El gasto público y el equilibrio fiscal

VIENE DE LA PÁGINA 16

POR:
mayo 29 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-05-29

La escasa importancia de la tributación local resalta los incentivos que despiertan las transferencias en las regiones: demandar recursos del Gobierno Central en vez de generarlos con esfuerzos propios. Parafraseando a Jean Paul Sartre se podría decir que “los impuestos son los otros”, que es el lema oportunista de los evasores. Es notable la casi nula tributación de los predios rurales en el sostenimiento de los municipios a que pertenecen. El problema de fondo no es una alegada ‘ausencia de Estado’, sino la falta de ‘construcción de Estado’ desde la célula municipal, que bien podría fortalecer programas de educación, salud y seguridad con qué derrotar políticamente a la insurgencia. Otro tema fiscal importante es el endeudamiento externo, que para el caso colombiano durante el siglo XX ha sido principalmente público y que pasamos a estudiar seguidamente. C. LA DEUDA EXTERNA Comportamiento de la deuda en el siglo XX Colombia recibió el siglo XX con una deuda cercana a los 3 millones de libras esterlinas, algo mayor que la venezolana y ecuatoriana, pero considerablemente menor que el saldo de las deudas argentina y mexicana. Es decir, a pesar de las múltiples negociaciones y cese de pagos del siglo XIX, el nivel de endeudamiento externo del país era de los más bajos de la región, tal como se muestra en el gráfico 20. El inicio del siglo también se vio marcado por la Guerra de los Mil Días (1899-1902), la cual fue financiada en parte con deuda externa. Sin embargo, la indemnización por el Istmo de Panamá (1923-1926) y el auge del cultivo cafetero a partir de 1905, significaron una entrada de capitales al país que permitió reducir el monto de la deuda. Esto sumado al buen comportamiento de la balanza de pagos, al incremento de la capacidad financiera y a las reformas del Gobierno de Rafael Reyes, permitieron cumplir de manera estricta con los servicios de la deuda durante las primeras dos décadas del siglo. Esto le permitió al país comenzar a recuperar su credibilidad perdida. La gráfica 21 muestra el comportamiento de la deuda entre 1923 y 2003. Durante los años veinte hubo un creciente flujo de crédito externo que sirvió para financiar diversos programas de obras públicas, periodo que se conoce como de ‘La prosperidad al debe’. Hacia finales de 1928, el precio externo del café inició una fase de declinación lenta, producto del desajuste entre la capacidad productiva y la demanda del grano (Posada 1989, 78). Agregado a lo anterior, el exceso de deuda y de gasto provocó un aumento de la inflación, hecho que inquietó a los prestamistas estadounidenses en los mercados de deuda en Nueva York. A partir de 1929, el endeudamiento externo comenzó a declinar, generando una reducción del crédito bancario doméstico, el estancamiento de los nacientes mercados bursátiles de Bogotá y Medellín y la reducción de las reservas del Banco de la República. Ante tales síntomas de recesión, el Gobierno Olaya estableció un plan económico en 1931 que contempló la postergación de la amortización de la deuda, atendiéndose únicamente los intereses. Esta postergación de los pagos dio inicio a declaraciones de moratoria por parte de departamentos y municipios que se prolongó hasta 1935, lo cual coincidió con la situación internacional generalizada de países que declararon la moratoria de la deuda, no sólo en América latina, sino también de Europa del este, entre otros (Avella, 2006). Los departamentos y municipios poseían en 1928 el 31 y el 11 por ciento de la deuda total colombiana respectivamente, después de un importante crecimiento, tal y como se muestra en el cuadro 1. Con todo esto, entre 1928 y 1935 la deuda se ubicó alrededor del 15 por ciento del Producto Interno Bruto. Después de casi 30 años de una considerable reducción de la deuda, entre 1962 y 1972 se experimentó un nuevo crecimiento ubicando el saldo en un promedio de 13 por ciento del Producto Interno Bruto. Adicionalmente, en este periodo el país tuvo acceso al crédito externo proveniente de organismos multilaterales y bancos privados. Hacia 1970, el monto de la deuda externa privada era muy cercano al de la pública, aunque en general la deuda externa del país ha sido principalmente una obligación del sector público, tal y como lo muestra la gráfica 23. Entre 1974 y 1978 se llevó a cabo una importante reforma fiscal durante el G obierno López que permitió una reducción de las obligaciones externas, que fue opacada por un nuevo ciclo de endeudamiento durante el Gobierno Turbay a principios de los ochenta. A lo largo de esta década, la deuda contratada por Colombia creció, manteniéndose en un promedio de 15 por ciento del Producto Interno Bruto entre 1984 y 1986. Este crecimiento de la deuda fue moderado y coincidió con el colapso del endeudamiento externo de los países latinoamericanos, iniciado con la moratoria de la deuda que México había contraído con Estados Unidos, dadas las altas tasas de interés. PASA A LA PÁGINA 18 ''A partir de 1929, el endeudamiento externo comenzó a declinar, generando una reducción del crédito bancario doméstico.” ''El inicio del siglo también se vio marcado por la Guerra de los Mil Días (1899-1902), la cual fue financiada en parte con deuda externa.”''Colombia recibió el siglo XX con una deuda cercana a los 3 millones de libras esterlinas, algo mayor que la venezolana y ecuatoriana.” HERJOS

Siga bajando para encontrar más contenido