Germán V., Yidis y Teodolindos

Cambio Radical, el Partido de la U y otros, son alianzas de clientelistas, cuyo voto y lealtad son para el mejor postor.

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noviembre 02 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-11-02

Esta semana, Germán Vargas tendría la posibilidad de decidir, no solamente sobre su futuro, sino el del uribismo y el partido Liberal, si los partidos fueran organizaciones disciplinadas. En ese caso podría ser el factor que impediría la reelección en 2010. Si propiciara el retorno de Cambio Radical al partido Liberal traería consigo el regreso del liberalismo a las grandes ligas.

Todo esto colocaría a Germán Vargas a la cabeza de la fila india de candidatos de ese partido para la Presidencia pues ni Rafael Pardo, ni Gómez Méndez poseen el respaldo político y el caudal de votos que tendría Vargas Lleras.

Pero Cambio Radical, como el partido de la U y otros movimientos de la coalición del gobierno, son alianzas de clientelistas, cuyo voto y cuya lealtad son para el mejor postor, y se mueven casi exclusivamente en función de los que reciban a cambio, como lo pudo comprobar el presidente Uribe la semana pasada cuando fue víctima de lo que él llamaba la politiquería, antes de pasar a depender de ella.

Los Yidises y Teodolindos en potencia, que parecen ser mayoría en la alianza que lo respalda, le hicieron pasar un mal momento la semana pasada cuando dejaron claro que la aprobación del referendo y la reelección no son gratis.

Si no le caminaron a Uribe, que posee los mecanismos y los recursos para conseguir sus votos, es muy probable que le caminen mucho menos a Germán Vargas, si él se decide a cruzar el desierto con César Gaviria, Lucho Garzón, Nicanor Restrepo y los demás prohombres convidados a ese paseo.

No es sorprendente entonces que Vargas esté tomándose un tiempo antes de decidir si se le abre a Uribe y esté conversando con Gaviria y con Juan Manuel Santos, y claramente con Uribe o con sus gnomos, aunque no lo haya anunciado.

Si Vargas se queda y respalda la reelección, posiblemente le toque el cuarto puesto en la fila india uribista, después de Uribe, Juan Manuel y Noemí, a juzgar por las encuestas.

Tendría que esperar por lo menos doce o dieciséis años para aspirar a la presidencia, y él es fumador. Entonces, sus conversaciones con Santos deben estar encaminadas a inducir a Uribe a no buscar un tercer período y a sacar a Noemí del escenario. Si esto es así, no tiene sentido haber votado en contra de la reelección en 2014, excepto porque pudo haber sido necesario para obligar a Uribe a negociar.

Si Uribe saca adelante la primera vuelta del referendo, Germán se puede quedar sin juego.

Pero aunque muchos legisladores uribistas, incluidos varios de Cambio Radical, deben estar negociando activamente sus votos con los miembros del equipo de gobierno, la suerte que han corrido Yidis y Teodolindo no es un antecedente que favorece al gobierno en esta negociación. Los miembros de la coalición uribista no son tontos y el temor de que les pongan 'conejo' y terminen en la cárcel tiene que estar jugando por lo menos para incrementar el precio de sus votos. Tampoco le queda fácil al gobierno negociar estos votos después de lo que les ha ocurrido a Sabas y a Minprotección por los tratos que supuestamente tuvieron que hacer. Finalmente, es una incógnita qué va a hacer la U (Luis Guillermo Giraldo estaba aconsejando tumbar la opción del 2014).

Posiblemente todo se defina la semana entrante. Si hay los votos para el referendo y la reelección en la primera vuelta, es probable que Germán Vargas se quede en el uribismo por un tiempo. Si no los hay, ya puede volver al liberalismo.  

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