Gestión de primera, embajada de quinta

Gestión de primera, embajada de quinta

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noviembre 02 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-11-02

Por primera vez en la historia de las relaciones económicas colombo-chinas, se ve un sendero de crecimiento sostenido de nuestras exportaciones, que si bien no alcanza a equilibrar el desbalance comercial con China, permite mirar con menos pesimismo el futuro, mostrando los frutos de un trabajo minucioso de años de la representación diplomática colombiana en China, a pesar de los recursos precarios que asigna la Cancillería a una embajada clasificada literalmente en el quinto nivel. China se convirtió en los últimos cinco años en nuestro tercer proveedor y factor de déficit comercial y en nuestro cuarto comprador. Obviamente esto responde a una tendencia mundial, pero en nuestro subcontinente, Colombia ha sido un caso patético de fracaso. Países como Perú y Uruguay han superado a Colombia en cifras y resultados. No solo exportan más a China en términos absolutos, sino que logran superávits apreciables en varios años. Brasil, Argentina y Chile han obtenido históricamente cifras altas de intercambio comercial y una balanza comercial favorable. Hay razones históricas y económicas para tan disímiles situaciones. Por un lado, otros países latinoamericanos identificaron oportunamente los espacios de complementariedad e integración que les ofrecía China. Pero por otro, tuvieron una política exterior vinculada a una correcta percepción de la importancia de Asia para un continente que es bañado de norte a sur por el Océano Pacífico. Mucho antes de que China fuera atractiva económicamente, nuestros vecinos asignaban recursos materiales y humanos importantes para su labor diplomática. Basta comparar la magnitud de las embajadas de Perú, Chile, Brasil, Argentina, Venezuela o Ecuador en Beijing versus la embajada de Colombia. El contraste con la misma embajada de China en Bogotá es significativo: por cada diplomático colombiano en China, hay tres de China en el país. El presidente Uribe solo ha designado un embajador colombiano en China, permitiéndole tener continuidad en su trabajo. En estos cinco años de embajada permanente en términos reales, se hizo una labor importante de identificación de complementariedades económicas con China, haciendo posible que Colombia incrementara sus exportaciones a China en un 200 por ciento en el primer semestre de 2007, con perspectivas de alcanzar la cifra de los mil millones de dólares al cerrar el año. Si bien las cifras de importaciones de China también crecen, es la primera vez en décadas que en forma real y sostenida podemos ver una pequeña reducción de la brecha. La Embajada colombiana logró reactivar el intercambio educativo trayendo estudiantes chinos luego de años de parálisis de uso por la parte china del programa de becas bilaterales. Un contingente de 20 chinos llegó a Colombia en la tercera semana de octubre a enseñar mandarín y perfeccionar su español. El trabajo de la embajada colombiana en Beijing tiene cada vez más retos materiales, sobre todo porque se desempeña en un ambiente día a día más competido, sofisticado, complejo y costoso, lo que se acentúa con el advenimiento de los Juegos Olímpicos del 2008 y la Feria Mundial del 2010. Los competidores de Colombia en China son cada vez más poderosos y cuentan con mejores y mayores recursos tecnológicos y económicos. Frente a un país cuya importancia para nuestra estabilidad económica y éxito comercial crece año por año, lo lógico no sería pedirle a la misión colombiana en China que siga haciendo más con lo mismo, sino darle la importancia que los hechos imponen, sacándola del sótano de la clasificación de las embajadas y fortaleciendo las condiciones materiales y humanas que permitan que esta gestión permanezca en el futuro. Guillermo Puyana Ramos Los competidores de Colombia en China son cada vez más poderosos y cuentan con mejores y mayores recursos tecnológicos y económicos”.

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