El gasto público y el equilibrio fiscal

VIENE DE LA PÁGINA 17

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mayo 29 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-05-29

Gracias a que la deuda externa era relativamente pequeña, Colombia fue uno de los pocos países que superó la crisis sin tener que acudir a un programa de reestructuración, lo cual permitió tener acceso a un nuevo flujo de endeudamiento externo contratado con la banca privada internacional. El periodo comprendido entre 1988 y 1992 tuvo cambios institucionales importantes encaminados hacia la mayor apertura a los mercados internacionales. Durante este periodo, los flujos de deuda externa se estancaron y la política de financiamiento del sector público se reorientó hacia la sustitución de deuda externa por deuda interna. La deuda se incrementó de manera sustancial entre 1993 y 1998, en el marco de la política de internacionalización de la economía y en un contexto de grandes inversiones públicas. A finales de 1997, la economía mundial se enfrentó a una profunda crisis financiera que afectó de manera importante el ritmo de crecimiento de la economía colombiana, su situación fiscal y el endeudamiento externo. La inversión privada, el crecimiento del Producto Interno Bruto y los flujos de deuda privada disminuyeron, mientras la deuda pública aumentó como consecuencia de los crecientes déficit fiscales. Esta situación llevó a que el saldo de la deuda alcanzara niveles superiores al 50 por ciento del Producto Interno Bruto, un nivel sin precedentes en la historia del país. En el 2005, el saldo de la deuda externa de mediano y largo plazo era de 47.6 billones de pesos, lo que equivale a cerca de 54 por ciento del Producto Interno Bruto, es decir, que la deuda por habitante es cercana a 1’920.000 de pesos. La situación mejoró radicalmente con el auge 2003-2008, que entre otras cosas, apreció el peso colombiano y con ello un alivio importante para la deuda externa que cayó a niveles del 30 por ciento del PIB en el año 2007. A modo de síntesis, las políticas monetarias, fiscales y de endeudamiento externo a lo largo del siglo XX fueron relativamente moderadas, si se las compara con las de muchas economías latinoamericanas que a partir de los años setenta comenzaron a producir grandes desequilibrios macroeconómicos que terminaron en crisis financieras y generalizadas, entrando en una penosa fase de pare y siga con relación al crecimiento económico. Sin embargo, el récord histórico de Colombia no es tampoco brillante y, una vez que logró ser sujeto de crédito internacional, su comportamiento dejó mucho qué desear: convivió con inflaciones moderadas pero persistentes, recurrió de vez en cuando al financiamiento con emisión del Gobierno Central y mantuvo un Estado demasiado pequeño hasta los años noventa del siglo XX. Una vez acordado socialmente una gran expansión del gasto público, que financió necesidades sociales y sobre todo de seguridad frente a los desafíos de la insurgencia y del narcotráfico, se adentró en un déficit del Gobierno Central de tipo estructural que rehusó conjurar a pesar de la excepcional bonanza que vivió el país entre 2003 y 2007. Dadas estas políticas públicas, pasaremos a estudiar cómo fue el crecimiento económico durante el siglo XX y cómo también fue impulsado, primero por el comercio exterior, pero que después se convirtió en freno, pues el país dejó de disfrutar de términos de intercambio favorables y fue deficiente la calidad de sus políticas comerciales por un tiempo para después incentivar las exportaciones y permitir un comercio más libre entre el país y el resto del mundo. ''Colombia fue uno de los pocos países que superó la crisis sin tener que acudir a un programa de reestructuración.” ''Entre 1988 y 1992 hubo cambios insti- tucionales encami- nados hacia la mayor apertura a los mercados internacionales.” '' Entre 1974 y 1978 se llevó a cabo una importante refor- ma fiscal que permitió una reducción de las obligaciones externas.” HERJOS

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