedepalma) realiza entre este martes y el próximo viernes, en Cartagena, la Conferencia Internacional sobre Palma de Aceite, el evento más importante del sector en América, que será instalado por la consejera presidencial, María Lorena Gutiérrez, y el ministro de Agricultura, Aurelio Iragorri.

Portafolio habló con Jens Mesa Dishington, presidente ejecutivo del gremio.

¿Para dónde va la palma de aceite?

Yo creo que el futuro de la palma de aceite son las exportaciones. Por eso pienso que los que hacemos negocios en esa actividad tenemos que estar atentos a ver qué pasa en el mundo. Debemos irnos a los eventos que se realizan en las demás naciones productores como Malasia o en indonesia. La idea es conocer qué están haciendo ellos bien para aplicarlo a nuestras condiciones.

¿Y los palmeros están haciendo esa tarea?

Como no todos los palmeros pueden ir, en Fedepalma decidimos, hace varios años atrás, realizar un evento mundial en Colombia, denominado Conferencia Internacional sobre Palma de Aceite. Vamos en la versión número 18. Hoy en día se realiza cada tres años. Está prevista la asistencia de más de 500 extranjeros provenientes de 30 países.

¿Quiénes participan?

Asisten representantes de toda la cadena industrial, es decir, productores, industriales, comercializadores, exportadores, proveedores, fabricantes de insumos y maquinaria, académicos, investigadores y otros sectores que están vinculados directa o indirectamente a la actividad.

Esta es una conferencia que tiene aspectos técnicos fundamentalmente, pero incluye diversos temas como el cultivo en sí, mejoramiento genético, transferencia, materiales, nuevas tecnologías en mecanización. Otro tema es el de procesamiento y usos del fruto de la palma, desde el manejo industrial, biomasa, biorrefinería y procesos alimenticios.

Un tercer grupo es la economía y los mercados, donde miraremos qué está pasando en el mundo en el sector de aceites.

¿Cuál es su mensaje como presidente ejecutivo de Fedepalma a los productores nacionales y extranjeros que se reúnen en Cartagena?

Queremos decirles a los productores colombianos que nuestro futuro está en las exportaciones. Y es que lo que se viene con los Tratados de Libre Comercio es complejo porque los procesos de desgravación están a punto de su vencimiento total, lo que quiere decir que llegó la hora de competir de tu a tu, sin aranceles. Eso pasa con Mercosur y con Estados Unidos, donde las protecciones arancelarias perderán su vigencia.

Aquí no es si quiero o no exportar, es que toca. Tenemos que organizarnos y sacarle el jugo a esa nueva cara del juego que es vender el producto en el exterior.

¿Y están dadas las condiciones para exportar?

Si uno mira 25 años de historia exportadora de aceite de palma, lo que se evidencia es que a Colombia le falta mucho para poder ser exitoso en exportaciones. Contamos con unos instrumentos sectoriales diseñados por el Estado para poder exportar bien, como el Fondo de Estabilización de Precios.

Pero en materia de infraestructura estamos hoy peor que hace 30 años. Porque aunque hay más vías, el desarrollo del país ha hecho que cada vez transiten más vehículos por esas carreteras, generando grandes congestiones. La infraestructura ha avanzado más lentamente que la demanda. Si Colombia no toma decisiones audaces, vamos a sufrir mucho.

¿Cuáles sería esas decisiones audaces?

Requerimos infraestructura eficiente para mover los productos. Por ejemplo, usando los ríos y las hidrovías. Allí se viene haciendo algún trabajo y lo vemos muy positivo, pero hay que masificar este tipo de obras. Hay que hacer uso de los ríos Magdalena, Cauca y Meta, son opciones muy interesantes, pero se vienen viendo así desde hace demasiado tiempo, y no pasa de ahí. Estos proyectos deben ser liderados por el Estado, así tengan acompañamiento del sector privado.

Otra solución es el tren. Hemos estado hablando de desarrollar los Llanos Orientales de Colombia, pero qué puedo sembrar yo en los Llanos que no requiera exportar. Entonces necesitamos el tren para llevar los insumos y sacar los productos. Esto no lo podemos abordar eficientemente por carretera.

¿Qué piensa de la tasa de cambio?

Sobre la tasa de cambio lo que yo creo es que Dios es palmero. Porque cuando necesitábamos que algo sucediera con la caída de los precios internacionales del aceite de palma, se disparó el valor del dólar. Eso ha compensado el desplome de los precios internacionales de la palma. Con las cotizaciones de hoy no queda otra alternativa que repensar el negocio.

Hoy vendemos aceite de palma a 500 dólares la tonelada cuando antes vendíamos a más de mil dólares.

¿Están sembrando más palma?

No. Las siembras están prácticamente paralizadas. El problema es que el sector, como toda la agricultura, no encuentra una salida a sus inconvenientes. Atraso, baja inversión estatal, inseguridad jurídica y, ahora, altos impuestos. También es complejo el tema de la informalidad en el campo, propiciado por la institucionalidad, porque la legislación laboral está hecha para el sector urbano. Deberíamos de tener un capítulo específico para el sector rural adaptado a las condiciones del campo.

¿Está proponiendo una reforma laboral específica para el sector rural?

Así es. Yo creo que debe existir una legislación laboral adaptada a la realidad del sector. Una vaca hay que ordeñarla todos los días entre 5 y 6 de la mañana.

Entonces debería existir la contratación por horas, como sucede en las naciones desarrolladas, en donde a las personas les pagan por el tiempo trabajado. En Estados Unidos, en el campo y en la ciudad, si una persona trabaja seis horas eso es lo que le pagan, y no se requiere un trámite dispendioso. El trabajador recibe su pago y de ahí paga su afiliación a muchas cosas o el Estado le brinda esa cobertura. Aquí a la empresa le echaron encima todo e trámite administrativo que deberían hacer las personas o el Estado.

Edmer Tovar
edmtov@portafolio.co