Gobierno creará ente único que maneje las tierras del país

En seis meses estaría diseñada la entidad que recogerá funciones de Minagricultura, Incoder, Supernotariado, entidades descentralizadas e IGAC. ‘Se necesita revolcón en ley 160’, dice el Jorge Enrique Vélez Superintendente de Notariado y Registro.

Gobierno creará ente único que maneje las tierras del país

Mauricio Moreno/ Portafolio

Gobierno creará ente único que maneje las tierras del país

Finanzas
POR:
julio 15 de 2015 - 11:43 a.m.
2015-07-15

¿Será un nuevo ministerio, una entidad similar a la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) u otra modalidad institucional la que tenga el manejo único de la tierra? Es la pregunta que deberá contestar una comisión de alto nivel del Gobierno, según lo ordena la Ley del Plan Nacional de Desarrollo 2015-2018.

En entrevista con Portafolio, el Superintendente de Notariado y Registro, Jorge Enrique Vélez, asegura que esto será crucial no solo para superar la informalidad sino para que el territorio que conforma el país sea productivo y para que el posconflicto sea viable.

¿Qué claridad tiene Colombia frente a los dueños actuales de la tierra?

Colombia tiene una informalidad del 50 al 60% en lo rural. En lo urbano sí hay mucha mayor formalidad casi 80%), salvo en los barrios de alto riesgo que no se pueden titular. Ese será un problema que Colombia tendrá que resolver a futuro.

¿Cuáles son las zonas de mayor informalidad?

La Altillanura tiene una informalidad total. Yo diría que en los departamentos de Meta, Arauca, Casanare, Caquetá, Vichada y Guainía hay una gran cantidad de informalidad. No hay ni titularización. Si se mira el Meta, lo que hay es una gran cantidad de persona que hacen muchos años viven allí y no clasifican para que se les adjudique la tierra por la Ley 160 porque tiene 250 vacas que valen 500 millones de pesos. Lo que estamos haciendo es poner esas tierras como baldíos a nombre del Estado para después buscar un mecanismo de adjudicación.

La zona andina está más formalizada. Por ejemplo, en Nariño, Huila, Tolima, Antioquia y Caldas, puede ser del 75 a 80%, salvo las zonas más retiradas. La costa atlántica y la pacífica también tienen un problema bastante importante.

¿Qué planes tiene el país para resolver eso?

En el Plan de Desarrollo se determinó montar la Autoridad Única de Tierras que va a tener es una gran fortaleza, porque hoy todo ese trabajo se divide entre el Ministerio de Agricultura, el Incoder, la Supernotariado, el IGAC (Instituto Geográfico Agustín Codazzi) y los entes descentralizados. Fuera de eso, en el tema minero a veces interviene la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales. Muchas veces ni coincide la información que todas tienen.

¿En manos de quien está desarrollar esa entidad?

La ministra de la Presidencia, María Lorena Gutiérrez, es la que coordina todo el tema, pero todos estamos ayudando.

¿Qué plazo hay?

Son seis meses desde la firma del Plan, o sea que faltan cinco meses.

¿Pero esto implica que ustedes desaparezcan?

Desaparecen la Superintendencia delegada de tierras (de la Supernotariado), la parte de formalización y titularización del Minagricultura, dos de las subgerencias de tierras del Incoder y parte del IGAC, para ajustarse allí.

¿Va a tener el carácter de ministerio, o a quién le va a reportar?

El departamento de la Función Pública está estudiando qué características tendría, si depende de un ministerio o si se crea una institución similar a la ANI.

La Altillanura, la zona de mayor informalidad, es a la vez el área donde está mirando el desarrollo agrícola del país. ¿Qué consencuencias tiene esto?

Es una gran ventaja: como la gran mayoría de los predios son baldíos permitirá que cosas como el Zidre (Zonas de Interés de Desarrollo Rural y Económico)funcionen bastante bien, porque cuando tengamos establecidas las zona Zidre, al campesino que clasifique por ley 160, se le tendrá que adjudicar inmediatamente la tierra. A los que por sus características de ingresos, porque han sido exitosos, de la Altillanura –unas 60.000 familias– les vamos a buscar una alternativa como una concesión, un usufructo u otra figura jurídica, y que puedan ceder ese contrato si quisieren para que sea hereditario. No les podemos dar propiedad porque la ley 160 no lo permite, ese será otro proceso que tendrá que hacerse más adelante.

¿Serían comodatos vitalicios?

Sí, buscaremos lo mejor para garantizarles su inversión, porque han estado allá y han trabajado. En la norma de zonas Zidres hay un artículo al respecto y le vamos a dar esa salida.

¿Habría que cambiar la ley 160 más adelante?

Colombia va a tener que pensar seriamente en reestructurar de fondo esa ley, porque para 1994 era importante porque el narcotráfico quería apropiarse de las tierras y fue valiosa para blindar las Unidades Agrícolas Familiares (UAF) y el no adjudicarles a algunas personas. Pero hoy las condiciones son distintas y es completamente errónea para la productividad en Colombia porque pone topes que no son viables.

¿Cuántas acumulaciones irregulares hay?

Son 14.800 acumulaciones de estas UAF y donde nosotros presentáramos las demandas para recuperar esas tierras habría dos cosas muy graves: tendríamos que buscar al campesino al que se le adjudicó el baldío para que le pague a la persona que la tiene, y no va a tener con qué. Y, segundo, todas esas tierras tienen mejoras y todo mundo va a querer cobrarlas, o sea que las sentencias serían inocuas, y para qué vamos a desgastar a la Rama Judicial si no va a haber ningún resultado.

Pero hay un tema mucho más grave y es que a muchos campesinos se les adjudicó una UAF y fallecieron, de manera que hay que entregársela a los hijos, cosa que también está prohibida por la ley. O sea que ni siquiera se está respetando el derecho a la herencia, porque no hay un mecanismo.

¿Es prácticamente de una reforma agraria?

No es una reforma agraria sino una reforma de la administración de la tierra. Hay algo que suena muy duro: al fruto no le importa de quién es la tierra, pero por Ley 160 la tierra terminamos siendo un país improductivo, cuando somos de los países con mayor reserva de tierras.

neslop@eltiempo.com