El G-20 y las economías emergentes

El G-20, que agrupa al G-8 (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Italia, Japón y Rusia), la Unión Europea y 11 países emergentes (Argentina, Australia, Arabia Saudita, Brasil, China, Corea del Sur, India, Indonesia, México, Suráfrica y Turquía), fue el centro de atención de la última cumbre de Jefes de Estado reunida en Washington el pasado fin de semana. El G-20, creado en 1999 por los ministros de Finanzas y los presidentes de los banco centrales, delineó en esta cumbre las directrices generales para recobrar la confianza en el sistema financiero mundial.

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noviembre 19 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-11-19

La verdadera historia tras bambalinas fue, según The New York Times, la forma como los Jefes de Estado se sentaron a la mesa en el banquete ofrecido por el presidente George Bush en el Museo Nacional. A la derecha del presidente Bush se ubicó el coordinador del G-20, el presidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva, y a la izquierda el presidente chino, Hu Jintao, reflejo inequívoco del nuevo orden económico actual donde las economías emergentes juegan papel preponderante. El presidente Lula afirmó enfáticamente que “las economías emergentes tienen que ser tomadas en consideración en un mundo globalizado como el actual”, en el cual el G-8, compuesto exclusivamente por países industrializados, no tiene razón de existir”. “Antes, dijo Lula, los que reunían eran los del G-8, ahora los que deciden son los del G-20”. El presidente Lula salió fortalecido de la cumbre, pues pudo traer al seno del G-20 las discusiones de la crisis mundial. Sin embargo, como afirma la Gazeta Mercantil de São Paulo, Brasil aún se encuentra lejos de vender su teoría respecto de que solamente los países desarrollados deben pagar por ella. La tesis brasileña consiste en que las medidas dolorosas deben ser tomadas por las naciones desarrolladas donde se originó la crisis. En la práctica, esto significaría que los países industrializados deben coordinar políticas anticíclicas, aumentar el gasto público y reducir sus tasas de interés para que las economías emergentes puedan seguir atrayendo la inversión extranjera, mantener sus mercados de exportación y contribuir al crecimiento global. Brasil es escuchado con suma atención por derecho propio, pues en esta ocasión el centro de la turbulencia internacional es Estados Unidos, y los países emergentes como Brasil, China e India se perfilan simultáneamente como el motor de la economía global y los principales perjudicados. Brasil ganó fuerza en el escenario internacional, pues como coordinador y moderador de esta cumbre de Jefes de Estado, mostró tolerancia, liderazgo y gran experiencia negociadora, al mejor estilo de Itamaraty, la cancillería brasileña. Peter Hakim, presidente del Diálogo Interamericano de Washington, prestigioso centro de estudios hemisféricos, sostiene algo similar en una entrevista con el semanario Istoé, en el sentido que “Brasil tiene profesionales reputados y bien preparados para discutir estos temas”, además de políticas serias y un buen desempeño económico que lo convierten en un actor de importancia en el actual escenario global. aespinosa@minagricultura.gov.co '' Los países industrializados deben coordinar políticas anticíclicas, aumentar el gasto público y reducir sus tasas de interés.WILABR

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