Geopolítica de los alimentos

De la misma manera que la era del petróleo a precio de huevo pasó al baúl de los recuerdos, los alimentos baratos son un asunto del remoto pasado.

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mayo 04 de 2011 - 05:00 a.m.
2011-05-04

Después de los incrementos en las cotizaciones internacionales de los productos básicos observados entre el 2007 y el 2008, lo cuales fueron totalmente eclipsados por la crisis financiera y la severa recesión que se tomó al mundo a finales del 2008, los alimentos han registrado aumentos sucesivos en sus precios durante los últimos meses. El Índice de comida de la FAO corrobora que en los últimos 12 meses los precios de los alimentos han subido 37 por ciento; el alza supera el 60 por ciento en cereales y el 37 por ciento en productos lácteos. Las proyecciones de largo plazo de los principales centros de investigación del mundo, como el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, la FAO de Naciones Unidas y el centro de investigación universitaria agropecuaria por excelencia de Estados Unidos, The Food and Agricultural Policy Research Institute (Fapri), revelan que los precios de los productos agrícolas básicos y, por tanto, de los alimentos, se mantendrán elevados en los próximos 10 años, e incluso después. Lester R. Brown, director del Earth Policy Institute de Washington, va más allá al afirmar que la comida se ha convertido en el motor a la sombra de la geopolítica mundial, en la cual la escasez de alimentos puede ser la norma en lugar de la excepción. Hasta hace algunos años, se le prestaba poca atención a la oferta de alimentos o, incluso, a la agricultura. Las hambrunas se localizaban en países periféricos, extremadamente pobres, algunos considerados no viables. Actualmente, la seguridad alimentaria no es un asunto que se pueda tomar a la ligera, como si fuera una preocupación de otras latitudes. Por el contrario, las continuas presiones de demanda por mayores volúmenes de comida, especialmente provenientes de China e India y otras economías emergentes, y los rezagos en la capacidad de producción no suficientemente compensados por desarrollos en la productividad, se han traducido en los inventarios más bajos de la historia, lo cual, a su vez, ha generado crecimientos extraordinarios en los precios de los alimentos a nivel planetario. Las elevadas cotizaciones del petróleo y de los combustibles contribuyen también al encarecimiento de los alimentos, dado que aquellos representan, en promedio, una tercera parte del costo de producción, al menos en el caso de los cereales. El cambio climático también juega de local, pues por cada aumento en la temperatura global de un grado, la productividad del agro se desploma en 10 por ciento. ¡A proteger y producir alimentos tocan! aespinosa@minagricultura.gov.co HELGON

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