El gobierno de Obama promete ser más intervencionista

El gobierno de Obama promete ser más intervencionista

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noviembre 20 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-11-20

Desde los autos a la energía y la banca, el presidente electo de Estados Unidos Barack Obama ha prometido intervenir en la economía de maneras que Washington no lo ha hecho desde los años 70. Algunos productos, industrias y servicios se verían favorecidos mientras que otros se verían castigados.

Bajo sus políticas financieras, los bancos en busca de asistencia gubernamental estarían forzados a conceder préstamos y detener los embargos de inmuebles. Las automotrices tendrían que cambiar sus líneas de productos para ofrecer vehículos más avanzados y de consumo más eficiente de combustible. Miles de millones de dólares federales se dedicarían a promocionar la energía solar, eólica y de biomasa, mientras que la electricidad producida por carbón, altamente contaminante, subiría a precios tan prohibitivos que resultaría inviable.

En un video presentado el martes en una cumbre contra el cambio climático, Obama prometió políticas energéticas que reducirían para 2020 las emisiones de gases de efecto invernadero a los niveles de 1990 y otro 80% para 2050. El jefe de gabinete de Obama, Rahm Emanuel, durante una conferencia de presidentes ejecutivos organizada por The Wall Street Journal esta semana, dijo que la crisis económica es "una oportunidad para hacer las cosas que no se podían hacer antes". "Uno nunca quiere desperdiciar una crisis seria", bromeó Emanuel.

Por su parte, los asesores de Obama dicen que los tiempos difíciles exigen medidas extraordinarias. "Estamos en medio de una enorme reorganización en la industria automotriz pero también otras áreas, como las finanzas y la tecnología. Todo esto fluye hacia... la nueva economía de energía más limpia en la que vivimos, aunque se encuentre en una fase embrionaria", diceDavid Bonior, asesor económico de Obama y uno de los partidarios de una política industrial más intervencionista en los años 80. Ante la pregunta de si esto se trataba de la política industrial que adoptará el nuevo presidente, su respuesta fue que sí.

Tanto críticos como defensores están asistiendo al resurgimiento de la misma economía guiada por la mano del gobierno que estuvo en boga cuando Japón, Corea del Sur y Alemania adoptaron este modelo hace 30 años, para luego rechazarlo después de que sus practicantes clave cayeran en crisis económicas. En medio de la conmoción en los mercados de capital, las políticas de libre mercado enfrentan más críticas.

De ninguna manera Obama es un activista al estilo japonés, dijo Douglas Holtz-Eakin, un asesor económico de la campaña presidencial de John McCain. Pero en conjunto, las políticas diseñadas para solucionar la crisis en las industrias automotriz, financiera y energética están fundiéndose hasta convertirse en una política más amplia que elegiría algunos ganadores y perdedores, rescataría sectores enteros y definiría las elecciones de los consumidores.

"Estamos volviendo a una política industrial en un intento urgente para corregir las gigantescas fallas del mercado", dice Jared Bernstein, un economista que ha trabajado en el equipo de asesores de Obama.

El paquete de US$700.000 millones que el gobierno configuró para rescatar a Wall Street podría interpretarse como una forma de intervención estatal para preservar el dominio de EE.UU. en los servicios financieros, apunta Bernstein. Y viniendo de una administración republicana, el plan de rescate de Wall Street abrió las puertas a otras intervenciones gubernamentales.

Las intervenciones venideras se distinguen por su naturaleza imperturbable, tras décadas de oposición, dice Fred Block, un sociólogo de la Universidad de California, en Davis, que estudia la ligación entre el sector público y privado. Obama ha dicho que la asistencia futura al sector bancario estaría condicionada a una moratoria de 90 días sobre los embargos inmobiliarios. Los asesores presionan para que se impongan más condiciones para asegurar que el dinero de los contribuyentes que se destinará a los bancos sea prestado, y no guardado en cajas fuertes para recapitalizar las firmas.

Obama ha prometido lanzarles un salvavidas a las automotrices en Detroit, pero ha dicho que las firmas que reciban el dinero tendrán que cambiar sus líneas de productos para enfatizar el ahorro de combustible. Algunos asesores han sugerido que un representante del gobierno sea nombrado a las juntas para asegurarse de que se implementen las transformaciones de producto.

Aun así, no se ha hecho mención sobre el impacto negativo que estas políticas podrían tener sobre las industrias perjudicadas. 

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