El Gobierno está descosido

En las últimas tres semanas se han revelado tres problemas que indican que al gobierno le está fallando el motor, el freno y el acelerador: Falsos positivos, inminente infarto del transporte y la movilidad, y en la última semanas el derrumbe de las entidades de captación ilegal de ahorros del público que aquí se denominan "pirámides". Estas son conocidas en la literatura económica de origen anglo-sajón como esquemas Ponzi, en honor a un inmigrante italiano a los Estados Unidos que fundó una pirámide en ese país a principios del Siglo XX para captar recursos para invertir en el mercado de estampillas de correo arbitrando una diferencia de precios que existía entre entre las estampillas de los Estados Unidos y las de otros países. Al principio el esquema generaba cuantiosas ganancias legítimas y atrajo muchos inversionistas, pero cuando Ponzi no pudo continuar invirtiendo en estampillas, utilizaba la plata de los nuevos ahorradores para pagarle

POR:
noviembre 17 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-11-17

Notablemente, uno de los esquemas Ponzi que opera legalmente es el seguro social de los Estados Unidos y de algunos países europeos que es de reparto ("pay-as-you-go") y que utiliza los recursos que aporta la población económicamente activa para pagar las pensiones y otros beneficios de los jubilados. Este sistema ha funcionado durante años. Pero ya está haciendo crisis a medida que aumenta proporcionalmente la población dependiente y disminuye la de contribuyentes. Cuando esto sucede, el esquema deja de ser viable y provoca tensiones entre generaciones. Aquí, inexplicablemente, el gobierno, los supervisores y el establecimiento financiero fueron testigos pasivos de la vertiginosa expansión de instituciones originalmente del sur del país que captaban ilegalmente recursos y que han desplumado a un público mayoritariamente de origen popular y de bajos ingresos. Los ahorradores de las pirámides son, hasta cierto punto, cómplices puesto que la mayoría de ellos sabe que "de eso tan bueno no dan tanto", como ellos mismos dicen, y que los que pierden la plata son los que tiene sus ahorros invertidos en el momento en que se viene abajo la pirámide. El alto gobierno no hizo lo que debería haber hecho a tiempo para trancar este fenómeno que termina siendo una estafa, y ahora sacrificó al mejor funcionario en la cadena de mando que era el que tenía menos poder político y es el Superintendente Financiero saliente. Por las mismas razones debería haber renunciado el ministro de Hacienda. También les cabe responsabilidad a los funcionarios de la Fiscalía y la rama judicial que no actuaron con la debida diligencia. Lo curioso es que con la salida del Superintendente parecen haberse calmado las cosas, como se calmaron cuando se fue el general Montoya. Los pusieron a pagar por platos rotos que cayeron de mayor altura, pero el público y ciertos medios ven sangre y quedan satisfechos, aunque el mal no se corrija, ni caigan todos los responsables. El sector en el que ni siquiera se producen renuncias, o chivos expiatorios, a pesar de ser uno de los más negros lunares del régimen, es el de la infraestructura. El estudio que produjo la Universidad de los Andes es aterrador: en pocos años Colombia se va a paralizar por falta de infraestructura, y perdimos buena parte de los últimos seis años sin haber aprovechado todas las oportunidades que existían para la financiación privada de proyectos de infraestructura. Nadie responde por ello, ni dejan campo libre para que otros corrijan. '' El Gobierno no hizo lo que debería haber hecho a tiempo para trancar este fenómeno, y ahora sacrificó al mejor funcionario en la cadena de mando que era el que tenía menos poder político”.WILABR

Siga bajando para encontrar más contenido