Gobierno busca relanzar a Alitalia con una inversión de unos US$1.250 millones

El proyecto de salvamento prevé la división de la compañía en dos para crear una nueva sociedad que integre las actividades rentables y otra, lastrada por las deudas, para declararla en quiebra.

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julio 25 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-07-25

La nueva y saneada Alitalia integraría su rival italiana Air One para crear un "campeón nacional" fuerte que tendría el 65 por ciento del mercado italiano, según la prensa de ese país.

El anuncio sobre el monto reunido para aliviar la situación lo hizo el viernes el jefe del gobierno Silvio Berlusconi.

"Dos cosas son seguras: tenemos el capital necesario y tenemos la consigna: 'amo a Italia, vuelo con Alitalia", declaró a la prensa Berlusconi tras una reunión del consejo de ministros.

"Es un buen inicio", remarcó el primer ministro, precisando que mantendrá este viernes una reunión con el ministro de Economía, Giulio Tremonti, sobre este asunto.

El consejo de administración de la compañía se reunirá el sábado para examinar el plan, según indicó una fuente próxima al caso.

Sin embargo, el mandato de 60 días dado por el gobierno al banco Intesa Sanpaolo para elaborar un plan de salvamento finalizará a principios de agosto.

Berlusconi, que en diversas ocasiones aseguró ya disponer del capital necesario para salvar Alitalia, prometió durante la campaña electoral de la pasada primavera que crearía un consorcio de inversores italianos para financiar el relanzamiento de la compañía, aunque la composición de este grupo sigue siendo secreta.

Alitalia, una compañía que pierde entre dos y tres millones de euros diarios, sobrevive gracias a un préstamo de 300 millones de euros (470 millones de dólares) de fondos públicos otorgado a finales de abril tras romperse las negociaciones de venta de la aerolínea al grupo Air France-KLM.

Según el diario la Stampa, los posibles interesados en la compra de Alitalia desean asegurarse que no deberán pagar a los acreedores antes de invertir un céntimo.

Esta condición obligará al gobierno a un cambio de la legislación en materia de quiebras empresariales, que podría toparse con la oposición de la Unión Europea y ser denunciada por los acreedores.

Los más citados para meterse la mano en el bolsillo son las familias Benetton y Gavio, que obtuvieron recientemente del gobierno subidas de las tarifas para las concesionarias de autopistas de las que son accionistas.

El otro gran interrogante concierne a la supresión de empleos, puesto que los sindicatos, que se opusieron al proyecto de Air France-KLM, están dispuestos a movilizarse de nuevo.

El grupo franco-holandés preveía la supresión de 2.120 empleos y se comprometía a entregar las demandas durante cinco años con lo que 3.000 personas mantendrían sus puestos de trabajo.

Según filtraciones a la prensa, el plan de Intesa Sanpaolo prevé el despido de entre 4.000 a 7.000 trabajadores.

El presidente del sindicato de pilotos Anpac, Fabio Berti, ya advirtió que la cesión de la actividad cargo será "difícilmente aceptable".

Alitalia cuenta actualmente con 11.000 trabajadores en la actividad de transporte aéreo, mientras que otras 8.300 trabajan en los servicios de mantenimiento, rebautizados con el nombre de AZ ervizi, una empresa controlada por un holding público.

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