Gestión que arranca con buen ritmo

La información del día de ayer da cuenta de la posible notificación del gobierno norteamericano a su Congreso del TLC que se negoció con Colombia. A partir de allí empezarán a correr los plazos para su puesta en marcha definitiva, al parecer a partir del año 2007. El camino para su aprobación ha sido tortuoso y es evidente que continuará de la misma manera, si se tiene en consideración que todo indica que será estudiado por el próximo Congreso que al parecer tendrá mayoría demócrata y al presidente Bush ya con el sol a sus espaldas. Continúa la incertidumbre.

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agosto 24 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-08-24

Mientras tanto avanzan las negociaciones con Centroamérica y con la Unión Europea para la suscripción de sendos tratados de liberalización del comercio. Pocos progresos se observan con el resto de Latinoamérica. Sin embargo, parecería que la decisión de política exterior es la de ‘tomar el toro por los cuernos’ e iniciar en serio conversaciones con países fronterizos que continúan siendo prioridad para Colombia. Y, es que no se puede dejar pasar sin un comentario de fondo la visita de la señora Canciller a Venezuela. En primer término, una notificación a los diferentes ministros y al resto del Gobierno de Colombia, en la que el Ministerio de Relaciones Exteriores les informa que ha retomado el manejo y la coordinación de la política exterior. No de otra forma se explica la agenda que se desarrolló, a ritmo de vallenato, con el presidente Chávez y el Canciller venezolano. Los temas tratados fueron relevantes: la seguridad, la agenda de fronteras, las relaciones comerciales entre los dos países después del retiro de Venezuela de la CAN y la integración energética. Lo fundamental será ahora su seguimiento. Se habla de la realización y la negociación de un acuerdo bilateral comercial. Me pregunto cuál sería la figura que lograría liberar a los dos países de los avatares políticos que se pueden producir en cualquier momento. Las relaciones comerciales entre nuestros dos países no pueden dejarse tan sólo al arbitrio de lo que pueda ocurrir con el cumplimiento por parte de nuestro segundo socio del artículo 135 del Acuerdo de Cartagena en los próximos cinco años. Tampoco parecería suficiente con una simple profundización de un Acuerdo de complementación industrial y productiva en el marco de la Aladi. Y es que en verdad por lo menos tres de los temas tratados en la reunión binacional: el fronterizo, la liberalización comercial y el energético, sumados aspectos esenciales como la real liberalización en los servicios, las visas y las migraciones, el reconocimiento de títulos, la profundización de la integración física y una política conjunta en relación con terceros países en aspectos tales como el control a la competencia desleal, el evitar los abusos a las posiciones dominantes de mercado, las políticas ambientales y de cooperación binacional, entre otros; ameritan pensar en el inicio de negociaciones para un Acuerdo de Asociación de nuevo tipo que se constituiría en un ejemplo para otros países latinoamericanos. La ‘seguridad jurídica’ que se produciría como resultado de un acuerdo de nueva generación como el descrito, indudablemente trascendería a las políticas temporales de los gobiernos y se constituiría en una política de Estado en las dos naciones que daría pautas claras, estables y de largo plazo a los agentes económicos y sociales de ambos. Ojalá la señal que se dio sea el inicio de una amable y permanente ‘Parranda Vallenata’ para que, con ritmo y gracia, se contribuya al desarrollo y estabilidad en la consolidación de las relaciones con el hermano país. Profesor Universidad Nacional "Ojalá con ritmo y gracia, se contribuya al desarrollo y estabilidad en la consolidación de las relaciones con el hermano país”.

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