El gas propano sufrirá un reajuste sin precedentes

El imparable ascenso de los precios del petróleo sigue dejando damnificados. Primero fueron la gasolina y el acpm, luego el asfalto y ahora será el gas propano o GLP, combustible que sufrirá un incremento sin antecedentes a partir de agosto próximo, con el consecuente impacto inflacionario que ello acarrea.

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julio 16 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-07-16

El GLP es un combustible derivado del petróleo que produce Ecopetrol en sus refinerías. Es bastante demandado debido a que llega a donde todavía no existen conexiones de la red de gas natural, especialmente en municipios apartados o zonas rurales. Los clientes de este producto, que es considerado un servicio público domiciliario, son en su mayoría personas que pertenecen a los estratos más pobres, y según las empresas del sector, atiende a 3,5 millones de familias. Pero también es un derivado del petróleo muy apetecido por la industria petroquímica en sus procesos industriales. Este producto, que se vende en los tradicionales cilindros de 40 y 33 libras, aumentará en el área de influencia de la refinería de Barrancabermeja, aproximadamente un 35 por ciento (es decir en todo el centro y occidente del país), y en 50 por ciento en el área de influencia de la refinería de Cartagena, de acuerdo con las compañías distribuidoras. El fuerte aumento está originado en el cambio de la fórmula tarifaria establecida por la Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg) para fijar el ingreso que recibe el productor por la venta de este combustible, que también se conoce como el Gas Licuado del Petróleo. Este aumento se debe a que, a diferencia de la fórmula actual que tiene en cuenta el precio internacional del propano y del butano de los últimos tres años, el nuevo esquema solo considera los precios de estos combustibles del mes inmediatamente anterior a su vigencia. De esta manera, los usuarios estarán pagando precios internacionales por un producto, así como ha ocurrido con los de la gasolina y el acpm, los cuales se han encarecido a la par con los precios del petróleo, pese a que estos últimos tienen subsidios, que son asumidos por el presupuesto nacional. Aunque una fuente en el Ministerio de Minas y Energía explicó que aún la resolución no se encuentra en firme. “Lo que pretende Ecopetrol es cobrarnos el gas a precios internacionales, lo que hace que el producto tenga un incremento del 35 por ciento. Un cilindro que vale 31.500 pesos, con el alza pasa a costar 40.000 pesos”, indicó Martín Mora, gerente de Unigás, una de las mayores empresas distribuidoras de GLP de la Sabana de Bogotá. Un análisis del sector, sostiene que con las medidas el GLP quedará por fuera de la política energética nacional. En términos de poder calórico comparado, el millón de BTU de GLP va a quedar costando más del doble del millón de BTU de gas natural y va a ser un 11 por ciento más costoso que el mismo diésel. De hecho, el GLP ya se había encarecido 12 por ciento en marzo de este año, cuando tradicionalmente se ajustaba la fórmula, lo que de entrada implicó un mayor costo en el 2008. “De esta forma si en la actualidad, dentro de la canasta familiar, el 5,5 por ciento del salario mínimo tiene que destinarse al pago del cilindro del GLP, con la nueva medida el porcentaje que deberá utilizar una familia sería del 7,2 por ciento, con todo el impacto inflacionario que ello representa para el país”, según el análisis que hizo el sector. El director ejecutivo de la Creg, Hernán Molina, explicó que la decisión de modificar la fórmula tarifaria para el GLP, se debe a que la comisión tiene que reflejar los verdaderos costos de los energéticos para evitar distorsiones en el mercado. El funcionario dijo que los cálculos de la comisión dan cuenta de un incremento promedio del 15 por ciento del GLP en todo el país, y que el cambio en la fórmula se hizo con base en un estudio internacional que consultó aspectos tanto de calidad como de remuneración. “El precio anteriormente era un promedio de 36 meses, pero en el escenario actual Ecopetrol ya actúa como un agente privado que tiene que velar por los intereses de unos inversionistas, además hay una refinería privada cuyo mayor propietario es Glencore, donde se produce el GLP”, indicó Molina al referirse a la naturaleza de los cambios. Según la Creg, el GLP es una mezcla entre propano y butano, combustibles que tienen un costo de oportunidad muy alto en las actuales condiciones de precios externos. El propano se utiliza para la industria petroquímica y el butano para mejorar las calidades de la gasolina. De ahí la importancia de reconocer su verdadero valor. “Si se mantenían esas señales económicas, el GLP terminaría siendo destinado a otros usos. La refinería de Cartagena que ahora es privada quería un costo de oportunidad”, subrayó el director de la Creg. A juicio del regulador, el problema es que si no se daban las señales adecuadas de precio en el mercado interno, el GLP terminaría exportándose hacia el Caribe, y no habría quién atendiera la demanda doméstica, la cual es de 21.000 barriles diarios. “Lo que hizo la Creg fue colocar los costos reales a esos combustibles o si no nos estaríamos enfrentando a un desabastecimiento y eso sería más grave”, indicó el directivo. ECOPETROL ESTUDIA ALZAS GRADUALES Consultada sobre el particular, Ecopetrol indicó que tanto la em- presa como la refinería de Carta- gena, en la que es socia de Glenco re, están estudiando los efectos que el cambio de fórmula va a tener en el precio y que por esta razón no se descarta la posibilidad de establecer una gradualidad en las alzas. Esa sería definida a finales de esta semana, pero la petrolera reconoció que efectivamente se presentará un fuerte incremento. A juicio de la compañía, la fórmula anterior no reflejaba el costo de oportunidad del GLP. Mientras que en el mercado interno el producto tenía un precio de 40 dólares por barril, ese mismo volumen afuera vale 90 dólares. Esa diferencia en pre- cio estaba paralizando cualquier desarrollo de la industria. Finalmente, la empresa desestimó versiones en el sentido de que se hubiera presionado a la Creg para el cambio de fórmula, pues destacó que la comisión es un organismo totalmente independiente. Temen que se dispare el uso de la leña Además del golpe al bolsillo, uno de los problemas que se desatará como consecuencia del encarecimiento del gas propano, es el mayor uso de la leña como fuente de generación de energía, ya que justamente el GLP es en la actualidad el combustible más empleado en el campo, dicen los críticos de la medida. Lo paradójico es que hace apenas unos años, Ecopetrol desarrolló una agresiva campaña para estimular el uso del GLP en el área rural, encaminada a desalentar la tala de bosques y el empleo de la leña en actividades domésticas. Según Mora, de Unigás, en Colombia aún hay ocho departamentos donde no llega el gas natural y el GLP es la alternativa para esos consumidores, o en su defecto las tradicionales estufas de leña, las cuales en muchas fincas siguen siendo parte de la estructura de la vivienda. Otros que se verán muy golpeados son las familias que viven en inquilinatos, en zonas urbanas, ya que por obvias razones, esas personas prefieren tener un cilindro de gas para cocinar sus alimentos que estar conectados a una red de gas natural que tiene un solo medidor para todos los que habitan en una residencia. Para la Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg), no es conveniente que el usuario no pueda conocer los precios reales de los combustibles que consume y su verdadera eficiencia, pues es claro que el país debe orientarse hacia el uso de los energéticos con que más cuenta como el caso de la electricidad y no sobre los que hay un déficit como en el caso del petróleo y sus derivados. Por ahora, la discusión sobre los precios del gas propano mantiene en alerta a los defensores del medio ambiente.WILABR

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