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Goticas de tranquilidad

Silvio Berlusconi hizo del espantapájaros del comunismo una de sus banderas predilectas en la campaña política italiana que acaba de concluir. En toda intervención pública que hacía acusaba de comunistas -en el más rupestre y anacrónico lenguaje- a sus contradictores Romano Prodi y compañía.

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mayo 16 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-05-16

Un lector de El Tiempo le escribió en estos días una simpática carta a la dirección del periódico citando una frase del ‘viejo zorro’ de la política italiana Guilio Andreotti a propósito de estos ritornelos anticomunistas de Berlusconi: “Definitivamente, desde que cayó la casa madre (Urss), le he perdido el miedo a sus sucursales”, dijo Andreotti. Este estribillo berlusconiano parece, sin embargo, haber contagiado al presidente Uribe en su campaña por la reelección. Y todo indica que la alergia anticomunista se le dispara cada que alguien tiene la osadía de contradecirlo. Todo aquel que no está de acuerdo con la lógica del candidato- presidente resulta ser un peligroso comunista. Hace algunas semanas un profesor de la Universidad Tecnológica de Pereira se atrevió a rebatir algunos planteamientos del candidato-presidente en aquel centro de educación superior. Y por supuesto le cayó encima la terrible acusación: “por existir profesores como usted es que la juventud se está yendo al comunismo”, le dijo el ofuscado jefe de Estado. Después, el turno le llegó a los muy conservadores estudiantes de la Javeriana. Parece ser que algunos jóvenes durante un agitado conversatorio con el presidente-candidato se atrevieron a controvertirlo y entonces, claro, los fulminó también el rayo jupiteriano: “lo que pasa es que ustedes son comunistas disfrazados, muchachos”, les habría dicho un desencajado presidente-candidato. Y finalmente en la Universidad Militar -sin precisar a quién se estaba refiriendo- también habló de los opositores que se disponían a entregar el país al “comunismo escondido” si él no era reelegido. Es curioso que sea precisamente en los recintos universitarios (donde debería reinar la mayor tolerancia) cuando se le sale con mayor facilidad la piedra al Presidente. Parece, según reportes de la prensa, que hubo también excesos verbales en estas reuniones por parte de los estudiantes. Lo cual por supuesto es reprochable. Pero no deja de sorprender que el repetido argumento del Presidente para acallar a sus bulliciosos contradictores juveniles sea calificarlos de “comunistas escondidos”. Por fortuna estas intemperancias verbales del Presidente, según su médica de cabecera la doctora Elsa Arango, son inofensivas. Ella tiene porque saberlo. Es quien le suministra las gotas bioenergéticas que consume a diario el Presidente. En artículo publicado en la prensa nos dice que no debemos preocuparnos por sus rabietas. Que no son graves. Y concluye diciéndonos que ninguna de estas ofuscadas presidenciales debe inquietar pues todas ellas, aún aquellas en que brilla la intolerancia, “están inspiradas en un profundo amor por el ser humano”. ¡Qué alivio¡ Estas goticas que amablemente dispensa la médica personal del jefe del Estado a la opinión pública la tranquilizan enormemente. Pues ella comenzaba a ver ya por todas partes a espías de la KGB merodeando como en los mejores tiempos de la Guerra Fría. O a políticos fuera de época proponiendo la socialización de los medios de producción y la colectivización generalizada de la propiedad privada. Ex ministro de Hacienda "Todo indica que la alergia anticomunista de Uribe se le dispara cada que alguien tiene la osadía de contradecirlo”.

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